Ésta es la casa de nadie, un rayo de tinta de embuste perdido en el espacio.

jueves, diciembre 29

Believe: Una pausa hasta el año 2006 que viene a cantarles a los lectores de Estruendomudo Sir Elton John

I believe in love, it's all we got Love has no boundaries, costs nothing to touch War makes money, cancer sleeps Curled up in my father and that means something to me Churches and dictators, politics and papers Everything crumbles sooner or later But love, I believe in love I believe in love, it's all we got Love has no boundaries, no borders to cross Love is simple, hate breeds Those who think difference is the child of disease Father and son make love and guns Families together kill someone Without love, I believe in love Without love I wouldn't believe In anything that lives and breathes Without love I'd have no anger I wouldn't believe in the right to stand here Without love I wouldn't believe I couldn't believe in you And I wouldn't believe in me Without love I believe in love I believe in love I believe in love

miércoles, diciembre 28

De disidente a residente en La Fortaleza o cuando la Calle 13 fue de gira al Palacio de Santa Catalina

Por Tomás Redd Especial para Estruendomudo Luego de haber escrito uno de los himnos más estridentes en contra del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos y conquistado las ondas radiales con éxitos como Se vale to-to y Atrévete te-te, nuestro representante suburbano-académico en la cultura del reggaetón nos volvió a sorprender con su visita, conferencia de prensa y eventual abrazo solidario al gobernador Acevedo Vilá. Lejos de ser un rumor, bochinche bajuno o encuentro tras bastidores, el evento fue todo un espectáculo digno del género que Residente representa y contó con la participación de otros portavoces de la sociedad del espectáculo “welfareista” como el líder comunitario Don Papo Christian. La actividad, una gesta heroica que intenta combatir el hábito bestial y vaqueril de vaciar un arma de fuego al aire durante las celebraciones de año nuevo, fue la excusa más apropiada para que ambas partes lograran sus objetivos ulteriores. Acevedo Vilá, quien acaba de recibir una estocada ideológica cortesía de Rubén Barrales, Fortuño y la Casa Blanca, anda en busca de causas comunes, cívicas y de interés local pues su capital político se ha erosionado fuera de nuestras costas y todo parece indicar que será un invierno duro y frío para el ELA. Un político que nunca ha sido fotogénico aprovechó el amplio podio y potente megáfono que le confiere la posición para atraer a un artista que cautiva a cualquiera aún así pida la cabeza de unos cuantos marinos y orqueste un ataque al norte con par de güiros. No nos confundamos, el inquilino bona fide de la Calle 13 no llegó allí engatusado por un canto de sirena y una oportunidad para hacer un esfuerzo como voluntario. Más bien reconoció el significado de que el más alto ejecutivo gubernamental se haya declarado fanático de su flow y aprovechó esa coyuntura para entrar al círculo privilegiado de artistas populares que reciben el más alto endoso del Estado e inmediatamente se convierten en embajadores de nuestra cultura. Traducción simultánea: aumento en las ventas de un álbum de debut y trámites de visa acelerados tan pronto llegue la invitación para participar en el primer festival de reggeatón en Bahrain. Nada de esto es nuevo. The Ramones, The Doors y Los Rolling Stones han vendido sus canciones a compañías multinacionales en momentos clave para afinar los oídos de nuevas generaciones o saldar cuentas por pagar en barras y casas de préstamos. Como bien se ha dicho anteriormente: rebelarse vende. Bajo nuestro capitalismo, la ideología disidente, contestataria y risqué siempre ha sido una mercancía con amplios márgenes de ganancias y una rentabilidad clara pero a la vez limitada. Si tienen dudas o prefieren explicaciones expansivas, léanse los escritos en torno a la nación de Carlos Pabón o Arturo Torrecilla. En un momento dado reconocíamos que “Winston y Puerto Rico, no hay nada mejor” y hoy sabemos, gracias a Calle 13, que “Gobernador, aquí se hace lo que usted decida”. ¿Debemos considerar a Residente y su crew como unos vendíos? Definitivamente; pues ese es su trabajo: vender discos. Lejos de juzgar su condición como businesspeople tenemos que empezar a escucharlos con más detenimiento y captar, como bien dio a entender René al ser abordado por un periodista, que su rol es fabricar y mercadear metáforas. Ahora bien, el reto es monumental pues tendrán que reinventarse continuamente intentando no dispararse el pie en el camino. ¿Cómo les saldrá la jugada? Eso está por verse. Hace unos meses salieron sus líricas en Claridad como parte de un número en honor al patriota acribillado, ayer nos dijeron sobre la canción Querido FBI: “Se trata de lo que hizo el FBI, ni siquiera es de Filiberto”. Al menos por ahora nos siguen repitiendo: “No sé porqué carajo estás en ese tour /¿Cuál es tu flow de Bacardi con Kahlúa?/ […] Se vale to’ to’ ”.

An Irresistible New World

In the dozen years since the debut of Web browsers that turned the Web into a graphics-rich environment, the migration to life online has been unrelenting. Below, a small sampling of the many milestones. 1995: * Netscape goes public. Amazon.com and eBay launch. n There are an estimated 100,000 sites on the web, up from some 623 in 1993. 1998: * Google opens with a staff of 3. 1999: * Blogger, one of the first popular weblog publishing tools appears. * Craigslist, which began as an e-mail list of arts events in San Francisco, becomes an online classified ads-listing company. 2000: * An average 52 million adults are online, about 5 million with high-speed internet access at home. As the year closes, there are 25.6 million websites. * Google handles more than 100 million queries a day. 2001: * Apple introduces the iPod. 2002: * 65% of American children ages 2-17 use the Internet, up from 41% in 2000. 2003: * MySpace and Friendster launch, putting "social networking site" in the vocabulary. * One-millionth iPod is sold. 2004: * Audio blogging is dubbed podcasting, and how-to articles begin to appear. * Flickr, the photo-sharing/social networking site, launches. * A typical day sees 128 million U.S. adults online. About 60 million have high-speed connections at home. 2005: * eBay has 79 million U.S. members, 168 million worldwide. * MySpace has 40 million members. * 87% of 12- to 17-year-olds use the Internet. * Technorati tracks 22.9 million blogs. * By midyear, Flikr has 775,000 users and is growing about 30% a month. * LiveJournal reports 2.5 million active accounts. * 10 million Craigslist users search some 6.5 million classified postings each month. Source: Pew Research Center For The People & The Press: Mid-September 2005 Political Survey, September 15 , 2005

Infantilandia

Recuerdo tantas cosas crueles de mi niñez que las reprimo me ayuda la desviación de temas hacia el saludo rutinario las distracciones comunes un vídeo porno dos comidas gourmet al día un buen libro. -m.c.c. Night Walk By Franz Wright The all-night convenience store's empty and no one is behind the counter. You open and shut the glass door few times causing a bell go off, but no one appears. You only came to buy a pack of cigarettes, maybe a copy of yesterday's newspaper- finally you take one and leave thirty-five cents in its place. It is freezing, but it is a good thing to step outside again: you can feel less alone in the night, with lights on here and there between the dark buildings and trees. Your own among them, somewhere. There most be thousands of people in this city who are dying to welcome you into their small bolted rooms, to sit you down and tell you what has happend to their lives. And the night smells like snow. Walking home, for a moment you almost belive you could start again. And an intense love rushes to your heart, and hope. It's unendurable, unendurable.

(Este poema fue transcrito especialmente para la querida compañera y fiel lectora de Estruendomudo, Anne R. Thillet de Montesdeoca, desde los parajes nevados de San Juan a los de La Habana, en solidaridad con las causas perdidas, el burgui revisitado y las cajitas de boniato, con un beso y un abrazo que ruesmen la actitud posmo-antibloqueo. Ella sabe.)

martes, diciembre 27

El blog de Héctor Feliciano: Un Boomeran(g) que rebota historias nuyorkas

*Tomado de la biografía que ofrece el periodista en su bitácora.

Es puertorriqueño y actualmente escribe desde Nueva York, para los diarios El País y Clarín y la revista de crónicas Etiqueta Negra. Ha sido corresponsal cultural en Europa para los diarios The Washington Post y Los Angeles Times. Residió en París por más de dieciocho años, en donde ejerció, además, como redactor en jefe de World Media Network, una agrupación de diarios europeos. También trabajó como consejero artístico en la Oficina de Asuntos Culturales de la Alcaldía de París. Es, además, maestro del Taller anual de reportería e investigación cultural de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por Gabriel García Márquez.

Con su libro, El museo desaparecido la conspiración nazi para robar las obras maestras del arte mundial, obtuvo la beca del National Arts Journalism Fellowship Program (NAJP), otorgada por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. Feliciano dedicó más de ocho años de investigación a rastrear la historia del saqueo de arte por los nazis y ubicó más de dos mil obras de arte desaparecidas desde la guerra, en museos, galerías, colecciones privadas y casas de subasta en Europa y los Estados Unidos. Desde la publicación del libro, miles de pinturas y otras obras han sido devueltas por museos y coleccionistas a sus propietarios legítimos. Feliciano ha sido miembro del Comité de expertos de la Comisión Presidencial de Bienes del Holocausto en los Estados Unidos.

Es licenciado en Historia por la Universidad de Brandeis y tiene una maestría de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y un diploma a nivel doctoral en Literatura Comparada de la Universidad de París.

Lo mejor de Hotel Saturno o la narrativa bestial de las nuevas aventuras macharranas de la isla

Culebra

El blog de Jorge Volpi

Boomeran(g)

lunes, diciembre 26

El dios abandona a Antonio

Por C.P. Cavafis Cuando de pronto, a media noche, se oiga un cortejo invisible que circula con músicas excelsas, con clamores - de tu destino que se entrega, de tus obras que fracasaron, de los proyectos de tu vida que tan mal te salieron, no te lamentes en vano. Como dispuesto desde ha tiempo, como un valiente, dile adiós a ella, a la Alejandría que se va. Y sobre todo no te engañes, no digas que fue un sueño, que fue un error de tu oído; nunca aceptes tan vanas esperanzas. Como dispuesto desde ha tiempo, como un valiente, como te va a ti que de una ciudad tal has sido digno, acércate con entereza a la ventana, y oye con emoción, pero no con súplicas y quejas de cobarde, como un último goce los acordes, los excelsos instrumentos del misterioso cortejo, y dile adiós a ella, a la Alejandría que tú pierdes.

sábado, diciembre 24

Agenda 2006

en el último chequeo a mi maletín de cuero de $300 noté que no tengo agenda nueva para el 2006 salgo para la librería inmediatamente tengo que comprarla habrá compromisos que anotar reuniones exámenes cumpleaños días de guardar y funerales -m.c.c.

miércoles, diciembre 21

Reseña de Cuentos Completos de Terenci Moix, In Memoriam

Por Manuel Clavell Carrasquillo *Esta reseña fue publicada originalmente en la Revista Domingo del periódico El Nuevo Día, San Juan, Puerto Rico CUENTOS COMPLETOS Terenci Moix Barcelona, Seix Barral (2003) 462 pp. Este libro contiene todos los cuentos de Terenci Moix, escritor homosexual oriundo de la ciudad de Barcelona muy conocido en el mundo hispano por la perversa sabrosura que proyectan sus novelas de factura queer, especialmente por “No digas que fue un sueño” (1986), la obra que lo llevó no sólo a conquistar el Premio Planeta sino que lo inmortalizó al superar el millón de ejemplares vendidos. Sin embargo, al desaparecer físicamente a consecuencia de un cáncer pulmonar a mediados del año pasado, en estos días se pone a prueba dicha condición de inmortalidad –adjudicada también a los faraones egipcios a cuyas leyendas siempre estuvo atado– con la salida al mercado de la compilación definitiva de sus relatos. ¿Cómo serán recibidas por sus fieles lectores estas narraciones escritas entre 1964 y 1975, cuando la identidad homosexual apenas se asomaba fuera del clóset y lo que ahora se conoce en todas partes como “la noctámbula escena gay” era otra cosa? Más preocupante aún, ¿qué sensaciones les provocarán a los nuevos lectores? Todo es expectación en el gran coloquio cultural catalán, que disfrutaba hasta el delirio cada una de las ocurrencias que brotaban de la retorcida imaginación de Moix. El tomo está dividido en tres partes, que corresponden a tres manifestaciones o estilos amalgamados pero diferentes, a saber: “La torre de los vicios capitales”, “Asesinar con el amor” y “La caída del imperio sodomita y otras historias de herejes”. En la primera, como si hubiesen sido encerradas en esa torre viciosa que sugiere el título, están presentes todas las virtudes literarias de este fanático del cine. “Los placeres de la cámara de torturas” es una pieza larga y exquisita (casi una novella corta), en la que el narrador no escatima en remontarse a los momentos de transición entre el Imperio Romano y la Era Cristiana (y entre el Renacimiento y el Barroco) para explorar temas sadomasoquistas donde la protagonista es la belleza del cuerpo masculino atormentado. Por otro lado, “Lilí Barcelona: Narración con pretensiones camp en la onda de los felices sesenta” es sólo un aperitivo que sirve como puente entre los dos ingredientes básicos de la fusión genial que confecciona este escritor: liga de manera casi imperceptible algunas estridencias pop con pudorosas formas clásicas. De este modo, tomando lo mejor de los gladiadores romanos y los travestis catalanes, produce en los lectores un efecto alucinante. Mención aparte merece el relato “La gala”, narrado por una periodista que asiste a un festival de cine apesadumbrada porque la persigue el recuerdo de uno de sus ex. Evita todas las proyecciones del programa y se enfrasca en una pugna sentimental con un chico de sexualidad ambigua que la tienta, pero que luego la maltrata y se fuga con otro. Los personajes de Moix siempre son ambiguos, complejos y perversos, pero éstos son distintos por la intensidad dramática de sus flujos de conciencia: “¡Existe, estúpida (dice la narradora), cógelo todo, llévalo todo tan adentro de ti misma que no puedas sacarlo nunca más si no es con el peligro de tener que dejar en su lugar el pozo enorme del deseo nunca satisfecho, del deseo tal vez ni siquiera sentido!”. En el cuento “Juego entre el mirón (vos) y el jinete de la muerte romana (él)”, el narrador ofrece claves para interpretar el peligroso duelo voyerista que se apalabra en el resto del texto: “Todos los hermosos rasgos del enemigo os aplastan; su libertad ha de contribuir a enfureceros todavía más”. Esa molestia, precisamente, esa tensión que erotiza al observado cuando descubre que lo miran y viceversa, –la distancia que existe entre lo pagano y lo correcto– es la leña encendida que cuece a fuego lento el banquete preparado para aquél curioso que se sirva de estos cuentos.

Adiós definitivo al magnífico escritor Terenci Moix

ESPEJISMOS DE ORIENTE Terenci de Alejandría

TOMÁS ALCOVERRO - 20/12/2005 - 16.15 horas La Vanguardia, Barcelona Con parsimonia, recitando fragmentos del "Viaje sentimental a Egipto", de poemas de Kavafis, Ana Maria, Inés, Núria, Maruja, hermana y amigas de Terenci, Josep Maria, Romà, Sergi y Juan Ramón, amigos de Terenci, iban esparciendo sus cenizas, sus finísimas cenizas, en la mar. Inés extrajo de una mochilla roja que había traido de El Cairo una pequeña vasija, una escarlata cerámica egipcia recién comprada, que puso en el borde del pequeño embarcadero y que contenía este polvo de la creación y de la vida. A los amigos de Terenci del Nil, se les emblanquecían las manos con sus cenizas, mientras iban pronunciando estas palabras esenciales en el tiempo. A Josep Maria le quedaron, por un momento, las mejillas sombreadas con las purísimas cenizas, al pasarse las manos por la cara. A Nuria le oí decir: "Jamás me lavaré estas manos". Las amigas, los amigos de Terenci se abrazaron en el pequeño embarcadero de la "Corniche", entre el fuerte de Quait Bey, erigido sobre los vestigios del mítico Faro de Alejandría, y la plaza de Zaglul, en una de cuyas esquinas está el "Hotel Cecil", el hotel de las amorosas aventuras de Justine, la protagonista del cosmopolita mundo alejandrino creado por Lawrence Durrell en el pasado siglo. Tal como querían Ana Maria Moix e Inés González Lázaro, este sencillo acto fue tan breve como el atardecer de Alejandría y tan íntimo que, además de Xavier Albertí, sólo un invitado de última hora, el cónsul general de España, Pablo de Jevenois, compartió el momento de la fusión de las cenizas con la mar. Como si todos los muecines de la egipcia metrópoli mediterránea lo hubiesen acordado, prorrumpieron, al unísono, en sus voces a la llamada a la plegaria, en la oración del Magreb, en el apogeo de la tarde pero a punto ya de desfallecer el día. Alejandría, la Alejandría que vive más allá de los mitos literarios, resonaba con el 'Allah ua Akbar' -el Dios es grande- de los musulmanes. Terenci Moix llegó por vez primera a Egipto después de la guerra de 1967 cuando pocos turistas se atrevían a viajar a la tierra por antonomasia del Nilo. Su primera visión, nacida en sus años solitarios de niño de Barcelona, cuando pasaba sus mejores horas en un cine de barriada de cinesmascope o de pantalla normal, fascinado por el mundo de los faraones, por la reina Cleopatra, es la visión del que cumple ilusionadamente un sueño de adolescencia. Terenci del Nil llegó a Egipto en pos de un sueño místico pero supo narrar en su precioso y fresco libro de viajes "Terenci del Nil" la amarga y brutal realidad de la vida de sus habitantes. Identificado con sus personajes remotos en medio de estas majestuosas ruinas, elaboró una obra que le permitiese salvar en el efímero día la belleza antigua, excavando el tiempo y encontrando las raíces de su propia vida. "Si quiero tanto a las tierras del Nilo -escribió- es porque tengo la mágica teoría de que yo nací aquí hace muchos siglos". Aquí en Alejandría, al fondo de las olas de la mar, se ha cumplido su voluntad última. Su hermana, Núria Espert, Josep Maria Benet i Jornet, Romà Gubern, Maruja Torres leyeron fragmentos de sus textos escritos en castellano y en catalán, cabe una mesa en la que se exhibían algunas de sus obras donadas. Para mi, que no lo traté en vida, pero que tanto he leído su obra y tan pronto supe de él a traves de Pere Gimferrer, mediada la década de los sesenta, ha sido la predestinada hora final del encuentro que trasciende el tiempo. Maruja Torres leyó emocionadamente unos parrafos del "Sueño de Alejandría", aquellos que dicen "porque es cierto que ya no quedan sueños, todos los sueños han sido ya soñados".

lunes, diciembre 19

Siete vidas: 10mo Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Gloria Carrasquillo Padró "Yo no hablo de venganza ni de perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón". -Jorge Luis Borges

Ellos vivían en constante movimiento: trabajo, escuela, parques, iglesia y viajes al campo los domingos en la tarde. Nadie sabía que allí se vivía una constante y castigadora tortura. El felino, un hermoso ejemplar balsino-sato, era el único que lo sabía aparte de los que habitaban la casa santurcina de techos altos y amplios ventanales. En lo profundo de sus ojos verde-jade claros de Michu se consumíian insólitos y tremebundos pensamientos. La imagen se le presentaba como película en camara lenta. Mientras miraba la transparente pecera redonda como luna luna llena y obserbando el suave y superlento movimiento de izquierda a derecha de un pez beta que allí residía. Un mundo ilógico en esa rutina hierviente y a punto de reventar, mejor dicho, de romperse como un dirigible inmenso y lleno del helio pero con un gran desperfecto. En una de las noches de boca de lobo de noviembre llegó el esposo, como siempre de madrugada. El gato, que dormía a los pies de la señora en la amplia cama de pilares hasta que el señor llegaba, escuchó el sonido único del carro acercarse a la tranquila calle antes que ella y saltó de la cama en un solo brinco. El señor, con voz profunda, preguntó tan pronto se acercó a ella: -¿El puñetero gato ese dormía aquí, verdad? Ella contestó con voz ronquecina, entre dormida y despierta: -¿Y qué?, si te molesta múdate. Y levantando más la voz, el señor exclamó: -Primero, que es antihigiénico, me molesta, lo sabes, y, segundo, mudarme, ¿estás loca?, esta casa es mía, esta cama es mía, como todo lo que hay aquí. -Ya no empices, mira que mañana tengo que trabajar. -Mira tú, Bella Durmiente, levántate y sírveme la cena, ése es tu deber y, además, tengo hambre. -¿La cena?, si son las dos de la mañana. El no alcanzó a bajar la mano (que iba derechita hacia la cara de ella como muchas otras noches) cuando el Michu se le abalanzó directo al cuello y, ¡zaz!, de un solo golpe, le aruñó cerca de la garganta. De allí saltaron cinco rayos gruesos de sangre rojo vino. El señor, del susto perdió el equilibrio y se golpeó la espalda, contra el pilar derecho de la cama. Al día siguiente, el vecino de al lado observó con gran curiosidad cómo su vecino, a las 5:30 a.m., guardaba cuatro maletas en el baúl del carro y partía calle abajo a toda prisa. El Michu, muy horondo, trepado en la vieja tapia de piedras amarillas, se pasó por los bigotes una de sus patitas rayadas con las largas y filosas uñas cóncavas que aún tenían gotitas de la sangre que manó de aquella violenta garganta del que hasta ese día fue el señor de la casa.

Regresiones: 9no Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Maribel R. Ortiz

A Jill Dent

Mariana se acuesta con sueño y se despierta con sueño. Yo legitimo su cansancio y las noches desveladas convertidas en círculos negros debajo de los ojos. El niño que ya no es tan chico (va a cumplir nueve), hace dos años que la despierta en la madrugada aunque vive en un mundo protector que ella erigió para él con una casa hermosa dentro de un patio enorme, unos abuelos amorosos, dos perras labradoras y una comitiva de guías espirituales. Cuando cumplió los siete, quiso de regalo un libro de encuadernación bellísima sobre la cultura egipcia. Luego fueron los afiches de pirámides y un séquito nilótico de estatuillas y otras deidades. En la clase de caligrafía dibujaba jeroglíficos que luego traducía intuitivamente y con toda naturalidad a sus compañeros de clase.

El viernes de Halloween se disfrazó de Faraón, el sábado y al día siguiente. El lunes hubo llanto, pero ella de ninguna manera iba a permitirlo. Desde entonces, como dije antes, hace dos años que la despierta en la madrugada, febril, aunque duerme en acondicionador de aire. Yo legitimo su cansancio y las noches desveladas convertidas en círculos negros debajo de los ojos. Trae el libro de los egipcios consigo, abierto en una página particular. “Mamá, éste es quien entra a mi cuarto por la noche”.

Sara le ha dicho que el niño es vidente. En el Centro Kardec se siente bien después del magnetismo. El chico muy inteligente, está calmado. Parece que descansara con los ojos abiertos, fijos en el rostro de la médium que ahora dirige hacia la luz a la entidad egipcia quien ya, no estará errante.

-Tiene el don de Papito, Mariana -dice Elsa.

A ella se le humedecen los ojos porque la presencia de ese abuelo desencarnado es notoria. Se lo confirman la risita nerviosa y el cosquilleo en las manos cada vez que se le acerca.

“Ricardo, todo lo que le recuerde a Egipto, lo va a atraer hacia ti. Ya escuchaste que él juró que te encontraría para protegerte siempre, vamos a guardar bien los adornos”.

El que acarrea el título de progenitor, no sabe nada de la virtud del niño, ni le importaría. Es un cupido farsante que no cumple promesas. A veces, ella se aflige de la soltería y se lanza al ciberespacio a pulular por los cuartos de chats infestados de varones depredadores, pero es sólo a veces, cuando el espejo grande devela una mujer bonita que desea ser deseada.

Es lunes y el niño anda disgustado. “Algunos adultos son crueles mamá”, le ha dicho y le muestra la frase: “Debo humillarme ante el Señor” escrita cincuenta y seis veces en la libreta. Ha sentido la reprobación de la maestra de religión del colegio por atreverse a creer en algo distinto.

-¿Tú crees en qué?

- En la reencarnación.

- ¿Quién te enseñó “eso”?

- Mi mamá, mi tía y también mi abuela. Se llama espiritismo científico.

Cuando Papito presintió su viaje, le dijo a Mamita que no iba a comer, le dio un beso, dijo hasta luego y salió por la puerta de la cocina. Siempre me dijo que sabría, cuando se acercara el momento de desencarnar. Pedro fue quien lo encontró en la finca, mirando hacia el poniente, recostadito en el árbol de guamá, como un vigilante del cielo. Los años que Mamita vivió los alimentó de resentimiento hacia él porque la dejó. Cuando tú tenías dos añitos, me dijiste de dos viejitos que te sonreían. Yo detuve la guagua y te pregunté si tenías miedo. Me dijiste, no mamá y les sonreíste durante todo el trayecto. Los espíritus te buscan porque creen que los puedes ayudar. Cuando vuelvas a ver, sólo cierra los ojos y en voz alta repite, no puedo ayudarlos todavía”.

La suntuosa recámara está adornada de pintorescos cuadros de ninfas y sátiros. El lecho, ataviado de lienzos sedosos, finos tafetanes y plumas de pavos reales. Las velas crean sombras chinescas con las figurillas de traviesas posiciones sexuales y el incienso de especias balsámicas aromatiza los doseles que adornan el ajimez. Una melena reluciente adornada de joyas cubre un poco su desnudez. Aguarda por él mientras escribe versos epicúreos y tararea una sensual melodía. Se ha quedado absorta. La mano de Sara le sacude el brazo y la vuelve en sí.

-¿Estás bien Mariana? Te fuiste.

-Irrumpí en la otra existencia, abrí una bilocación, Sara.

- Primera vez que me voy en el trance despierta y en el Museo Metropolitano.

- Yo puedo ver varias siluetas Mariana. Nos sonríen. Están felices de que los pueda ver. Los objetos de su época los mantienen aquí. Ahora nos saludan…

Ella tiene la certeza de haber sido una meretriz. La regresión que percibió en aquel museo de Nueva York es la misma que la desvela siempre y la levanta para que se mire otra vez en el espejo, para corroborar que está allí con el mismo rostro de mujer bonita, que le gusta “la poesía y la música”. Yo legitimo su cansancio y las noches desveladas convertidas en círculos negros debajo de los ojos. Yo sé de sus gustos y abominaciones. Conozco el ojo que se revela con el pretexto de ojear universos paralelos en la silueta de su pupila.

Notable paradoja

la de este ojo pretérito

que me sueña a sí mismo

en las sombras circulares

de su propio reflejo

Porque yo soy ella y entre las dos somos una…

viernes, diciembre 16

Una tertulia para San Juan

Pedro López Pagán

Para PRIMERA HORA

Luego de cuarenta años en Río Piedras, La Tertulia ha decidido expandirse. La legendaria librería universitaria acaba de plantar bandera en el Viejo San Juan para que los amantes del libro y la lectura tengan un nuevo oasis en la ciudad amurallada. Fundada a mediados de los sesenta, La Tertulia es una de las tiendas de libros más antiguas de Puerto Rico. Es la librería universitaria por excelencia, adonde van estudiantes, profesores y lectores en general en busca de un buen libro, pero también de una buena conversación.

En el Viejo San Juan, La Tertulia viene a llenar el vacío dejado por el cierre, en años recientes, de librerías como Book Shop y Casa Papyrus. Cronopios era la única que quedaba en un casco urbano acostumbrado a tener varios negocios dedicados a la venta de libros.

“Venimos a traer un conocimiento, pero también a aprender cuáles son los gustos que tiene una población que no es necesariamente universitaria o académica”, dice Alfredo Torres, dueño, junto a Javier Ortiz, de la nueva librería. “En ese sentido, estamos experimentando”.

Sobre la relación de La Tertulia sanjuanera con la riopedrense, sus dueños explican que, aunque trabajan en conjunto, los negocios son distintos. Para el de San Juan, que es más pequeño, Alfredo y Javier hicieron una selección de lo mejor de la literatura universal. Pero también añadieron varias secciones que no figuran en el de Río Piedras. “Se puede ver como una librería complementaria”, dice Ortiz, quien, junto a Torres, también dirige la editorial Ediciones Vértigo. “Siendo Río Piedras más fuerte en las áreas de humanidades y ciencias sociales, aquí hemos fortalecido otras áreas como el arte, la arquitectura, el esoterismo o ‘new age’, la literatura infantil y los libros en inglés”.

La nueva librería cuenta con 3,500 títulos diferentes y un total de 6,000 libros. A todo ello se le suma una sección de discos y otra de revistas. También cuenta con servicio de Internet inalámbrico para el beneficio de los clientes con computadoras portátiles. La tienda estará abierta todos los días hasta las 9:00 p.m. para poder atender al público nocturno.

En cuanto al público, la librería espera beneficiarse de la cantidad cada vez mayor de residentes del Viejo San Juan que son afines con el quehacer cultural, así como de los empleados gubernamentales, profesionales que trabajan en la ciudad antigua y personas que vienen de paseo en los fines de semana o en las noches. Los dos dueños de La Tertulia están convencidos de que éste es un buen momento para las librerías. Este optimismo contrasta con lo que ha sido la realidad de muchas librerías pequeñas que se han visto obligadas a cerrar ante el empuje de la megatienda Borders.

De acuerdo con el propio Torres, durante los últimos cuatro años se ha visto el cierre de entre 15 y 20 librerías independientes, la mayoría de las cuales estaban ubicadas en centros comerciales y que, para poder cubrir los costos de alquiler de sus espacios, dependían de un alto volumen de ventas. Borders sacó de competencia a muchas de éstas.

Sin embargo, los dueños de La Tertulia sostienen que la megatienda no ha podido llenar del todo el vacío dejado por el cierre de esos negocios. “Es un momento propicio para librerías pequeñas y especializadas que busquen un espacio específico desde donde atender un público lector que es bien importante”, dice Torres, que no está de acuerdo con la percepción de que en Puerto Rico se lee poco. Torres entiende, además, que las librerías pequeñas tienen una gran ventaja sobre las grandes y es que pueden ofrecerle un servicio más personalizado al cliente. “Yo, por ejemplo, prefiero las librerías que tienen cierta intimidad con el lector, las que se preocupan por conocer sus gustos y recomendarle algo que le pueda gustar”, dice.

Es por eso que al momento de diseñar el espacio de la librería en San Juan, quisieron que fuera un espacio pequeño, pero acogedor. El diseño del arquitecto Javier Isado se distingue por su elegancia y austeridad, así como por el contraste entre la madera oscura del piso y los estantes, y las paredes altas y blancas del local.

Sobre el proceso de establecerse en el Viejo San Juan, Alfredo cuenta que todo ha sido mucho más fácil de lo que esperaban. “Veníamos con la idea de que esto era imposible”, revela. “Nos metieron miedo con las agencias de gobiernos, pero han sido bastante diligentes, especialmente el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la oficina de urbanismo del Municipio de San Juan”.

El local que ahora ocupa La Tertulia fue antes un negocio de alquiler de motoras. A Alfredo y Javier les tomó seis meses habilitarlo y convertirlo en lo que es hoy. Y lo hicieron ellos mismos, con la ayuda de amigos y colaboradores.

Como ha sido el caso en Río Piedras, La Tertulia del Viejo San Juan será sede de presentaciones y otras actividades de índole cultural. Esto servirá para dar a conocer la librería, pero también para establecerla como un lugar de intercambio de ideas. “Yo creo que el nombre de La Tertulia es genial para una librería porque aquí es donde se da ese tipo de conversación”, comenta Javier. “Esto es un proyecto comercial, pero también cultural. Y uno está aquí porque le interesa la parte cultural del proyecto”.

La Tertulia se inaugura oficialmente este viernes, 16 de diciembre, a las 8:00 p.m., con la presentación del libro “Las Horas del Sur”, de Magali García Ramis. La librería está ubicada frente a la Plaza Colón, en el #204 de la Calle O'Donnell, en el Viejo San Juan. Su teléfono es el 787-724-8200. Abre los siete días de la semana, de 10:00 a.m. a 9:00 p.m.

Cambio de aceite y filtro o lo que nunca aceptaría ni yo ni el procónsul Fortuño

Necesito cambio de aceite y filtro, no vaya a ser que me esviele. No vaya a ser que la falta de vara me deje tieso. No vaya a ser que la lubricación cerebral me falte. Anoche bebí apple martini, cuba libre, cerveza medalla y fumé como un demente maldije luché contra las inconsistencias de los que me mandan no necesariamente partes del cuerpo. Luché contra lo que considero mediocridades, olvidos y faltas de respeto. Luego bebí, bailé lo último de Daddy Yankee hablé con dos poetas, una estructuralista y otra sandunguera. Fueron tres, la otra es gótica. Pasié mi indiferencia que no es bella -como la de las sicoanalistas de sociales fui a mear a una letrina tanto tiempo sin verla mientras uno mea en letrina ahora hay tapa que va abriéndose según el peso del chorro que uno lanza bien fina zzzzzzzzzzzzest (esa es la señal de meón satisfecho y agradecido) nada que ver con las letrinas aquellas de parque de pelota de los ochenta Contesté correos electrónicos pensé en pornografía masculina también en femenina, pero menos. Pregunto, ¿es que nadie es consecuente? Conozco pocos, acaso seré inconsecuente yo por qué entonces se refieren a mí como si me hubiesen visto hoy por vez primera si me conocen si saben lo que doy y lo que soy y lo que pienso y lo que escribo si ya hasta a mí me cansa repetirme y reinventarme. Me botaron de al lado de un niño porque estaba fumando fui víctima de una madre rabiosa sentí toda la homofobia y toda la cancerigenofobia que se puede sentir en un momento yo no quiero niños y quiero seguir fumando, qué jodienda entonces esas dos metas de vida interfieren con las placentas ambulantes. Habrá que coserse los labios con pedazos plásticos de Pampers para mandarle señales de humo al niño agraviado a mi entender, un fumador en potencia como todos un perverso en proceso de fermentación como todos un hombre masturbándose. Me imagino que no habrá que hacer recuento de escritores que han puesto en la página la palabra masturbándose, ni los filósofos, Platón se masturbaba somos adultos pero muchos nos comportamos como de high school y vamos por la vida negando tragos al otro señalando posiciones cómodas y vainas. No somos ni victorianos, en verdá que somos charros. Estoy cansado de hipocresías (Encienda Lágrimas, de Christian Castro) de aguantar al primer pendejo que se me pare al lado a preguntarme estupideces. Estoy harto de mí miesmo estando harto de la situación general de los presupuestos generales y para ser descarado hoy toqué las tetillas de un hombre israelí que las exhibía sin pudores en la disco las toqué y mientras lo hacía él me miraba nunca entendí su gesto no hubo palabras también toqué par de tetas de mujer ajenas porque las mías tendré que ahorrar un poco para fabricarlas -esa oración que antecede está mal escrita- unas cuestiones blanditas al tacto como muchas y muchos porque miren que conozco macharranes blandos me topé con varios hoy, les dije lo que pienso de sus nalgas me congracié con otros al hacerles el favor de no decirles nada es el alcohol definitivamente nos permite que se valga todo, todo todo todo a propósito, qué bueno está Residente...

Este poema está dedicado a LA, él sabe quién es, un amigo que posa para escena diciendo que detesta la poesía. El sabe que eso es mentira, que es poeta, y lo niega. Llevo meses tratando de que entre en sí, de que no se niegue. Por ese silencio y esa simplicidad yo lo quiero y espero que algún día me sorprenda con unos veros que no imiten a nadie, que no suenen a nadie, como los de Mara, como los de tantos y tantas que me nutren y me miman, y me contradicen, y me escupen, y me vibran. Tanta intimidad ya me conmueve. Ciao. Besos de fuego. Referencias: El vicecónsul. Duras, Margueritte. Puerto Rico es ya Lahore y Lahore es Puerto Rico.

miércoles, diciembre 14

Me gustas tú y tu complicidad perfecta

Acabé desarrollando un odio visceral en contra de las telenovelas no aguantaba más los gritos de La Madrastra en la sala recordaba todas sus cursilerías por la pérdida de la maternidad -se la arrebataron- ella era pobre -ahora es rica- asesinaron a no sé quién y pronto se descrubrió que el asesino era travesti llamaron al cura él ya lo sabía todo se lo dijeron en secreto de confesión creo que fue el jardinero pudo haber sido el chofer la verdá es que no aguanto Me informan que mañana es el capítulo final en Puerto Rico pienso que gracias a Dios ahora no voy a tener que dar vueltas en el carro por la autopista a esa hora huyo de mí de mis espantos hogareños de la seguridad del techo y de los espacios dominados huyo del lagrimeo que un pana identifica con mi obra vaya crítica lacrimógena, brother, eso me dice sin cerveza pa bajar en el Callejón de la Capilla Me paso el día en la placita del Condado que nos dejó la ex gobernadora Sila me acomodo en uno de esos bancos de granito que trajeron de Barcelona pienso que se la comió con ese pedacito los baños están de maravilla creo que se puede comer por $50.00 en el restaurán que tienen allí pido un fucking mojito para que huela a yerbabuena en isla del Caribe habrán folkloristas ofendidos la mesera me asegura que lo preparan tal como en La Habana seguro no dejo propina bueno mi intención era no dejarla pero la pena no me deja la fucking pena la misma que me lleva entonces a pedir una batida vegetariana en el juice bar tan fancy fooddy parlor ya en la Ashford me dan una de strawberry con leche de soya pido una ensalada con pollo a la parrilla me traen una ensalada con pollo frío de lata puñeta, vamos a respetar, ¿no se supone que este sea el espot vegetariano más decente de mi ciudad sanjuanera? eso no me pasa en lo de los pollos de Charneco siempre que voy me tienen las mismas papas fritas encharcadas en aceite siempre me sirven el pollo extra adobo sobrado de manteca no es por reivindicar el lumpen es por joder esa gran idea La luz del Ateneo Puertorriqueño es de una obscenidad digna de reseña en EL Nuevo Día por el decano de la facultad de arquitectura de la Universidad Politécnica Jorge Rigau te prendo una vela mira que traté de concentrarme en una canción de Joan Manuel Serrat una noche de poesía supuestamente gótica pero esas luces blancas de neón no pueden poner a nadie en comunión con el socialismo internacional salí a fumar me encuentro con Pepe y su barba negriblanca señala correspondencias del troskismo mexicano dentro de mis letras habló de los detectives salvajes de Bolaño habló del rescate de escritores perdidos en su viaje habló del gran arquitecto del ejército ruso y yo pensé en su tumba majestuosa distrito federal ojalá colonia Anzures De Anzures viene la víspera un pana nacido en Levittown a comer cuerito en casa de los viejos creo que no voy al aeropuerto lo cogeré cuando nos entren ganas de ver cómo está quedando la salsa de pato que sirven en el Panda Express del shopping de Río Hondo pero qué digo, ¿shopping? horror de horrores hace unos días sueño con una turba compuesta por marcia rivera héctor meléndez rubén dávila y linda colón que me cogen y me dan una pela justo cuando salgo a las tres de la mañana del almacén de Borders por estar comprando con la American gracias a la virgen de la guadalupe Borders no tiene almacén gracias a Pedro Cabiya por convertir a este lector en un presentao de la consciencia de los perros aunque no hay concenso sobre la calidad o el desastre de su primera novela -tranzfusión- cuyo primer capítulo fue publicado en rotativo principalísimo este domingo Por el momento voy a donde Bolaño y soy un detective salvaje que va en Toyota Echo el ciudadano insano y fugado por los edificios deprimentes de la Villa Panamericana implosionada de la Ave. Iturregui que retrata EduardoLalo brinco doy un brinco más es verdad soy un payaso pero qué se le va a hacer si José José se rehabilita de alcoholismo y Sartre que parecía un sapo se conseguía las mejores jevas de París que yo me consiga un nene bello no será problema lo quiero que me corra la desgracia pesimista lo quiero que me muerda las tetillas y me arranque el chicho de la oreja lo quiero que me acompañe a SOHO a beber margaritas y chocolate martinis lo quiero 29 de cintura y con buen bicho no circuncidado lo quiero alerta a la epidemia del sida entre los sexagenarios me siento a ver la luna en la orilla de la playa de los bugarrones a ver si llega nada de nada gorditos panzones gringos senior citizens y una prima dona de mi edad con gistro amarillo pago el parking voy al Walgreens a comprar cigarrillos me acuerdo cuando compraba allí las escobas y los mapos me sale de la nada un reclamo de comprar hilo dental lo pruebo en la góndola carajo, este con menta es precisamente el de mi tipo tengo que salir de allí, me ponchan el ticket del Starbucks me meto en el casino juego cuatro pesos en nombre de mi pana maniático a él le gustan las ruletas y las nenas a mí me gustas tú y tu complicidad perfecta. -m.c.c. ya párale ¿no te das cuenta dle peligro de excomunión en el Municipio de Aguada? Su eminencia reverendísmima monseñor Ulises Casiano obispo de la ciudad de Mayaguez acaba de excomulgar a una secta de feligreses franciscanos están convencidos de que el papa Bene XVI es el mismo diablo vuelvo a la novela a la novela medieval en tiempos de la hogera qué clase de melodrama, señores, qué clase de melodrama unos viejitos locos de contentos porque llegó la paz a su pueblito costero porque pueden regresar a misa de siete sin que molesten esas mujeres postradas frente al altar ese hombre que las domina a través de la palabra excomuniones en el 2005 y en Borinquen qué detalle, qué bestseller periódico de segunda circulación a nivel isla descubre secta de Aguada monseñor con hisopo y agua bendita condena en vida a feligresas irán derechito al infierno por su herejía pero indica en carta pastoral que no se asusten que excomunión el el segundo milenio sólo quiere decir aviso qué clase de cínico con tanta sortija y tanta sotana prieta y tan curita bestia nada que ver con los curas cultos y bellos de las novelas mexicanas La Madrastra strikes back todos somos hijos de satanás o del bautista me hinco ante la guadalupana nuevamente me vuelvo a hincar frente al Carmelo veo imágenes de gran tribulación ignorancia con indulgencias plenarias escapularios en boca ratón tifus de vuelta en Miami porque en Miami si que el tifus hizo escante. -m.c.c. ya párale (bis) [El bis es para el que dice en los comments de este blog -que ahorita cumple un año- que dizque últimamente y que se aburre]

martes, diciembre 13

De la oskuridad se sale profundisándola... Cien años con Klemente Soto Beles

Por Klemente Soto Beles
(1905-1993) de la oskuridad se sale profundisándola, profundisándola asta ke la profundisasión kunda la nuka de lo ke la ilumine. es la profundidad la ke le da de komer a su ser interior. salirse de la profundidad es kontender kon lo interior de su ser. la profundidad está en abierto desakuerdo kon la oskuridad de su ser. es, pues, el ser de la profundidad el desafío rosagante del desakuerdo abierto a lo ke lo relasiona kon la diskrepancia, a la diskrepansia ke señala el orijen de lo profundisado, a la nuka ke kunde los nerbios del orijen, donde más es intensa la iluminasión de lo profundisado, donde no es personalisasión lo ke kontiende kontra lo iluminado, o lo iluminante de la profundisasión. p. 81 de mujer u ombre u ombre o mujer. san juan, editorial del instituto de kultura puertorriqueña, 2005. [escrito en nueba york en 1977]
no ayo día para decir
por la redacción de estruendomudo no ayo día para decir no me importa la kondisión suspensiba de los kriterios mal hayados ni de los kursos de los kalendarios puestos en la nebera con imanes para rekordar fechas celebraciones instancias del amparo enkuentro árboles de nabidá en las capotas de los autos amarrados con soguiyas beo imbéciles pagando los peajes brinko por yamado de reflejos hacia el último carril de mis kostumbres no amanesco del insomnio persistente asta reenkontrarme con klemente soto beles yo viví en su kaye lo observaba kontemplando lo ke pasa sentado en el siyón de su balkón en el bedado kreí que estaba loko pero aún así al prinsipio yo kumplía con mi deber de saludarlo luego lo fui abandonando a su suerte ensimismado y un día de bisita insidental ya no estaba. oy rebiso mi primera lectura del año 2005 mujer u ombre u ombre o mujer su obra póstuma y rekalko klemente no ayo día no ayo día para decir ke esto está ilustrado por una estrella ke se muere pero ke la foto la tomó la nasa ke tengo otras más a tono con tu amada tierra de lares ke me konsidero rebolusionario nostáljico en asuntos que tienen ke ber con la justicia de los inexpertos sobre los sobrados rastreo bersos tuyos del che melendes como ejercicio de una komplicidá con lo susesibo de sus artes 100 años de palabras con fonétika kebrada 100 años de mi añoranza de otras formas de la kasa de la mujer u hombre u ombre o mujer de marikones sueltos gritándoles improperios a los machos tranka korroe kata los tres pasitos reglamentarios para suspender fermentaciones infektas de merkurios kromos amistades murmuyos en la playa en la escala laboral en el sitio del que brotan y al que no regresan las esporas
family matters a pak of sigarrettes and a jand full of good intentions and a broken dymond empty of early memories -m.c.c. (para rafa, marla, guille, yara y mara)

domingo, diciembre 11

Matador II: 8vo Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Rey Emmanuel Andújar

"Have you read Chicken Soup for your Soul? Try Tomato Sauce up your Ass… It’s the Italian version". -Tony Soprano Seguí las instrucciones de la carta al pie de la letra. Con la recompensa pude viajar por segunda y última vez a Italia. En este viaje debería ignorar los templos; ni hablar del Vaticano: la abrumadora presencia de las imágenes católicas (llenas de tensión y aguda expresividad) podrían influir en la pobreza de mi espíritu. He preferido bordear Toscana, ignorando Siena y empezando por Arezzo. Es domingo en Cortona en una gran casa donde todo dice “The Shining”. Corro a tomarme un capucho y la gente rebosa las tratorias. Un tour operador es perseguido por un grupo de japoneses en atención murmurando asombro, el mismo violinista en la plaza y de frac. Asco súbito: un fuetazo de miedo. Bajo caminando a la estación muerta de Camucia, donde, mientras espero el próximo tren para Nápoles, cerveceo con una alemana que ha venido buscando un curso de cocina. El tren por fin. Vacilo y leo despacio: E VIETATO ATRAVESSARE IL BINARI. Golpe contundente. Cuando lo que ahora soy, libre de aquel estropajo de sangre, carne y pelos, se confunde con la mortecina luz de las cuatro, escucho a la alemana tratando de hacerse entender entre la gente del forense y los Carabinieri: Él me dijo, en perfecto italiano, que estaba muy triste, pero nunca imaginé que era un suicida.

miércoles, diciembre 7

Aleluya: Ha nacido un nuevo blog

Esta es la prosa queer que sale del blog Ñ:

La Fuente de las Cuatro Estaciones, que usualmente es una fuente de cucarachas, milagrosamente tenía agua, un agua que de seguro ahogó a esos pequeños insectos que besaban religiosamente los cuerpos tallados en mármol, que les gustaba lamer el lápiz labial de los labios de Verano, o la sangre de musgo que nacía en el ombligo de Primavera, la Primavera de los senos velludos. Entre los cuatro había un quinto... -Angelantonio Ruiz-Laboy, San Juan, Puerto Rico

martes, diciembre 6

Nacionalistas contra los papeles del libro político supremo de España: Le arrancan las páginas a la Constitución

Por Adrián Ramos

Periodista Digital

Martes, 6 de diciembre 2005

José Bono ha afirmado, durante la solemne izada de la bandera española en Madrid, que "la Constitución goza de buena salud" y que hoy obtendría mayor respaldo que en 1978, ya que tendría "los 11 millones de votos del PSOE y los 10 millones del PP". No ha dicho nada el ministro de Defensa de otros grupos, porque mientras millones de españoles de todos los colores políticos celebran el Día de la Constitución , las juventudes de Esquerra Repúblicana de Catalunya -que es socio del Gobierno Zapatero y participa en el gobierno tripartito catalán presidido por Pasqual Maragall- lo festejan con una mezcla de rabia y rechifla, convocando a sus furibundos partidarios a que acudan al Prat de Llobregat y arranquen páginas de la Carta Magna.

"Venid y arrancad una página de la Constitución Española" es uno de los llamamientos que desde la página web de JERC se hacen a la ciudadanía para animar a "todos los jóvenes independentistas catalanes" a secundar la manifestación. La protesta callejera se ilustra en la web de las JERC con una imagen en la que se incluyen, bajo la leyenda "Basta de españolismo, paremos el recorte", los rostros de personajes públicos como Mariano Rajoy, Eduardo Zapalana, el ministro José Bono y el Rey Juan Carlos. Todo ello junato al logo de la COPE. ERC también celebró una manifestación "independentista" para reivindicar "el derecho de Cataluña a decidir su futuro".

La marcha de Esquerra, que partió de la Rambla de Barcelona a las 18.00 horas, abogó por "preservar el texto íntegro del Estatuto".

Cerca de 800 jóvenes, convocados por las juventudes de ERC (JERC), se manifestaron por las calles de Barcelona "contra la Constitución Española y a favor del derecho a la autodeterminación del pueblo catalán". Los independentistas partieron desde la Rambla de Canaletes con una pancarta que tenía como lema '¡Basta de españolismo! Frenemos el recorte' (Prou d'espanyolisme! Aturem la retallada) y recorrieron la plaza Sant Jaume, hasta el paseo del Born.

Lanzaron consignas en contra de la COPE y el PP, también gritaron en contra de posibles recortes en el Estatut y en contra de la Constitución y la Monarquía.

La manifestación transcurrió sin incidentes, salvo cuando un grupo de jóvenes se subieron encima de un andamio para desplegar una pancarta a favor de la independencia y lanzar varias bengalas. El portavoz de la JERC, Pere Aragonès, reclamó "respeto" para la "integridad" de la propuesta de nuevo Estatut aprobada en el Parlamento catalán durante su intervención que puso punto final a la manifestación.

Réquiem a la Sabiduría IV: "Todo lo que tenemos es pasado"

Por Francisco Javier Avilés / j.a. bonilla

Me miserable, which way shall I fly Infinite wrath or infinite despair? - J. Milton, Paradise Lost

Escribo con la garganta amordazada y con un temblor líquido en la mirada. Y si digo mirada lo digo pensando que lo miro a él, porque él me enseñó a mirar.

Me trasladé del recinto de Humacao al de Río Piedras luego de un año en el sistema, ya decidido a estudiar literatura. Eso fue en 1992. Tardé un año en conocer a Tollinchi. En agosto de 1993, como parte de los requisitos del Bachillerato en Literatura Comparada, tomé el curso de literatura medieval que daba un tal Esteban Tollinchi. Él no se encontraba en el programa original cuando me matriculé, le pidieron que diera el curso cuando surgió un problema con la profesora que lo iba a dar. Así que me sorprendió doblemente ver entrar al salón esa figura tan particular. Delgado y blanquísimo con unos ojos claros siempre semi aguados, parecía una figura de cera cremosa pero semi translúcida, como los rostros de los hombres en las pinturas de Vermeer, la piel parece que se evapora. Calzaba unos impecables zapatos beige y vestía un gabán verde muy oscuro.

Explicó por qué estaba frente a nosotros y comenzó su clase. Las notas que siempre traía eran un papel amarillo y añejo finísimo más pequeño que el tamaño carta en el que nosotros imprimimos nuestras cuestiones; éste estaba doblado verticalmente en tres o cuatro secciones de manera que se formaban pequeñas pero largas columnas. En esas columnas Tollinchi aglomeraba unos comentarios pequeñísimos escritos en tinta roja, que cubrían todo el papel. Las notas siempre estaban dobladas de tal forma que figuraban un acordeón (que mi imaginación convertía en música intelectual), de manera que Tollinchi siempre tenía frente a sus ojos una sola columna. No siempre la miraba, pero cuando lo hacía doblaba y redoblaba el pequeño acordeón en lo que pudo haber sido un extraño ritual de caricia mental que se llevaba a cabo entre sus dedos afilados y las palabras en reposo.

Lo más hermoso era su gaguera, esa especie de intermitencia erótica que había en su palabra. Yo no hablaba casi nunca, pero un día levanté la mano porque tenía una duda sobre el Beowolf. Él, que estaba envuelto en una explicación, se acercó un poco, di,di, dígame Avilés. (Siempre me llamó Avilés, me saludaba cada vez que se encontraba conmigo y me preguntaba qué estaba leyendo en ese momento). Hice una pregunta insignificante que no recuerdo y Tollinchi invirtió los últimos 10 o 15 minutos que le quedaban a la clase en contestarla, y al final no quedó satisfecho y me dijo, pe, pe, pensaré sobre su du, du, duda en el fin de semana. Esa era la última clase de la semana. Al regresar a la clase, Tollinchi entra al salón y lo primero que sale de su boca es en cu, cu, cuanto a su pre, pre, pregunta... y sigue hablando por los próximos 20 minutos contestando una pregunta que a mí se me había olvidado. Ese era el profesor Tollinchi, su compromiso con el pensamiento que era también una forma de estrategia ética, un respeto profundo por las inquietudes del estudiante y un afán por hacer del espacio académico un lugar para la estimulación.

En el que posiblemente fue el mejor curso que he tomado en mi vida “Romanticismo y modernidad”, Tollinchi concluye el curso comentando incisivamente sobre Marcel Proust, sólo el primer tomo de ese monstruo que es En busca del tiempo perdido, porque desafortunadamente no había tiempo para más. Ese día llegó al salón y lo primero que dijo fue: “Todo lo que tenemos es pasado” y prosiguió su análisis. Yo, hasta la fecha no sé porqué, me quedé estático, no podía seguir tomando notas y estaba experimentando un genuino placer estético que no tiene palabras. Perfectamente localizado en la boca del estómago sentía que me nacía una enajenación, una separación poética que paradójicamente me regresaba a las cosas, a la mirada de las cosas, la mirada que te dan las cosas y la mirada que tú le das a las cosas. Fueron tres o cuatro segundos, como un orgasmo, pero fue de una intensidad increíble. Y pensé de esto debe tratarse la literatura. No lo sé, tal vez haya una síntesis perfecta encerrada en esas palabras, el asunto fue que en un momento el profesor me miró y se sonrió, yo regresé y me limpié las lágrimas que me bajaban por la cara.

"En la imagen, detalle de La Escuela de Atenas (1510-1511), uno de los más famosos frescos que Rafael pintó para decorar las estancias del Vaticano. Presiden el inmenso fresco Platón y Aristóteles, dialogando y sosteniendo cada uno de ellos una de sus obras (El Timeo y la Ética); en el conjunto del fresco están representados otros filósofos y eruditos griegos. El gesto de Platón, señalando hacia el cielo (el idealismo platónico) parece ser contradicho por el de Aristóteles. Es, naturalmente, una recreación fantasiosa de lo que pudo haber sido la Academia de Platón".

lunes, diciembre 5

Réquiem a la Sabiduría III (Profesor Esteban Tollinchi 1932-2005)

Una vez encontré su libro "Arte y sensualidad" en especial de liquidación sobre una de las mesas de baratillos que ponían en las aceras las librerías de Río Piedras. Ese era el libro del profesor que llegaba con puntualidad, todos los sábados a las 11:00 a.m. a leer el New York Times a la Sala de Revistas de la Universidad de Puerto Rico. Aquel señor de ojos claros y chaqueta beige era un asiduo lector del suplemento cultural de ese diario de récord estadounidense. Más tarde me enteré que todos los años Esteban Tollinchi viajaba a la Babel de Hierro a mediados de noviembre para inaugurar la temporada de teatro y música clásica de esa gran capital cultural. Me matriculé en uno de sus cursos a sabiendas de todo lo que se decía de él. Ese hombre es gago, se le entiende a duras penas. Es bien difícil también. Nada más lejos de la verdad. A Tollinchi se le entendía todito, sobre todo cuando leía el texto literario que se discutía en su idioma original. Era políglota, dominaba más de 7 idiomas, según cuentan en la universidad. El curso comprendía un panorama de la épica, empezando con Homero, parando en Virgilio, leyendo a Dante y echándole un vistazo rápido a Joyce. Eramos cinco estudiantes y Tollinchi nos guió por los infiernos clásicos con destreza de gran capitán. Leía en griego, en latín, en italiano antiguo y en inglés. Gran parte del curso se concentró en escuchar esos textos en idioma original. De allí partía para resumir características, explorar comparaciones, motivarnos a entrar en esos mundos lejanos y supuestamente aburridos. Yo llegaba en guagua hasta su salón, desde Santurce, desde la depravación bachatera santurcina a escuchar la Eneida en latín. Un verano caliente me lo encontré frente a la Biblioteca José M. Lázaro, ya sabía que este profesor viejo, el príncipe de los eruditos que forjaron mi educación, no tuvo remilgos en publicar junto a las irreverencias de Manuel Ramos Otero, Rosario Ferré y Olga Nolla un texto sobre el romanticismo en la revista literaria más escandalosa que haya tenido la isla: Zona de carga y descarga. Ya sabía de la legendaria polémica entre Tollinchi y el profesor Carlos Pabón por la prominencia o insignificancia de las doctrinas posmodernas en el plano de la historia de las ideas de la cultura occidental. Pabón insistía en que lo posmoderno llegaba para quedarse, en la utilidad de esa herramienta teórica para romper esquemas. Tollinchi entendía que no, que la ideología posmoderna era sólo una moda pasajera, una chapucería intelectual. De ahí su interés en publicar "Los trabajos de la belleza modernista", antes de su muerte: con ese libro probaría que eso de la posmodernidad ya es copia de la copia de la copia de una degeneración de muchas filosofías que habían planteado el desgaste apocalíptico ya. Sus libros los escribía a máquina, en papel legal. Durante sus cursos entregaba fotocopias de varios capítulos para que nosotros, unos imberbes wanna be, los escudriñáramos y le señaláramos nuestra opinión. Contaba que como ciudadano de Hato Rey llegaba en taxi, a pie o en pon hasta el cine de la urbanización Roosevelt. Le encantaba el cine y, en clase, los comentarios cinéfilos eran los únicos que se permitía fuera de la línea del material. Cierto día transcurrió entre lo sublime y lo profano porque no sé qué pasaje de Dante le recordó al Hamlet de Shakespeare. Eso lo llevó a burlarse del tinte rubio que le pusieron a Kenneth Branagh en la versión modernista del filme. "Branagh será un gran actor, pero ese rubio le queda espantoso", dijo, e inmediatamente sonrío. Detalles que humanizaban al doctor emeritus per exelance, junto a su presencia constante como profesor orientador de los estudiantes de filosofía en el proceso de hacer matrícula.
Ceci quiso que al final del semestre los estudiantes fuésemos a su casa a celebrar. Vivía en un apartamento de los edificios que colindan con la Milla de Oro. El apartamento era el colmo de la austeridad. Tenía una biblioteca prominente. Todos los tomos estaban encuadernados. Había varias mesitas de lectura, cada una con su lamparita de buena luz. Nos invitó a que ojeáramos los libros que quiséramos. Allí sólo había dos imágenes, según mi recuerdo: una del poeta granadino Federico García Lorca y otra del novelista alemán Thomas Mann. Tollinchi estuvo toda la noche bailando polca con Ceci en la sala. La polca provenía de una victrola y de cientos de discos de pasta. Era un gran bailarín. Nosostros hablábamos en el balcón y de vez en cuando la lumbrera se acercaba para conversar. Con una normalidad que pasmaba. ¿No era ése el mismo individuo que hace unas horas estaba dictando un curso sobre Thomas Mann?, ¿que citaba el texto directamente del alemán? Muchas veces lo vi junto a sus amigos caminando por el Viejo San Juan. Caminando por el recinto, como si estuviera en París o en Frankfurt, vestido con traje gris o beige, con sus zapatos italianos de piel de gamuza, con esa prisa citadina que nunca perdió. Cuando se supo de su cáncer, algunos profesores comenzaron a visitarlo al salón. Tomaban sus cursos como si fueran estudiantes de la eminencia otra vez. A un amigo muy cercano y muy querido le comentó: "Vienen porque saben que me voy a morir". No era cinismo, era su forma directa de filosofar. Se quejaba de la mediocridad y la chapucería todo el tiempo, con una postura que ni hería ni era condescendiente; con una postura de lucidez. A mi amigo, que es bailarín de música autóctona, le repetía que cómo era posible que con tan buena cabeza él fuese a profesionalizar el talento que tenía en los pies. Así de tajante y conservador era. Y sus palabras dolían pero hacían al alumno crecer. Crecer al parase uno un segundo frente a la Biblioteca Lázaro y, en un acto nerdo-irracional, saludarlo sólo para compartir con él lo que suponía en esos momentos de decadencia juvenil una transgresión: Profesor, me estoy leyendo este verano "Absalom, Absalom!", de Faulkner. Sólo por placer. Muy bien, muy, bien, me contestó. ¿Y usted entiende lo que está leyendo, Clavell? Bueno, profesor algo. Recuerde consultar siempre el diccionario Clavell, con Faulkner no se deje llevar nunca por la intuición.
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domingo, diciembre 4

Héctor Lavoe no hace coro: 7mo Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Juan Carlos Quintero Herencia

El desarrollo de esa flexibilidad se halla en la capacidad de la coyuntura para sostener cierto peso. Así como también la voz, que sin el cuerpo no accede al espíritu.

-Áurea María Sotomayor, “Lección de estética: el salto” A I. por mostrarme lo que no debía

Novás ya había tomado la decisión. Acababa de llamar. Había aceptado sin muchas ganas pero la precariedad le mordía las horas de sueño. La mezquindad del entorno ayudó su poco. El nuevo trabajo era eso, la posibilidad de otro día, otro libro y otros rostros. La noche anterior había ayudado a su Madrina durante una fiesta para los muertos de la casa. Allí le dijeron que empaquetara, que no había de otra. Novás tiene un muerto que no da la cara, con pluma y traje de época. Se iría de la isla el mismo día que su padre fuera internado en un Hogar de ancianos. Por qué llegó a la Colección Puertorriqueña se lo atribuye hoy al amago de lluvia de entonces, cierta despedida que ensayaba sin saber y, por supuesto, a una causalidad oscura que ahora no lo sorprende. Lo irremediable y lo penoso del destino de sus pasos aquel día le confirmaban además algunos de los motivos de su escape. Para colmo llevaba consigo, a medio leer, Extrañamiento del mundo de Peter Sloterdijk. Pidió la colección completa de la revista de poesía que editara con sus panas allí mismo en la Universidad durante los años ochenta. Notó que en uno de los números, debajo de un poema lunar de Israel Ruiz Cumba, alguien había escrito: “está cabrón”. Mientras leía le tocó el hombro una pariente que no lo dejó hablar: “Yo sé quién tú eres, somos primos y también para dónde vas”. La prima, Leonor, se había criado en Arecibo y hoy es curadora del Museo Smithsonian. (Recién inauguró una exposición sobre Celia Cruz en pleno Washington D.C.) Llevaba prisa y le puso en el bulto un video. En la cubierta había escrita una dirección. “Te vas a volver loco cuando lo veas. Leí lo que escribiste sobre la salsa y lo de Babalú Ayé. Te doy esto porque en una mesa blanca presidida por mi mejor amigo (un cura gay con una vida de farándula que ni te cuento…) salió un muerto mentándote con pelos, señas, nombre y apellido. Vamos a trabajar juntos. Llámame cuando tengas casa.” Se fue como llegó. El video, filmado por Leon Gast, podría ser un ensayo de la orquesta de Ray Barreto en los estudios de la Fania. Lo más seguro es que se trate de una sesión de grabaciones para el disco Indestructible. Logró identificar: “El hijo de Obatalá” y “El diablo”. Lavoe está en el coro. Se oye la orquesta asordinada pero el coro no tiene pérdida. En una de las pausas, una voz a través de un micrófono, tal vez el ingeniero de grabación, grita en el mejor de los idiomas, que dejen la jodedera, que alguien está impostando la voz, que hay un eco extraño. Lavoe dice que no es él. Rumoreo, risas y un “clase_pendejo”. Se suceden los números. En medio de “Llanto de cocodrilo”, de repente, la cámara cae. Luego de ese sacudimiento propio de un cuerpo que ha recibido un azote (cimbronazo diría Palés), queda en un ángulo que sólo permite ver las espaldas de los músicos arremolinados en torno a un cuerpo del cual apenas se distinguen sus zapatos. Charol blanco papá, zapatacones, polyester everywhere. Se oye alguien desesperado: “Búscate a Yayo, llamen a Yayo que él sabe cómo bregar. Yayo vuela, Yayo se transporta”. [Nota: recordar la conversación sobre Yayo el indio con la madre de Roberto Roena.] El día de su salida de la isla fue a despedirse de su padre. Los derrames lo han convertido en una sombra, apenas habla. Sonríe y aunque todavía lo reconoce, en la lejanía de sus ojos hay una tristeza sin contestación. El primer mensaje en su nuevo número telefónico era de Leonor. Le prometía una entrevista inédita con la que fuera esposa de Lavoe, (muerta en circunstancias misteriosas o estúpidas) donde narra detalles de la caída del Cantante de los cantantes desde un alto balcón en un Hotel del Condado. “Mira Novás, paquegoces, no fue garata, ni suicido, ni arrebato. Hablamos.”

Harold & Maude: 6to Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Pedro López La pintora Marta Pérez (1934-2004) todavía vive en el Viejo San Juan. Suelo verla convertida en una de sus gatas, paseándose por el área cercana a la que era su casa en la calle Sol. Cuando me enteré que Marta había emigrado a otra dimensión, me alegré por ella. Al fin se había escapado de la pequeñez isleña que tanto le indignaba. No fui al homenaje que le hicieron en la Plaza de Armas porque no me gustan esos homenajes en que los vivos compiten por ver quién quería más al difunto. Yo prefiero recordarla para siempre. No puedo pensar en mejor manera de homenajearla. Últimamente, Marta, desde donde sea que está, ha decidido mandarme mensajitos y dibujitos al celular. Así es cómo ella ha decidido seguir estando presente en mi vida. A mí me parece genial. Cada vez que me llega uno de sus mensajes, pienso en ella y en nuestro delicioso romance, en La Mallorca y todos los cafés que nos tomamos juntos allí. Yo fui Harold, ella fue Maude. Es rico enamorarse de una brujita.

El colapso de las instituciones

Queridos:

El libro ha colapsado y prefiero la segunda entrada del la RAE sobre la palabra colapso para enfrentar el asunto apocalíptico: Paralización a que pueden llegar el tráfico y otras actividades. También la cuarta, Estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria. Allí estaré ofreciendo una conferencia titulada Los blogs y el descalabro del libro, donde hablaré sobre estas vainas el sábado 10 de diciembre en el Museo de Historia de Caguas, invitado por el Taller del Discurso Analítico y el Foro del Campo Lacaniano. Aquí está el programa y algunos detalles.

jueves, diciembre 1

Dulce oficio de cadáveres (¡Diles que sí me maten. Anda, vete a decirles eso!) 5to Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Rodrigo Köstner

"Rabioso, transformado en la tribulación de Nosferatu momentos antes de volverse polvo, el espectro de Cupido –sin carcaj, sin flechas y sin alas- es el único que obliga a besar así", pensó Pedro Páramo –todavía duro- mientras miraba el rostro extasiado de una Susana a punto de romper el féretro. "A esta tumba se entra con antorcha en mano, Pedrito. No para alumbrar, sino para quemarlo todo", irrumpioó, anticlimática y vengativa, la voz de Florencio ante el inminente ablandamiento del cacique.

La letra del difunto: 4to Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Mara Pastor

Valdomero Crescioni no aceptaba clientes sin la prueba del difunto. De todos los pueblos llegaban los vivos con las listas de compra, los diarios, las recetas de cocina, las cartas de amor, las notas de despedida del muerto. Yo no como cuentos, decía, no quiero que el diablo me coja de pendejo. Lo importante era la letra, el espejo espiritual decía Valdomero a veces, aunque en ocasiones se tratase de un mero grafema. Cuando se le preguntaba cómo había aprendido la psicografía, Valdomero contestaba que los espíritus se le metían desde chiquito y que fue así que aprendió a leer, mirando fijamente lo que escribía por las noches debajo del zaguán con una vela, para que no le pegaran fuete. Mi abuela era muy católica, explicaba, y esas cosas le olían a azufre. Un día Valdomero se levantó de la cama mientras los demás dormían. Tenía siete años. La abuela se levantaba con el alba para darse baños de agua tibia en la palangana sin que nadie la molestase. Valdomero, mijo, qué tú haces a estas horas por ahí, mira, nene, acuéstate que ni siquiera han puesto huevos las gallinas. Estará sonámbulo este chamaco, pensó, mientras Valdomero abrió el escrín de la puerta que daba al balcón de la casita, se sentó en el piso, cogió un pedazo de carbón de los que estaban en la tina para purificar el agua y empezó a gravar con el trozo de piedra negra oraciones que de lejos se le hacían ilegibles a la abuela. Ella fue dando pasitos cortos desde el pasillo de la casa hasta el comedor. Podía escuchar la respiración tupida y pronunciada de Valdomero. A decir verdad parecía la de un hombre con malos pulmones y no la de un niño. Lo llamó de nuevo pero esta vez con autoridad. Mira, muchacho, deja la majadería, coño, y vente pa’ dentro. Valdomero no hacía caso. Abuela llegó a la puerta, abrió lentamente el escrín de la puerta que daba al balcón. Ya se escuchaban los gallos y los muebles de mimbre estaban llenos de luz púrpura rosa. Valdomero, como si saliera de algún trance, suelta el trozo de carbón y se mira la mano. Tenía todas las grietas de la piel tiznadas como las corrientes de un río en un mapa viejo. El nieto estaba rodeado de carácteres que trazaban un círculo perfecto alrededor de su cuerpo con una sola oración. No tuvo que entender nada, con leer la frase supo que no era Valdomero quien originó la idea. Alma, deja al nene quieto y mete el culo en la palangana. Era la letra de su difunto marido.

Ring: 3er Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Sam Merissan, traducción de Rafah Acevedo Ilustración: "The Nightmare", John Henry Fuseli (1741)

Soñó que el timbre del teléfono la despertaba y despertó con el timbre del teléfono. Contestó.

Hola.

Muchacha. No me vas a creer, estaba soñando que me despertaba el timbre del teléfono y sonó el timbre.

Carajo, a mí me pasó lo mismo.

Pero si tú no tienes teléfono.

Ay, pues llama, a ver si me despierto.

Bueno, acuéstate.

Se acostó y volvió a soñar. Soñó que no sonaba el timbre del teléfono. Los golpes en la puerta la despertaron. ¿Quién es? Nadie contestó. Abrió la puerta. Nadie. Se volvió a acomodar en la cama. Se durmió.

Soñó que el timbre del teléfono la despertaba pero siguió durmiendo porque no tiene teléfono.

Entonces oyó que la llamaban por su nombre y despertó.

Dime.

Muchacha, tienes llamada.

Di que no estoy.

Tú estás, quien no está soy yo, dijo la voz.

Estancias: Allan refuta a Allan: 2ndo Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por j.a. bonilla The soul is safe as long as its particular form is preserved. Raymond Llull -Habrá notado, estimado profesor Kardec, que la existencia espiritual es más compleja que sus muy famosas estratificaciones metafísicas. -Ni tanto, ilustrísimo señor Poe, las habitaciones espirituales están dotadas de puertas para la traslación de entidades inquietas y nómadas. -Déjeme explicarle mi objeción con mayor precisión, -el escritor se sirvió en una copa una sustancia verde y brillosa y procedió a estimular su etérea garganta. –Las moradas descritas por usted están claramente regimentadas, lo cual le atribuye a los espíritus fijaciones espaciales que la naturaleza de la eternidad no comparte. Ya usted ha podido darse cuenta que la eternidad es también un juego de disfraces y que la lucha continúa en la intemporalidad del éter. Si bien usted acertó en la descripción de algunos recintos, es obvio que el flujo constante entre ellos ha creado espacios límbicos donde habitan o fluyen espíritus volátiles. Entre las moradas existen amplios mundos que se resisten a entrar a los recintos establecidos. Mundos por los que yo, obviamente, disfruto pasearme. Mientras deambulé por el mundo de los vivos tuve el privilegio de visitar algunas de estas estancias. Flotando en la entrada de uno de los mundos regeneradores, ambos espíritus continuaron su debate, Kardec visiblemente molesto, Poe aburrido e impaciente porque la carroza-taxi que había pedido aún no llegaba y Eleanora lo esperaba en la taberna ‘La carta robada’. Muy cerca pasaron Borges y Swedenborg muy alegres y cogidos de la mano.

Una llamada inoportuna a Elena Poniatowska

Entrevista

Por Manuel Clavell Carrasquillo

La escritora mexicana Elena Poniatowska, que acaba de presentar la novela “El tren pasa primero” (Alfaguara, 2005), estaba en su casa en el Distrito Federal, pero estaba cansada. “Me dijeron de Alfaguara que iban a ir por mí al aeropuerto. Nadie fue. Acabo de llegar de Oaxaca. En fin, puros problemas”. Eso dijo tan pronto la saludé al comenzar esta entrevista por teléfono. Sin embargo, insistió con firmeza en no hacerme perder el tiempo: contestaría todas mis preguntas en ese momento inoportuno, a pesar de que estaba agotada. Por esa razón, decidí empezar con la pregunta que suponía más impertinente.

En cuanto a su edad y su visión de mundo, ¿usted se considera una persona mayor?

Yo tengo 73 años, nací en Francia, mi madre es mexicana, se llamaba Paula Amor, llegué a México habiendo cumplido 10 años. Yo no me considero una persona mayor para nada.

¿La escritura es lo que la hace sentir joven?

Pues sí, el mucho trabajo, el estar continuamente yendo y viniendo, tomando aviones, viajando, dando conferencias y luego teniendo un gran contacto con los jóvenes.

¿Se propone escribir para que los jóvenes la lean?

No, no me propongo nada. Escribo porque ese es mi oficio desde hace más de 50 años. Si me leen los jóvenes, pues es una gran alegría. En general, los jóvenes me leen desde que escribí “La noche de Tlatelolco”, sobre la masacre de 250 personas el 2 de octubre de 1968.

En términos de multitudes y posibilidades de lectura, ahora está la Internet. ¿Visita la Internet?

A veces, pero no mucho. Lo que más hago es escribir. Utilizo la computadora como una máquina de escribir. No sé navegar.

¿Qué utopías de su juventud todavía defiende?

Yo defiendo todas las utopías y creo en todas las utopías.

¿Ha descartado alguna?

Le digo que creo en todas, no he descartado ninguna.

Recientemente la escritora dominicana Rita Indiana Hernández dijo aquí que ser rebelde hoy en día es un lujo, ¿está de acuerdo con ella?

No, porque creo que hay muchísimos rebeldes. Desde luego, en México hay muchos escritores rebeldes y muchos jóvenes y viejos que están a la vanguardia.

¿Usted se considera una persona rebelde?

Bueno, me considero una persona contestataria, que critica al gobierno y que tiene una posición siempre de crítica, de denuncia, de indignación.

¿Por qué decidió escribir una novela sobre el movimiento sindical que incluye no sólo sus momentos gloriosos sino también sus lados oscuros?

No es tan interesante crear santos o vidas de santos, sino personajes como todos nosotros: con sus aciertos y sus errores.

¿No le teme a que le digan revisionista o contrarrevolucionaria por denunciar la corrupción sindical?

No, porque la corrupción que yo denuncio es la de los llamados “charros” y, sobre todo, la del gobierno. Por lo tanto, no puedo ser revisionista.

La novela también es una denuncia al machismo de los hombres poderosos, ¿qué es lo que piden sus mujeres?

Son tres tipos de mujeres distintas, son personajes de ficción y algunas lo que piden es que las amen. Otras piden que se les dé su lugar y que se les reconozca su valor. Pienso en general en lo que piden las mujeres, que es respeto.

¿Podría ser que el feminismo también tenga sus lados oscuros?

No puedo decir que sepa tanto del feminismo, pero sí creo que en mi país hay diferencias enormes entre las mujeres. No es lo mismo ser una taquillera del metro que ser una maestra universitaria. Las condiciones de vida son absolutamente distintas.

¿Tendría que haber diversos feminismos?

No, creo que hay un solo feminismo pero hay distintas formas de practicarlo o encararlo según las necesidades de las mujeres. A mí me interesan las mujeres de las clases más oprimidas, las más pobres.

Todavía algunos se sonrojan cuando una de nuestras escritoras mayores, Rosario Ferré, publica ensayos como uno que tituló “Oda al culo”. ¿Considera que con su escritura ha vencido algunos tabúes sexuales?

Rosario es mi gran amiga, la quiero muchísimo. Además, me paseo por el mundo con una maleta que ella me regaló y que acabo de desempacar ahorita, pero que estoy empacando de nuevo (pronto saldría para Colima). Rosario ha vencido todos los tabúes y creo que es una excelente escritora junto con Ana Lydia Vega, que es una maravilla, y Olga Nolla. Quise también muchísimo a José Luis González. Lo admiré profundamente.

¿Y en su novela, vence algunos tabúes?

Bueno, allí podría haber un tabú sexual en la masturbación. El personaje de Bárbara se masturba.

¿Y la relación con el tío?

Nunca se sabe, es una relación de un amor que nunca se sabe. Nunca se sabe si ellos se acuestan.

¿Cree que la literatura puede ser un antídoto contra la violencia doméstica?

Si los hombres empiezan a leer libros de mujeres y empiezan a preocuparse por las mujeres y a conocerlas mejor pues entonces no les pegarían ni las tratarían como las tratan.

Ahora que ha puesto sobre el tapete las atrocidades que cometió México con sus obreros en el pasado, ¿qué le parecen los renglones laborales del ALCA y la cuestión que los sociólogos ya consideran como el postrabajo en la era globalizada?

Creo que lo que va a suceder con el ALCA es que México, en vez de jugar la carta de Estados Unidos, jugará la de América Latina. Se podría hacer un gran mercado y cumplirse el ideal de Bolívar. Si no, México -que era un poco el hermano mayor de nuestros países- va a perder su prestigio.

Nos acaba de regalar una novela sobre la modernidad mexicana, que llegó con el tren, ¿cuál sería la metáfora que escogería si le tocase novelar la posmodernidad?

No sé. La verdá me cuesta trabajo ahorita. Como le digo, acabo de llegar, y estoy muerta de cansancio. No se me ocurre. Estoy trabajando en otra novela. Apenas llevo 60 páginas, me gustaría trabajarla un poquito más y con mucho gusto le digo de qué se trata.

La escritora enganchó luego de despedirse muy cordialmente. Al transcribir la conversación, confirmé que había contestado con dulzura y paciencia cada pregunta más que el agotamiento no opacó su espontaneidad. Nunca sacrificó lo que quería decirme con la intención de que finalizara cuanto antes. Quizás porque a Elena Poniatowska no la vence ni siquiera la interrupción del sueño de parte de un periodista inoportuno.

Esta entrevista fue publicada parcialmente por la Revista Por Dentro del periódico El Nuevo Día el domingo, 27 de noviembre de 2005. Se reproduce en su versión íntegra aquí luego de haber obtenido la debida autorización de El Nuevo Día, custodio de los derechos de autor correspondientes.