Ésta es la casa de nadie, un rayo de tinta de embuste perdido en el espacio.

miércoles, noviembre 30

Espíritus de pasión y muerte: Ier Microrrelato Espiritista Allan Kardec 2005

Por Ana María Fuster Lavín El sabor de la carne fresca era una insípida masa en su boca. Los sueños naufragaban páginas en blanco a través de sus cristalinos ojos al tratar de alcanzar el espíritu de su amada. Ella no podía palpar el lúgubre corazón de quien fue su fiel amante, aunque él se lo arrancara y lo pusiera en sus labios, porque no se puede lactar un mundo de sensaciones, cuando los caminos se bifurcan o cuando la traición es la más lenta y cruel de las muertes. Él seguía observándola a lo lejos, acariciando sus pasos, ya no devoraba a sus rivales, sabía que sería inútil, la sangre no era la fuente de la corporeidad sin poder amar. ¿Y cómo hacerlo? Siquiera podía emborracharse, se sentía un espejismo mientras ella deambulaba por las calles de Santurce quizás del trabajo a la casa, o buscando otro amor que los recuerdos y sus fantasmas no idolatraran. En la oscuridad de los instintos sólo estaba ella; era su savia masculina que lo llevaba a profanar la carne de sus nuevos amantes, la soledad eterna era su grillete cuando la libertad yace en un libro disecado de palabras. Una ambulancia sólo transporta cuerpos, pero la magia de los amantes transportaba feromonas y esencias, risas y orgasmos como maldiciones y dolores. Ella conjuraba pasión en las noches y el abandono eterno, pues creía estar viva como él muerto. Ahora un hombre será tan sólo su sombra hembra esperando el amanecer de la vida o de la muerte, aún así devora el cuerpo del vecino que se venía en la foto de su amante, mientras ella deambula etérea hacia otra noche.

lunes, noviembre 28

Diferentes categorías de mundos habitados: Certamen de Microrrelatos Espiritistas Allan Kardec 2005

De la Redacción de Estruendomudo Foto: Tumba de Allan Kardec, cementerio Pere-Lachaise, París.

Texto tomado de El Evangelio según el Espiritismo, de Allan Kardec. El libro (1864) advierte que "contiene la explicación de las máximas morales de Cristo, su concordancia en el Espiritismo y su aplicación a las diversas posiciones de la vida". Estos pasajes de abajo son del resumen de las enseñanzas de Todos los Espíritus Superiores al pasaje bíblico de San Juan, donde este evangelista afirma que Cristo dijo: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas" (Cap. III):
"De la enseñanza dada por los espíritus resulta que los diversos mundos están en condiciones muy diferentes los unos de los otros, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos los hay cuyos moradores son inferiores aun a los de la tierra, física o moralmente; otros están en el mismo grado y otros les son más o menos superiores en todos los conceptos. En los mundos inferiores, la existencia es eternamente material, las pasiones imperan soberanamente, la vida moral es casi nula. A medida que ésta se desarrolla, la influencia de la materia disminuye, de tal modo, que en los mundos más adelantados, la vida, por decirlo así es eternamente espiritual.
En los mundos intermediarios hay mezcla de bien y de mal, predominio del uno y del otro, según el grado de adelanto. Aun cuando no pueda hacerse una clasificación absoluta de los mundos, sin embargo, se hace atendiendo a su estado y a su destino y basándose en sus grados más marcados, dividiéndolos de un modo general como sigue, a saber: mundos primitivos, afectos a las primeras encarnaciones del alma humana; mundos de expiación y pruebas, en donde el mal domina; mundos regeneradores, en donde las almas que aun no tienen que expiar adquieren nueva fuerza, descansando de las fatigas de la lucha; mundos felices, en donde el bien sobrepuja al mal, y mundos celestes o divinos, morada de los espíritus purificados en donde el bien reina sin mezcla alguna. La tierra pertenece a la categoría de los mundos de expiación y de pruebas, y por esto el hombre está en ella sujeto a tantas miserias.
Los espíritus encarnados en un mundo no están sujetos a él indefinidamente, ni cumplen tampoco en él todas las fases progresivas que deben recorrer para llegar a la perfección. Cuando han alcanzado en un mundo el grado de adelanto que él permite, pasan a otro más avanzado, y así sucesivamente hasta que han llegado al estado de espíritus puros; estas son otras tantas estaciones, en cada una de las cuales encuentran elementos de progreso proporcionados a su adelanto. Para ellos es una recompensa el pasar a un mundo de orden más elevado, así como es un castigo el prolongar su permanencia en un mundo desgraciado, o el ser relegado a un mundo más desgraciado aun que aquel que se ven obligados a dejar cuando se obstinan en el mal".
Bases del certamen:
  • Kardec ha señalado la temática de este certamen de microrrelatos: Sólo se aceptarán microrrelatos que traten sobre la existencia de los espíritus en los mundos primitivos, los mundos regeneradores, los mundos felices y los mundos celestes o divinos. De su existencia o tránsito ectoplasmático por esos mundos.
  • Se prefiere el tono y la atmósfera del misterio, el suspenso, el terror, la metafísica, los médiums y el lenguaje de la nigromancia.
  • No se permiten microrrelatos irrespetuosos de las doctrinas del Espiritismo. Este blog es muy politically correct y respetuoso de la libertá de culto.
  • Los microrrelatos deben ser enviados a mclavell@gmail.com y no deben exceder la extensión de un párrafo. Breve es breve, please.
  • La Redacción de Estruendomudo hace el escogido de los textos que serán publicados y lectores son los únicos juzgadores de los microrrelatos. Los premios son intangibles, tanto como los espíritus pertinaces.

viernes, noviembre 25

Road To Divas en la discoteca gay Eros The Club

De la Redacción de Estruendomudo En la foto, la gran travesti puertorriqueña Lorna Vando 25 de noviembre de 2005 La noche de anoche resultó espectacular en la discoteca gay santurcina Eros The Club. Después del pavo, las locas se tiraron a la calle para celebrar la vida, las circunstancias y disfrutar del espectáculo en vivo Road To Divas, que se celebra todos los los jueves desde octubre hasta diciembre, y que consiste en una sofisticada competencia de talento, "all you can have". El famoso antro gay de la capital de Puerto Rico se encuentra bajo remodelación. Sin embargo, lejos de que la administración decretara el cierre total del edificio mientras se realizan los trabajos, ha sabido integrar el proceso de cambios a la oferta de entretenimiento regular. De esta forma, hoy día se baila sobre un piso raspado de losetas viejas porque pronto se pondrán las nuevas. También, se observan las paredes desnudas, porque la decoración será renovada. Además, la tarima, que antes estaba colocada en el segundo piso, ha descendido al primero, proveyendo más espacio para el despliegue de artistas y, sin dudas, un atractivo más para fortalecer la industria y la calidad del travestismo en la Isla del Encanto. Los baños han sido reducidos a la mitad, porque en el espacio que ocupaban se ha improvisado el "backstage" para los retoques de vestuarios y, las cervezas, lamentablemente, están a $5.00; porque ante una remodelación en grande como esta, y el alto costo de las sustancias controladas e incontroladas, hay que obtener ganancias de algún lado, sobre todo entre un público cautivo como el gay, que no tiene muchas opciones para janguear en espacios sólo para machos o "alla you can eat". Road To Divas llegó a sorprenderme por la diferencia de las propuestas que subieron a la tarima, en comparación con los shows regulares que se ofrecen el resto del año. Se trata de una competencia de originalidad de proporciones impresionantes, en comparación con la oferta teatral y televisiva de la patria atribulada por mierdas como No te Duermas y Anda pal Cará. Por ejemplo, la primera concursante fue una travesti que escogió el tema de la India para desarrollar su concepto artístico. Esa noche estábamos todas folklóricas, con destellos multinacionales. Putamayo, digo, Putumayo Party in Eros The Club. La improvisación de un cortinaje sencillo y hasta algo burdo fue opacada por la presentación de esta diva hindú, montada sobre un elefante que exhibía su trompa voluptuosa. El público (la discoteca estaba repleta a reventar) reaccionó con delirio de multitud apasionada y gritó, aplaudió y se gozó la primera salida, que estuvo a cargo de la candidata favorita. La música que la ayudaba a contonearse, en primera instancia, fue la tradicional de las tierras de los sutras. Esto permitió que la diva, ataviada como una diosa del panteón hindú no identificada, se contoneara de mil y una formas, moviera sus caderas y sus brazos y cantara en lenguas. Luego, la música fue cambiando y el diskjockey integró los "chanti, chanti", de Madonna, y la ya canción tema de las noches de lujuria: "Tú lo que quieres es que te coma el tigre, que te coma el tigre, que te coma ya...". Esta degradación de lo tradicional a lo tecno-disparatado transportó a la audiencia a un estado de éxtasis y euforia colectivas que no volvió a repetirse en toda la noche, logrando que la candidata luciera como la mejor de la velada. Fue muy original en sus poses, muy agresiva, muy consistente, dominaba la coreografía hasta el mínimo detalle, estaba sincronizada con sus bailarines y la música, el vestuario quedó divino y era transformable en forma cómoda de vestido largo a corto. La muchacha pudo hacer una interpretación triple de un tema a todas luces ya tan manoseado y explorado. India, te la comiste. La próxima travesti que subió al escenario escogió el tema de Argentina. Se trata de una chica trigueña, muy delgada, con una nariz perfiladísima y un maquillaje de magazine. Comenzó su presentación poniéndole acción a la canción "Don't Cry for me, Argentina", por lo que un grupo de americanos que estaban frente a mí se moría de la risa, quizás pensando en que era una diva muy clichosa. Sin embargo, para su sorpresa, se toparon con una interpretación que fue transformándose aceleradamente del cliché a la pose elaborada con originalidad para impresionar a un público tan exigente. Ya se sabe que las locas no tienen corazón y que en moda y espectáculos no perdonan. La candidata putamayo argentina se separó de la pose alegre de la candidata putamayo hindú y aportó la actitud de la bicha. La bicha en escena entonces deja de ser Evita y pide macho para bailar tango, como una porteña regia, pero cualquiera de ellas. Hubo entonces un solo de tango muy bien representado, muy arriesgado si se entiende que en ese mismo espacio el rey absoluto es MR. Tecno. De ahí, el espectáculo mutó en un gran partido de fútbol en el que el River se enfrentaba al Boca Juniors. La diva dejó de serlo en el sentido estricto de la palabra y se calzó los pantalones cortos y la camiseta "hombruna" para jugar al ritmo de las líricas de "Matador, matador"; de los Fabulosos Cadillacs. Para mí, la impresión fue de pasme absoluto. Al fin veo en mi país una draga atrevida e ingeniosa con un tema latinoamericano y con una música tan difícil para una draga full power blast como el ska. La candidata transmitió toda la fuerza de una jugadora en plena pelea con el equipo contrario, mas no perdió la compostura, el glamour o la expresión femenina chic ni un solo instante. De inmediato, subió a escena la diva más fina y delicada de la noche, metida en un traje blanco de hilo a la usanza de las madamas brasileñas, pues Brazil fue, precisamente, su tema. Esta travesti interpretó "Santo, santo" de Gloria Estefan para calentar motores y despegar del cliché fácil de lo conocido charro. Una vez fuera de las vainas populistas, y con el público en un bolsillo, la diva despegó hacia la interpretación de un difícil tema de carnaval nada más y nada menos que en portugués. No todas son bestias en la discoteca Eros, como muchos piensan. Esta diva estaba en tacas, con un traje ahora escotado de carnaval con sus plumas y todos sus accesorios blancos y cantaba en portugués a una audiencia que supuestamente sólo sabe de Ednitas y Yolanditas, Britneys y Chantelles. Esta era una reina de verdad, la ilusión de la trepadera de un espíritu femenino en un cuepro de varón fue exacta, excelente, no había posibilidad de que a esa distancia, con esas luces, y con ese maquillaje, vestuario y contoneo aquello en tarima fuese nada menos que toda una diva de Brasil. La última fue la española, que salió vestida de torera, y no pudo relizar más que una interpretación sencilla, casi tradicional, que no logró ni acercárseles a las anteriores. La española, a mi juicio, sólo pudo llegar a la primera etapa, mas no pudo desarrollar un concepto artístico sostenido por más de cinco minutos, sólo sirvió como opening, lo único que en vez de ser al principio, fue al final. Las presentaciones terminaron a eso de las 3:00 y pico a.m. y el jurado rindió su veredicto parcial. También el público, que puede votar en papeletas -no a viva voz- para eliminar o salvar candidatas. La próxima cita es el jueves que viene a eso de las 2:00 a.m., cuando Road To Divas entra en su ronda final. -m.c.c.

miércoles, noviembre 23

Manifiesto Sartriano en Contra del Puertorrican PEN Club

"Para mí la cuestión principal sería más bien la de la sinceridad". -Jean Paul Sartre, "Las palabras". (1905-1980).
  1. Sartre, que tenía verguenza, o que era un desvergonzado, rechazó en esmoquin y bebiendo Scotch and Soda el Premio Nobel de Literatura
  2. Simone lo apoyó y más tarde practicó el cunni sabroso en el cuerpo de una estudiante parisienne
  3. El PEN Club de Puerto Rico = Club de español, club de oratoria, escolar
  4. Es pompa y circunstancias de los mediocres, de la baba homenajeada consagré
  5. 4 gatos dándole vuleltas a la noria, o a las marmotas, que son las que no tienen la culpa, los gatos sí, que por eso son libres y divinos
  6. No hay diferencia alguna entre ganar el primer puesto de novelista nacional -o el segundo puesto de poeta nacional- y ganar un field day
  7. Las dos actividades del año 2005 para el PEN se reducen a dos esquelas publicados en la prensa: Una por la muerte de Enrique Laguerre y otra por la de Filiberto Ojeda.
  8. El jurado del premio PEN está encapuchado, las deliberaciones son más secretas que en el Cónclave papal.
  9. Un premio del PEN en esta isla es un premio de consolación que no aporta en lo absoluto a la difusión de las obras premiadas ni a la publicidá de los autores elegidos por el dedo imperial
  10. Un sello de autoridad gubernamental no puede ser la aspiración última de un escritor, mucho menos si ese sello es del PEN.
  11. La trepadera y la nébula, junto al silencio de 363 días están inscritas en la lápida de la escritura puertorriqueña
  12. Sartre: "Sólo hacían falta dos condiciones para arrancar a la especie de la animalidad: que se conservasen en locales vigilados las reliquias -telas, libros, estatuas- de los clérigos muertos: que quedase un clérigo vivo por lo menos para seguir la labor y realizar las reliquias futuras". El PEN Club de Puerto Rico es ese clérigo sobreviviente, el custodio de las reliquias
  13. Sartre: "Sucias necedades"
  14. La fiebre del oro no arropa los libros de los escritores del PEN, pero eso pocos lo saben, eso no importa, lo que importa es verse bien en la foto y volver a participar en la farsa otra vez.
  15. Sartre: "Así es el orgullo, la defensa de los miserables"
  16. Hay ese sueño pequeñoburgués tan de la izquierda ilustrada que nos une, las ganancias, los metales preciosos de las medallas, todos aplauden su extraña ridiculez.
  17. Las plumas, las laptops... bien, gracias. La solidaridá gremial, una entelequia disfrazada de reconocimiento, de jerarquías, de divisiones en escuadrones, de envidias también.
-Manuel Clavell Carrasquillo noviembre de 2005

lunes, noviembre 21

Resumen de la ensayística de Magali García Ramis en sus propias palabras: "Daría tickets y tickets"

De la entrevista: "Magali García Ramis: Incansable orfebre de la palabra escrita". Por Mabel Figueroa Primera Hora 19 de noviembre de 2005

Yo hubiera sido policía feliz. Yo soy bien represiva, yo me doy cuenta (risas)”, reveló, para mi sorpresa.

-¿Represiva? ¿Cómo que represiva?

-A mí me encanta la policía, la gente que anda con uniforme. Me da mucho trabajo cuando tengo que ir a una marcha antimilitarista, porque está bien, lo militar es malo, pero los uniformes son bien chéveres (risas).

-¿Te has puesto algún uniforme?

-No, porque mami no me dejó ser ni Girl Scout.

-¿Llegaste a considerar ser policía alguna vez?

-Te lo juro, si me retiro todavía sana y no tengo otro proyecto, me encantaría ser de esas personas que le dan tickets a los que molestan. Ah, yo iría para la (parada) 18, donde están todos esos sinvergüenzas que te tiran el carro encima y no dejan a uno coger la guagua. Daría tickets y tickets, pa' limpiar la carretera.

La insigne escritora boricuo-setentista Magali García Ramis mejor no pudo haber descrito el trabajo que realiza como portavoz literaria de su retrogeneración a través de su infame ensayística. Más homenajes y más espacios culturales ascépticos para los policías de la moral: más y más libretas de tickets. -Redacción de Estruendomudo.

viernes, noviembre 18

Hash Stash: 24to Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

By Tomás Redd Para Aravind Enrique Adyanthaya, maestro de este género A few tokes from the pipe were more than enough to calm my nerves and anxiety after the 20 or so hours of flight that I endured to be in an ancestral land, enjoying the company of older family members that I have only known in pictures and younger cousins who were bred to drink, fuck, marry, run the family business and then breed. This long line of tasks is culturally sanctioned and is basically the only functional tie that binds me to my elders; some of which fought lions, never wore shoes and built the roads that we youngsters have filled with coke bottles and condom wrappers. Cocaine is no good here. It fucks up your ability to digest curry and makes you want to slap a few beggars as you stroll through the marketplace in search for some good opiates: a politically sanctioned practice. I have yet to figure out how this trip is going to turn out. Walking towards the huge tent where more than two hundred guests, twenty-seven servants and eight musicians churning some bhangra tunes await for me I start to feel a bit cold in my hands and pause briefly to examine my pointy shoes which are now covered in mud and shit. I feel an urgent need to know which is it ‘cause the smell of this dung is inebriating—it might come in handy. Today I fall in line with the rest of them. Drinking and fucking have been crossed off the list. In about an hour, seven rounds around a blaring fire are going to take care of the next one. Man, am I jonesing a hit right about now.

La novia urbana

Por Edgardo Nieves Mieles Después de hallar el oasis de semen en el mismo corazón del desierto, la mujer vestida de novia (no usa ropa interior) baila alrededor de un cofre de bronce durante 28 días y 28 noches. Ya en el vigésimo-noveno día y a la sombra de una palmera, un sombrero de gorriones cruza por el costado de su memoria tatuada de naufragios. Al fin logra olvidar el té de ruda en ayunas y el rostro de hiena burlona pisoteando las indefensas amapolas. Exhausta pero decidida, comienza a bañar con leche de cabra su piel suave y morada como las ciruelas. Bosqueja la nostalgia ensimismada en el rosal pensante derramado sobre la almohada verde rellena con plumas de arcángeles. En la mierda de brujas que abonaba la esquina de la casa y el mosquitero atestado de jueyes de tierna mirada. Suaviza su odio palpando el lecho de anémonas. Las manchas de alcoholado en la caoba. Introduce un búho en las semillas de guanábana que engalanan sus grandes ojos y comienza a saborear la victoria con un placer casi sexual. El Sol se sabe derrotado. Al fin hunde sus mástiles y sus trapos de aceite en la arena. En el caño Martín Peña, una estrella forcejea por liberar del fango sus cinco puntas luminosas. Por el sur asoma uno de sus cuernos la Luna. Mientras tanto, la mujer vestida de novia diluye su espera degustando ostiones con zumo de limón. Ahuyentando moscas y hormigas. Pintándose las uñas con una sangre espesa. El luto lame al cuervo en lo mejor de su traje. La enorme ostia de cera sube y sube sobre las palmeras y su cabeza; crece, crece, sube y se aleja creciendo y subiendo. El olor de la noche es dulce. No bien la Luna ha alcanzado su nido, el cielo de papel se pone morado y una capa de abejas muertas cubre todo el oasis. Es entonces cuando ella saca del cofre las tijeras del desamor, descubre sus labios secretos y, con el cable de un teléfono extrañamente desaparecido de un hotel en El Condado, se cose la vulva, temeraria como un escorpión en un cerco de fuego. El vino blanco del oasis riela bajo un chorro de luz. izquierdosreservadosΘedgardonievesmieles Ilustración: Max Ernst, "El vestido de novia", 1940.

jueves, noviembre 17

Insomnio cada miércoles, y lamentablemente no soy tuya

De la Redacción de Estruendomudo Gastar energías nocturnas en cervezas y cigarrillos, una comida bien cara en restaurante chic de la capital, no le pareció inoportuno. Se entregó al caldo de coco con pescado, a la buena actitud de la mesera. Más tarde, le dio en propina al valet cinco dólares norteamericanos y arrancó el carro hasta la discoteca gay más cercana. Se entregó a la multitud, que perreaba, supuestamente enajenada de la inauguración del Centro de Convenciones, la confirmación del Secretario de Estado y las nuevas revelaciones de la pesquisa del vídeo 59 de la Superintendencia del Capitolio, casa de las leyes borincana. Buscó un espacio en el baño para observar el pase misín de la movida de la coca, porque le atraían tantos hombres metiéndose la blanca diosa peruana por las narices para soltar inhibiciones. Veía cómo entraban de dos en dos a los cubículos, o de tres en tres, la cosa es estar acompañado. Decidió salir a la pista para cambiar la visión psicotrópica y enfrentarse al despelote de las mamises bailando con las loquitas, y de los macharranes con las mamises. "Rácata, esta noche quiero darte...", ésa era la canción que retumbaba en las bocinas amplificadoras en las que se recostó para encender un cigarrillo mientras ligaba. Y qué ligue a esas horas de la madrugada (3:00 a.m.), qué tronco e ligue se dio el tipo cuando se le presentaban en bandeja tantos negros en camisilla con los bíceps expuestos y los mahones anchos para ocultar la erección prometida, surgida en la penumbra y -no hay que decirlo, porque es evidente- pacientemente esperada. Puro amor de parejas estables rozándose unas a las otras, pura solidaridad sin freno ni gloria en medio de la nada santurcina. Es el calor, se repetía para sus adentros; es el calor de esta isla envenenada. Mientras tanto, bebía Bacardí Apple con Seven Up y limón para refrescarse y coger la nota asquerosa del ron más malo. Ya se le subía a la cabeza el pasito marcado de la parejita de jevos chiquitos extraídos de las raíces suburbanas de Levittown. Bien suavecito que iban esos machitos filoteaos mientras en Ghana se mueren sus pares sin blinblineo como moscas erotizadas por el morbo del contagio de sida y de hambre. Pero nada de vainas represeivas de la mente aquí, que lo que importa es ese desquicie de los miércoles desenfrenados en el espacio de embuste y fantasía del nada que hacer: estamos con insomnio a mitad de semana, pero estamos gozando. Octavio César Augusto me invita a empolvarme la nariz le digo que no es posible protesta tiene derecho él es el césar. HBO promociona el capítulo final de la serie Rome y él insiste vaya, titán, una huelía en lo que nos acomodamos. Nuevo rechazo. Si más alante vive gente, no necesariamente el Residente Calle 13, de seguro conecté con el rubio amanerado: me contó par de chistes y me invitó un trago. Dejo testimonio de la maldá del negro de las tenzas en el pelo bien arreglado, pai, que me ignoró, porque es absolutamente bello e inaccesible, por el momento, porque, sepa usted: el chamaco cede ante la girla de las caderas descomunales. Despampanantes postas de carne. Lo otro es que el bartender me fía, porque ya estoy de local, y ahí es que entra el papel del Visitante: vaya, de nuevo, ¿tú bailas? Nacarile. Yo perreo. Me doy cuatro percoseps y dos altanes allí mismito. Pastillas para dormir, me digo, pisadas con Busweiser. Me las consigue a dos por uno el bouncer. Estoy a la espera de mañana, noche libre de raperos, reinado de las dragas. -nótese la rima- Poesía urbana revista alternativa Masturbana PEN Club de pacotilla y dos o tres autógrafos, dos o tres epitafios al año, que no borren los créditos de la solapa. Gano un premio, me lo como. La comida es mi última trinchera posmoderna: me gusta el caviar sobre una camada de tostones. ¿Viene al caso? ¿Esto será arte? Nadie llama al celular en este momento está apagado o vibrando me cansé de esperar esa comunicación aplazada. ¿Cómo estará de bien mi próstata?, me pregunto, ipso facto, como Silverio, macroautoayudador autor de décimas espinelas. La tiento, así, dando vueltas sobre un eje de carne, sólo por joder par de capilares. Pero, cuidado con el culo, ya lo dijo Rosario Ferré en su último libro, precisamente en el ensayo que nadie quiere aceptar que escribió la sesentosa, que nadie ha leído en Puerto Rico: Se titula, nada más y nada menos, que "Oda al culo". Rácata. Y tantos beatos por milla cuadrada. -Bis- Un cliente mío se tatúa. Le aconsejo, como su abogado, que no lo haga sufrirá bastante. Le amputarán todos los diseños puercos. Se va a tener que tragar su propia tinta y esta que es de embuste recesa hasta mañana porque ya llega -al fin- el sueño.

miércoles, noviembre 16

Desprestigio del antro y del New Wave

Bienes raíces Réquiem por el CBGB Las deudas atenazan a la meca del punk neoyorquino, a punto de convertirse en un comedor para indigentes. Pero al grito de "no nos moverán", Hilly Kristal se atrinchera en la sala que dirige desde 1973 En el local nacieron grupos como los Ramones, Blondie y Talking Heads y Patti Smith leyó sus poesías BRUNO GALINDO - 16/11/2005 La Vanguardia La cultura pop está sujeta a las implacables leyes de la longevidad de sus protagonistas. Referentes que hasta hace poco formaban parte de nuestra contemporaneidad -los Ramones, Hunter S. Thompson, Nirvana, el sesenta y ocho, el LSD, el periodismo cultural- se han convertido, en pocos años, en ideas del tardío siglo XX, en señales protomodernistas, en batallitas del abuelo: en carne de museo. Apunten otra entrañable referencia: el club neoyorquino CBGB. El infame garito en el que nació la nueva ola neoyorquina está a punto de desaparecer si no ha desaparecido ya. El arrendador -una asociación benéfica consagrada a alimentar a los pobres, el Bowery Residents´Committee- se ha hartado de reclamarle al arrendatario -Hilly Kristal, gerente de la sala desde su apertura en 1973- el pago de alquileres atrasados por valor de 90.000 dólares. Hilly (nacido hace ya casi 70 años de una pareja de granjeros de Nueva Jersey) se ha pasado el verano reclamando la solidaridad de público. Seguramente no ha ocurrido ninguna otra vez en la historia de Occidente que un puñado de punks haya elevado el rango de un barrio. Con todo, cuesta creer que ese haya sido uno de los lugares históricos del mapamundi musical desde hace casi 32 años. Imagínese el más infecto local posible, una covacha oscura ubicada en el barrio yonqui del Bowery, escenario de mil borracheras de Edgar Allan Poe. Cada centímetro cuadrado de la sala, pintarrajeado. El mobiliario: destrozadas sillas de instituto. El sudor, condensado en una gruesa capa negra en el techo. ¡El que tenga que limpiar todo eso! Atentos a eBay: no sería de extrañar que se pagaran miles de dólares por el váter donde vomitó Debbie Harry, el taburete donde se metió un pico Dee Dee Ramone oun trozo del escenario donde debutó David Byrne. Para el que sabe qué pasó allí, cada milímetro del local es historia, y cada trocito de pared se cotiza más caro que el kilo de muro de Berlín. Ni siquiera el punk británico tuvo una sede tan importante como el CBGB, ya una especie de Cavern Club de la nueva ola. Yeso que Kristal empezó con la ambición de hacer... un clásico del country. El reclamo inicial del CBGB -acrónimo de Country, Bluegrass, Blues- era poder tomarse unos huevos fritos a partir de las 6 de la mañana viendo a un crooner con sombrero plañir su nostalgia ranchera encima de un escenario. La idea de las matinés vaqueras, horrible, duró un mes. A Kristal se le ocurrió probar con el rock. Tenía en contra que la escena artística anidaba en la otra punta de la ciudad, en el Soho, donde los lofts y las fábricas desmanteladas eran abundantes y baratos. El público de rock no tenía grandes motivos para internarse en el Bowery, a no ser que uno quisiera llevarse un navajazo. Pero se dieron circunstancias clave a su favor. Una de ellas fue el cierre del Mercer Arts Center, donde solían actuar los New York Dolls. El otro favorito, el Max´s Kansas City, era la clase de sitio fino donde sólo podían moverse libremente los llamados Bowie, Lou o Mick. También estaba el Electric Circus, donde Warhol echó a andar el Exploding Plastic Inevitable, posterior Velvet Underground. O el Ondine´s, donde debutaron los Doors. Pero todo era demasiado exclusivo para una generación que quería tocar y aún no sabía qué. Los chicos empezaron a ir al CBGB, proletario y macarra -el portal de al lado era la sede de los Hell´s Angels- porque allí podían tocar. Y lo hacían... hasta seis veces por semana. Una de las características del local era su norma de meter ocho grupos por noche (media hora cada uno) o de hacer varios pases. Siempre lo hicieron así. Un día, en 1974, entró allí un chico llamado Tom Verlaine. Convenció a Hilly de que podía tocar lo que fuera y le pidió una oportunidad. No, su grupo no cantaba sobre la vida desde un caballo ensillado. Pero Television tenían algo. Y allí se quedaron. Verlaine trajo al guitarrista Lenny Kaye, y este a Patti Smith, y ella a Mink De Ville. Blondie telonearon a los Ramones, que invitaron poco después a tocar a unos debutantes Talking Heads. Después llegaron Dictators, Plasmatics, Dead Boys. Y más adelante Pere Ubu, Devo, B52´s, The Cars o Tom Petty. Todos tenían veintipocos años, originalidad, ganas y amigos que hacían bulto en los conciertos. Poco importaba que el escenario estuviera agujereado: los músicos más veteranos se llevaban sus propios trozos de madera para no irse abajo. Aquellos fueron los años buenos, los mismos en que el Reino Unido hervía de punk. De hecho, el CBGB se hizo de visita obligada para los que daban el salto desde las Islas (The Police y The Jam fueron los más asiduos). Pronto los grupos de la casa se hicieron grandes, ficharon por multinacionales y ampliaron sus públicos. Y llegaron los 80, con su soundtrack discotequero y el gran momento de salas como el Ritz, Danceteria, Palladium y Peppermint Lounge. Truman Capote bailando encocado a Donna Summer en Studio 54 entre un Warhol hierático y una Grace Jones medio desnuda: esa es un poco la imagen de la época. Está claro que los tiempos pedían ahora algo distinto a lo que el CBGB tenía que ofrecer. Algunos años más tarde la sala del Bowery repuntó algo con los inicios de bandas locales como Living Colour, Butthole Surfers, They Might Be Giants, Pussy Galore o Sonic Youth, pero algo había cambiado. Pero después, en los 90, la atención se desplazaba hacia Seattle -el grunge- y California -el hardcore- y el club del Bowery, aunque siguiera abriendo siete noches por semana, cayó definitivamente en el olvido y las deudas. Hasta hoy. Las vueltas de la vida han llevado a Paul Collins, miembro de aquella generación CBGB (y componente de los históricos The Beat) a vivir en Madrid, donde trabaja preparando cócteles para gente que sabe o no sabe que el barman es una leyenda de aquella new wave. Él mismo tocó mil veces en la sala, y ahora no se sorprende de la decadencia y la ruina. "Hilly es un tío muy listo a quien siempre le han importado un pito los grupos. Ganó mucha pasta. Vivió de la leyenda, no se ha molestado en limpiar el garito en 20 años, y ahora tiene que hacerse la víctima. Ni él ni el CBGB hubieran sido nadie si un tipo llamado Tom Verlaine hubiera entrado por esa puerta". Duele, en todo caso, encajar un final tan malo para la leyenda del CBGB - y del sueño punk americano- cuando sólo es cuestión de 90.000 dólares. ¿Tan difícil sería conseguir que un alma caritativa y punk hiciera un préstamo a un interés bajo? ¿Quizás uno de los jóvenes deudores del sonido del 77? ¿No deberían poner el dinero los Strokes?

lunes, noviembre 14

Puya: 23er Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Leonardo Dapena Wirshing, escritor y ponceño de corazón. Poco se habla de la verdadera causa de la muerte de Rafael Cordero Santiago, el pintoresco ex-alcalde del Municipio Autónomo de Ponce. Es un secreto a voces entre el politburó ponceño que Churumba murió de una sobredosis de droga. Aunque se debe decir que nadie muere realmente de una sobredosis. Una sobredosis no es otra cosa que la gota que colma la copa, que es casi lo mismo que decir que a todo lechón le llega su Noche Buena. Cocó Vicéns, su médico de cabecera, se lo decía. "Hombre, deja eso; piensa en Madeline, en las nenas", le dijo alguna mañana, con tono paternal y cierto aire de senilidad, mientras leían los periódicos en el "remanso de paz" de los Cordero. Su amigo César recuerda muy bien aquella confusa madrugada, hace muchísimos años, en que Rafi lo despertó, convocándolo inmediatamente a su apartamento en la calle Isabel. El segundo hijo de Hernández Matos hizo lo que le pedía su amigo hiperactivo. A su llegada a la residencia de Cordero, César lo encontró en el balcón, hablando con un amigo. "Rafi, ¿qué pasó? ¿todo está bien?", le preguntó con un tono genuino de preocupación. A lo que Churumba contestó: "Sí, chico. Es que estábamos hablando de algo y queríamos saber tú opinión". "¿Y para eso tú me llamas a las dos de la mañana?". "César, para qué son los amigos sino pa' joderlos." Esa noche, César descubrió lo que sólo ahora se puede decir en voz alta: Churumba era un adicto del café prieto.

Expertise: 22ndo Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Isabel Batteria

-No babees la colilla, que yo no he fumado.

-¿Y qué quieres? Entérate, en la boca hay saliva. ¿Cómo no lo voy a babear?

-Cubre tus dientes con los labios.

-No puedo. Toma.

-Coño, fo, esto está asqueroso.

-Deja de humillarme. Ni que tú supieras tanto.

-Pero sé más que tú.

-Si te da asco, devuélveme toda mi saliva.

jueves, noviembre 10

21er Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Aravind Enrique Adyanthaya [9 de noviembre, 2005 @10:37 A.M.] Por Aravind Enrique Adyanthaya ash irnwen weifnjdjf jdbf idjf kjf difjj kjdsf ksdj o H eewi Ondiw oajjHbdiw iw4iwe ajs HJiaejnghkskjficusud oifd ifidf soi qwwr dis dgbbiofjodgf js gijrg cdjgie roef ksdjg woeirnalsjr 34j dkfjjsbg sldjg sdiwieurunslsldfbbie erirb eigBifb Ibi34ibfd dfg drgn eowkg rog wog rg ekrjg rjjw ertoerit ow tie g939846 3948 39486 3946 kjrg dgj rg iejrg ksjfg isyio yo of leo sld fhe eo pr djfobao fdj g dg sg kj 2 ivenoces v jg dsy gog y gkjsd gno sd gfkhe k sen tpu t[ia sen t['i{'io ío [io[o{io ío ó nádjfn foe gosn ronr k a su e pa su asu a aasi e k sj ek se s wowwe oqye p que als fjg kj e h sdk

lunes, noviembre 7

Diez diminutas del delirio: 11mo al 20mo Microrrelatos Psicotrópicos Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Juan Carlos Quiñones

1. modo confuso del asesinato, hangover, y el terror letal del borracinta

Yo no sé bien qué es, vos dirás, son intuiciones, verdaderas alertas.

Charly García/Influencia

Cuando despertó, el cadáver ya no estaba allí. La sangre en toda la ropa: sí. La leve mancha de rubor en el suelo: sí. El cuarto devastado, signos de lucha, de violencia letal: sí. Peste a pólvora: sí. La memoria trunca del asesinato perpetrado: sí. Propósito no muy claro como el rubor en el piso, baby: sí. Se rascó la cabeza. Sacudió la cabeza. Buscó el revólver. “Maldito janover, carajo”. De sus labios salieron, como gusanitos, otras palabras diferentes. Slurring. Cabeza gigante, hipertrófica, lo suficientemente grande como para poder acumular todo el dolor del mundo. Pulsa, pulsa, pulsa la cabeza animal furioso atrapado adentro al cien, entre sien y sien. Café vasodilatante. Aspirinas analgésicas. Jugo de china electrolítico. Una cerveza fría bajón de alcohol. Una batida de papaya pa’l hígado insultado. Hielo en la cabeza baja el calentón. Un polvo apabullante todolocura. Blanco snif snif, línea en el espejo, la cotorra que nace. Chirp chirp. Alegría alegría alegría, jajijijí, perico chipy chipy qué rico. Búsqueda del alivio. Release de la memoria, sí sí. Pulsa pulsa, bomba, bombea, el dolor a cien en la sien. Corazón cero. Una masturbación catastrófica y un terror carajo, el cadáver ya no estaba allí. ¿Ubi est? Olor a hiel y a muerte reciente, mierda, pero pellejo, carne, despojo humano, cuerpo inerte, por ningún lado. Recuerdo turbio, forcejeo, ubi ubi ubi est, dónde carajo, dice. Hielo en la cabeza. Más de mil doscientas treinta y tres vitaminas, grandes, líquidas por dentro, duras por dentro, gelcaps, granulosas por dentro, de colores, ovaladas redondas cuadradas triangulares con polvos lunares por dentro, etc. Coctel curativo. Cerrar los ojos. Sacar el revólver (¡ese cabrón sí que está más presente que el carajo, carajo!). En la sien, para ir al cien. ¡Pam! Un espejo que no se rompe, carajo. La sien sí que se hace cantos, carajo. Un tiro a lo rajatabla. A bocajarro. ¿Carajo?

Cuando se murió de ¡pam!: sangre y seso y splatter, y ahora sí que el cadáver se encontraba allí.

2. problemas técnicos

Yo no voy a correr ni a escapar de mi destino. Yo no pienso en peligro.

Charly García/Influencia

Convencido de que el pasto no hace un carajo. Ya yo no entiendo nada. Se me truncó la película. Se trancó la inteligencia. Se jodió la tostadora. Rompieron la radiola. Perdí la voz. Y el pelo. Y las uñas amarillas, ah. Cuando uno bebe tanto y tanto, la sed opaca todo intento de opacarla. No lo trates. Piénsalo dos veces no cometas el error. Saca la botella. Encuentra la botella. Compra la botella. Roba la botella. Bebe la botella. Haz el rito de la libación, ponte alegre, baila, chicha, fáltale el respeto a alguien, pelea, cáete de culo, ponte pato, etc. Etcétera. Yo me cago en la madre del que se inventó esa palabra invasiva e infinita. Insomnio etc. Picor en la piel, etc. Mearse encima, etc. Lengua pesa un quintal, etc. Soledad sin amortiguadores, etc. Shcock absorbers explotados, etc. Un miedo de siete pares, etc. Borradura de la cinta, etc. Peste a ron, etc. Vómito en el taxi, etc. El terror de los terrores, etc. La gloria, sí, etc. No te da gracia el chiste. No te da nota la nota de la hierba. Piensas en pasto, como algo que mastican las vacas, piensas en un club de rumiantes. jajijijí .Cuatro estómagos. ¿Tanto saco pa’ una sola boca? Te preguntas. Tú no eres un rumiante. Tú eres peor. Tú no alucinas. Tú lo ves todo clarito, como en las películas widescreen a tecnicolor. Tú eres un abrevante. Un consumidor asiduo de líquidos etílicos. Hermano bebe que la vida es breve. Bukowsky. Caballos ganadores. Caballos de histeria. Tú. ¿quién?

Rebobina.

3. influencia

Pero qué difícil es, si algo controla mi ser.

Charly García/Influencia

Bajo ella, me siento en el cielo. Literalmente. La luna, esa cosa que jala, gravitacional, se asienta asiento. Yo asiento. Sí sí, digo yo asintiendo. Bajo ti, estoy como loco, lunático de arriba, fuera del mundo, ya no parte de este mundo, volar, cuanto clisé se te ocurra brother. Bajo su cuerpo, aquel cabalgándome, me siento en el cielo. La luna me persigue, y no sólo de noche. Veo. Hay que quitarse. Amor. Su cuerpo a caballo sobre el mío, yo mismo cabayo de la histeria el desvarío, la influencia del delirio en la razón, otro clisé. Habría que llorar o salir a matar. Yo escojo la segunda. La primera ya me aburre, la tercera está excluida, soy un inútil barato pero esta pistola barata baratita, esta pistola. Esta jeringuilla. Este pito. Esta copa. Esta pistola. Esos colores inciertos. Ese olor a pacholí. Repugna. “Me das asco”- me dices. “Borrachón” – me increpas. ¡Pum! – te riposto. “Te pegaste, mi amor, en la lotto, por ser tecata del odio”, te digo.

Las drogas matan.

4. luces largas

Debo confiar en mí, lo tengo que saber.

Charly García/Influencia

Mira, yo a la verdad que no te entiendo. Te ilumino y te ilumino y tú que nada de nada, no haces ni jí, como un muerto o peor, porque los muertos se prestan a la memoria, juegan el juego del recuerdo, sirven como vehículos para las fantasías propias y las ajenas. Los muertos son vicios como cualquier otro. La ceguera de tanta luz te ha hecho una mierda, ha hecho de ti un fogonazo de polvo, un shot de cobardía, ¡Bang! un muñeco de trapo, un muñeco de ojos lánguidos, hiperdilatados, luces largas de un carro que está a punto de estrellarse. ¡Cuidado! Ahí estás tú, hecho ya todo un venado vendado, un animal paralizado en el medio de la carretera de noche, caught between the headlights, tus ojos dilatados esperando la penetración total de la luz. White light, white heat. Velvet Underground. Dame lumbre. Buen provecho. Me la cuentas luego. Yeah right.

Fiat Lux.

5. puerta trasera

Una parte de mí dice stop, fuiste muy lejos. No puedo contenerlo.

Charly García/Influencia

Coger por el culo es un vicio como cualquier otro. Mal orquestrado, es un vicio que mata como cualquier otro. ¿Por qué insistes en la muerte, chico? En el esfínter del ano se acumulan ocultos y sedientos mil doscientos treinta y tres nervios que son conductos directos no mediados al placer. Receptores del roce que causa el goce, y viceversa. Por eso es tan rico cagar. Rózalos y tú verás. Totalmente adictivo como el amor. Como cagar. No tengas miedo. Ten todo el miedo del mundo. Como quiera. La vida es una mierda y un bicho y una droga tan peligrosa como todas. Una jeringuilla por la que se cuela se inyecta el ser a la nada. Una pistola pum pam bang, don’t you fuck with me, you fuck, you wanna see the end? Una nota musical. Sopla la flauta. Besa la negra flor. Una flor amarilla. Dispara. Recibe el pingazo de metal. Como quiera.

La vida mata.

6. poppers

Si fue hecho para mí, lo tengo que saber.

Charly García/Influencia

El objetivo principal es dilatar el esfínter anal para facilitar la penetración. De modo que es una puerta para abrir una puerta para abrir el acceso al placer. Un umbral que traspasa un umbral. El efecto secundario, el by-product, el bono, el perk, el beneficio marginal si se quiere diríamos es la alucinación. ¿No es chichar en sí mismo un acto alucinatorio? Yo digo sí. Respira profundo. Cierra los ojos. Dime frivolidades. Mal usados son adictivos como el diablo. Bien usados son peor, pues son una puerta a sodoma. ¿Quieres visitar a sodoma?

Aspira.

7. poesía

Puedo ver y decir y sentir mi mente dormir bajo tu influencia.

Charly García/Influencia

Una droga como cualquier otra. Te la metes al cuerpo por los ojos, te trastorna la testa, te jode el cerebro, vez animales raros, te cagas encima, se te para el bicho, te mojas, te da calor, amas a los demás, odias a los demás, te compras más y más, te arruinas la vida espiritual, te da con repetirla y repetirla en voz alta o peor, acaso te da con escribirla. Te conviertes en usuario, y en pusher y en tecato y en patético y en mierda. Y ves la luz por primera vez. O ves un caballo. Modo de intake: separar los párpados.

Abre.

8. labor de luto

Puedo ver y sentir y decir mi vida dormirse bajo tu influencia.

Charly García/Influencia

Siempre que muere un tecato, se reunen en el funeral mil doscientos treinta y tres extecatos o tecatos en ciernes o en recuperación o rompiendo en frío o arrepentidos o en probatoria sin probar ni pizca, tos quitaos y se fuman todos todos los cigarrillos del mundo. Yo los he visto, en las funerarias, en los cementerios, bajándose en bonche de las guaguas de crea, fumándose los cigarrillos to the hilt, hasta el filtro, pisando las colillas contra el suelo del vestíbulo de la funeraria o sobre las lápidas del cementerio, enterrándolas en los tiestos de las plantas artificiales o las flores de plástico según sea funeraria o cementerio, según sea el caso esto quiere decir, víctimas indefensas de una lección ineludible: si no te quitas de verdad, el próximo vas a ser tú. Y nosotros fuma que fuma requetefuma frente a tu ataúd, frente a tu tumba, mamatranca. Lo que no sabe Chejuan: el ritual es de suicidio colectivo.

A fuego lento.

9. beso

Trato de resistir y al final no es un problema. Qué placer esta pena

Charly García/Influencia

Me han dicho que besar está prohibido. Lícito chichar, meterse hasta el dedo y el hierro de carne mismo mismamente, distintamente, meterse poppers, ver elefantes rosados, rascarse la cabeza, fumar de todo, inyectarse de todo hasta la vida, hasta la muerte si es preciso, ponerse en cuatro, separar la vulva con el pene, abrir la boca, decir frivolidades al oído, maltratar, usar un látigo, esposas, sadomasoco todo todo, excepto besar. A esa droga de besar yo le temo como a cosa del mal. Por ahí se ven los colores más alucinantes; por ahí se cuela el amor.

Esto es: la peor de todas todas requetetodas las drogas de esta película.

último: síndrome de retirada.

Puedo ver y decir y sentir algo ha cambiado. Para mí no es extraño.

Charly García/Influencia

Cuando despertó del trip, ya no estaba allí.

Sucesión de palpitaciones estimuladas por la crónica rosa dominical

Por Rosanna Ducal Maradiaga de Fonfrías (Manatí, 1960)

Especial para Estruendomudo "Eso define al hiperrealismo: llamar las cosas por su nombre". -Pedro Almodóvar. Toda la vida me he reprochado como una estúpida que no me haya permitido más tiempo frente al mostrador de las revistas del corazón. Considero que le he dedicado muchísimo a la lectura de las mejores y peores crónicas rosa, pero eso no ha sido suficiente para desintoxicarme del complejo de lectora adscrita al High Fashion Book Club. Cada día este repechar mío hacia los sótanos de la literatura pop me sorprende más. Por ejemplo, es momento de confesar que nada compensa más a un alma sedienta de historias cursis como la mía que una buena lectura de Vanidades u Hola en el baño de la casa de mi abuela en la campiña borincana o un buen robo de espacio en Borders para devorar aunque sea en la imaginación de otra experta en filantropía caribeña una historia de la Paris Match. Son los espacios de la coqueta femenina, del vanity stuff tan necesarios a lo Bianca y lo Jazmín, esas novelitas pequeñas de papel barato que me devoro una tras otra haciendo las filas en los supermercados o en las farmacias de la comarca capitalina, ese escenario de encuentros y performance del pase usté, después de usté... el no hay por dónde. Este domingo me sorprendió la nostalgia de haber abandonado por lecturas más hard core ese placer anal retentivo de llorar con ellas en silencio la partida de un amor, el robo despiadado del cuerpo del macho querido por parte de la amante lujuriosa, la puesta en montaje de un banquete fino, para conversar sobre matrimonios posibles y conspiraciones familiares por matizar. Toda la vaina sentimental se me recrudeció gracias a un artículo de la Sra. Claudia Rivera, publicado en la revista Magacín, intitulado: "Cumpleaños medieval". Los invito a leerla y luego pasar por aquí para que le echen un ojo a mi final. (3 minutos más tarde) ¿Notaron la precisión descriptiva de algunas oraciones del primer párrafo: "El Castillo Serrallés de Ponce se convirtió en el escenario perfecto para que el Dr. Carlos Díaz realizara su cumpleaños número 44 al estilo de la época del Rey Arturo. La entrada del castillo estaba vigilada por los guardias medievales, mientras que Arturo, hijo de Uther e Igraine -representados por el Dr. Lynn Ramírez y Maribel Ramírez-, se preparaba para sacar la espada de la piedra para coronarse rey." ¿No ha sido ésa, precisamente, la petición que les hemos hecho todas a la Virgen María y a nuestros padres... precisamente, que nos lleguemos a encontrar frente a frente con un hombre que pueda portar en su piel y vestidos de gala la imagen de un rey medieval? A mí la literatura del corazón me ayuda a mantener esa fantasía muchísimo después de la aparición de la primera arruga y el primer bajón del flujo normal de menstruación. A mí la crónica rosa me gusta por su aproximación a un detalle aparentemente frívolo-social, porque deja marcada sobre un papel una falta mía que bombea deseo de ser tomada por un Arturo distante al físico y a la mentalidad de mi marido, con quien me acuesto religiosamente hace más de diez años. Hay una gran fuerza actractiva hacia el recreo en un espejo de palabras que brillan porque iluminan los lujos que nunca tendré, el tiempo suficiente para planificar un agasajo para mi esposo durante todo un año y el valor de escoger los atuendos que se merecen mis amistades, que por supuesto nada tienen de medieval, excepto el alma noble de aquellas princesas Ginebras, los príncipes Lancelots y el look de adúlteros enamorados hasta el fin de los tiempos en potencial. Si muchas tuviésemos el valor de encarar nuestras frustraciones sexuales de la forma y manera en que las heroínas de este tipo de literatura nos revuelcan los cargos de consciencia, otra historia se contaría y otras posibilidades de convivencia podrían surgir. Las feministas del primer estadio de la lucha reniegan de estos documentos lacrimógenos que se convierten en vicios para las ilusas como yo. Los hombres doctos y letrados abjuran de este modo de expresar tanto feeling, tanto montaje entrañable, para que al menos una pueda reírse al salir a la calle a escuchar cuchicheos de otras por lo fea y grasosa que una está. Mi secreto refugio no tiene nada que ver con las paredes y los estucados coloniales del Castillo Serrallés. Mi cofre, mi bóveda espiritual, es una acumulación de detalles de heráldica europea. Escapo de mis tareas rutinarias por unos minutos al recordar el ataque de mudez de la princesa Masako, porque los esbirros del trono japonés la hostigan hasta el hartazgo por no haber podido producirles un heredero al tromo del crisantemo con cromosomas de varón. Siento cada contracción del parto de la Princesa de Asturias, doña Leonor Rocasolano de Borbón. Me acurruco en la presencia de la difunta abuela querida del trono español disfrutando una corrida de toros en Las Ventas o las cuitas de amor del príncipe Alberto de Mónaco, que ha reconocido en estos días a un hijo negro chocolat blanche que tuvo con una azafata, negra como el betún, ciudadana de Togo, y tantas cosas otras que suceden allá lejos; en el mundo de facilidades y conexiones sanguíneas al que nunca -sólo a través de la escritura, el vídeo y la fotografía- podré yo accesar. ¿Si los ricos también lloran, cómo es que las sanguijuelas literarias del mainstream le ponen trabas al libre intercambio de libros del corazón y, al así hacerlo, no me dejan a mí llorar en paz?

sábado, noviembre 5

Isla serena: 10mo Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Tiao 051104

la república ha sido ocupada, carla antonia está presa y el tapón empieza en la milla de oro por un lado y en el túnel minillas por otro. este país no se entiende. mira, a los dos años de los americanos tirarse al charco, sobrevino la primera amenaza a la supervivencia del bisoño gobierno republicano de puerto rico. la cantidad prevista, quizá un poco más, de puertorriqueños pudientes (pudientes-pudientes y profesionales pudientes) abandonó la isla. con los valores en estampida, el cimarronaje cobró auge; el más fuerte, que siempre ha mandado, salió de la oscuridad; la confusión reinaba y el estado nacional naciente enfrentó, creo yo gallardamente, la ontología del poder para qué, y trató de levantarse del despavor y construir una nueva dilemática, casi de los muertos, por que no se esperaba nada de esto y por lo mismo, tuvieron que inventar... pero la solución salió de una sóla fuente: la mente de carla antonia alvarez. como secretaria de agricultura, una posición incolora, donde sus aliados-enemigos políticos pretendieron neutralizar su inteligencia, promovió el proyecto piloto secreto siban nac, la base de toda la economía del pico. luego, como legisladora, logró que se aprobara la ley del cultivo, posesión y uso del cannabis y sus derivados, que contenía en su exposición de motivos una invitación abierta al mundo a participar de un experimento a escala planetaria de enteogenia, insistiendo en que no íbamos a esperar por él. era tan descabellado que el incipiente y megainsulante mundo político nuestro se estremeció a sus cimientos, pero después de una serie de arrestos y convicciones claves y tras la campaña de educación brillante llevada a cabo a todos los niveles donde se expusieron los retos, los riesgos, los incentivos, protecciones y nociones exaltadas de beneficio nacional para este requerido cambio de conciencia; pero (más concretamente) tras el primer trillón, puerto rico se zambulló en su nuevo rol como isla de la serenidad. el gobierno de carla antonia no tiene parangón. tercera generación de heterarquista, quiso poner en su práctica del estado sus ideas irracionalistas del bienestar, que participaba a una reducida plantilla mientras conducía lo diario del estado posposmoderno. entre las medidas más lúcidas de su primer mandato se hallan: la organización de la nueva economía desde la siembra del cáñamo a su mercadeo, para lo cual, antes, gestó incansablemente por reposicionar y reenfocar la sicotropía como derecho humano global y a esos efectos adelantó un caso sin precedentes ante las naciones unidas que, de aprobarse, incorporaría a su carta de derechos el derecho absoluto a la sicotropía; además, el afán exagerado de su administración de investigación y desarrollo (énfasis en desarrollo) , el éxito rotundo del reciclaje de la infraestructura farmacéutica, el reclutamiento agresivo de inversionistas locales y globales balanceado con contratos con mayorías nacionales obligatorias en todos y cada uno de los proyectos sin excepción; sus mecanismos de estricta fiscalización, por lo general honestos, equitativos y entusiastas; la reinversión del grueso de las ganancias en programas educativos y de salubridad universales; pero, no menos impresionantes fueron: la sustitución masiva en el gusto popular, técnicamente voluntaria, de los opiados, alcaloides basados sobre coca y destilados etílicos por los canabinoides; el rescate de los terrenos agrícolas, incluso los urbanizados por el sistema de microempresas y cooperativas que no requerían de grandes predios para generar buenas purruchás; el desarrollo del turismo enteogénico con su concomitante florecimiento de las artes y las ciencias, todas; la reducción de la violencia urbana; el alivio sobre el fisco de la reducción de la interdicción; todos redundantes en la redistribución instantánea de la riqueza. acarrearon índices de popularidad inéditos. la atención mundial se volcó sobre nosotros: el experimento sicodélico, la apuesta al éxtasis, puerto rico, por fin! puerto rico la última colonia, el primer estado libertario, la amenaza de la libertad, puerto rico y su política enteogénica, era el tipo de titular que proliferó en esa primera época; también atrajeron atención a la entusiasta participación popular que se regó y ablandó hasta la resistencia religiosa más refractaria, cuando los jóvenes abrazaron la nueva desfronterización y contestaron terrorismo con una calidad de vida que apenas hacía cinco años hubiera parecido imposible, además de los doscientos mil potjeds que vinieron, vieron, compraron, alquilaron y ocuparon. algunos fugitivos seguían criticando por criticar, pero muchos decidieron ver cuál era el peo. lo que fuera no podía durar. tomó el tiempo que tomó arreglar que todos pudieran funcionar arrebatados y se pudo defender. otros problemas nos son conductuales, son estocásticos, obligatorios, tramáticos. el reemplazamiento terapéutico del pasto iniciado por la república confligía con intereses poderosísimos, por mencionar dos, la american tobbacco y los carteles colombianos, dos de cien, letales, tomados desprevenidos. para éstos su reenfoque fue de puesto de trasborde a competencia, para aquéllos, de mercado a estocada final o, habiendo dejado de ser un escenario especulativo, posibilidad de redención. pero un tercero se llevó la pelota, nintendo. nintendo / sinestis había sacado la primera generación de los cascos cibernéticos sinestéticos de la serie sinestopia, precisamente cuando los estados unidos declararon la independencia de puerto rico. la actual sexta generación ha logrado tal credibilidad sinestésica que muchos usuarios han experimentado la suspensión de la incredulidad, absoluta, una heroicidad inducida, intensa, indudable. de más decir, causó furor. la compañía llamó al producto mayan, pero en las calles del mundo fue rebautizado tek. objeto de culto en la cibercomunidad y aun fuera de sus bordes. pronto se abrió un mercado negro de programas tek de fuentes no licenciadas, hipersexo, ultrasuper-violencia, crímenes sin víctima que calmaron una superpotencia en el borde y le brindaron otro frente de guerra. la república trató de impedir su importación. eso bastó. los estados unidos no sólo lograron que el consejo general de la onu declarara la república, proscrita como nación, sino que invocando rompimiento de los tratados de transferencia de soberanía, consiguieron permiso de la asamblea, como mayores agraviados, para bloquear puertos, congelar fondos e imponer sanciones y cuando ya habían desestabilizado completamente nuestras relaciones internacionales se movieron militarmente. con la cooperación de oficiales y vecinos desafectos al giro, la operación stoned kingbird (pitirre arrebatado) introdujo tropas por las antiguas bases de ceiba y aguadilla, causando pocas pero prominentes bajas y logró el arresto y convicción de la presidente álvarez y la parte idoblegable de su gabinete, en un asqueroso despliegue de prejuicios, medias verdades y pirueteo legal; su ejercito intentó arrasar con la nueva cultura en par de meses como diciendo, este es el nuevo juego de pelota: el más viejo juego de pelota del mundo. pero pensar que triunfaron no sería totalmente correcto. ha sido imposible la reilegalización, por ejemplo, ni siquiera con toda la presión militar, la gente se niega, punto. aun restricta, la prensa mundial nos cubre [no es lo mismo territorio que nación (por el peso metafísico del discurso)]... la reacción popular a las quemas los puso a pensar, creo, y el latigazo del componente internacional del nuevo agro fue determinante en la forma que adoptó este interregno. pero hoy llega el primer cargamento de apteron, el full-sin[esthesia] de vuelo, compatible con las dos plataformas, que mejora por mucho la versión beta que corrió pirata meses antes de la invasión. y han aparecido unas diademas chinas a menos de la mitad del precio en costco y gente vendiéndolas de tres en tres cuatro en cuatro entre los vehículos. hay gente guiando con diademas puestas arrebatados. ¿Dónde estaba esta gente?

viernes, noviembre 4

Notitas sueltas en el medio y un poema de arrebato arrabalero

Por Manuel Clavell Carrasquillo Antibiología plumífera El suicidio de los avestruces consiste en un estirón de cuello. El ave necesita ayuda de un colega, que de pronto se pone a picarlo de tal manera que el primero se cansa y empieza a dar volteretas irreprimibles. De esta forma, el animal va reventándose contra el barro colorado y seco hasta que se parte el cuello.
Cada vez hay menos barbas Sufro por la proliferación de productos de belleza para la mutilación de los bellos faciales. Bueno, celebro que ciertos macharranes estudiantazos de mi edad se afeiten las nostalgias guevaristas, pero, en general, estoy en contra de que los machos se depilen.
Supimos de lo tuyo El último día de la misión, supimos de lo tuyo. En el primer informe se determinó que trataste de convertir la situación en un malentendido, pero fue en el segundo que se revelaron tus motivaciones. La tercera oportunidad que tienes para confesar es ésta: como tu superior inmediato te recomiendo que la aproveches antes de que se me acaba la paciencia.
Raras veces cobro Trabajo pro bono todas las causas que me parecen derrotadas. No espero nada a cambio de denunciar la estupidez de mis compañeros cristianos. Defiendo la vagancia sólo en horas de asueto, los calvinistas me parecen tan sangrientos como los islámicos así que por mi asesoría al Concilio de Agua Viva en tiempos de crisis con el Estado, por impuestos dejados de pagar, según investigaciones de la prensa, raras veces cobro.
Rácata Esta noche voy a deambular por las calles de San Juan -rácata- voy a pasear en Toyota en busca de restaurante de la capital. Revisaré la guantera sacaré los kleenex y pensaré en la causa general de todas las alergias. Me espera la azotea (¿ésta viene de azote?) de la barra más yuppie de la comarca solicitaré un chocolate martini en la del Waterclub y me lo tomaré mirando la desolazión de la barriada santurcina. No lloro por la desolazión física más bien celebro congestiones que este fin de semana ofrecen una obra de Shakespeare: El mercader de Venecia. Tengo opciones amplias de ir al cine voy me río de los muertitos de Tim Burton. Regreso a casa y meo. Salgo de nuevo y me encuentro con que al vecino le han robado el auto en pleno estacionamiento del condominio. Llamo a Estanislao, que es mi consejero psicológico me dice que lo tome con calma que me siente a escribir que eso me sirve de terapia pero no puedo no puedo escribir no quiero bregar con esa mierda. Me dirijo entonces a una barra de la Ponce de León me sirven una Corona con limón a un amigo ésa le sabe a agua. Lo regaño por el comentario xenófobo le exijo que respete a los mexicanos. Miro a mi alrededor y diviso a un tipo que se parece a Federico Torres Montalvo, uno de los más importantes líderes obreros me cachi in dei, hasta en la barra hay conflictos con los convenios. Saco dos libros de la mochila pero me voy y camino hasta la barra gay del Condado. Allí en Atlantic Beach frente a la playa fría de noviembre me los leo: "Cannibalia", de Rafael Acevedo "Donde", de Eduardo Lalo y "Boat People" de Mayra Santos Febres. A la verdá que me siento mejor porque son buenos libros sedantes para deprimidos sedantes en un sentido figurado porque ahora estoy peor no del ánimo sino del espíritu maligno. Algo anda mal con la ciudad de San Juan, conmigo, lo escribo, lo envío al periódico lo publican y yo vuelvo y leo y vuelvo y caigo y vuelvo y sigo.

jueves, noviembre 3

Ladies Only: 9no Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Ana María Fuster Lavín Ella: Tres tequilas y un grullo fueron suficientes para abrirse a un mundo húmedo. Sus laberintos manaban sándalo en un magma salado, esperando la invasión. Él: la nieve rodeaba los tabiques de su confusión, ese perico mudo que perforó dos años de otro él. Ellos: un letrero ladies only, unos gistros en el desagüe, y la luz azulada pintaba la viscosidad del lavamanos y los pensamientos drenaban las traiciones. Cabalgaron humos, hasta ahogarse de peces y lunas. Otra ella: entra, grita, mi gruta, tu muerte. Inyecta en el culo colgante de ese él una dosis de caballo, cae a media rodilla, y se lleva a su ella lágrimas, semen, sangre, y perdones rosados, azules, negros. Dos ellas: se besan, cuarto trago en la barra, brindando la convulsión de un él sombreado que reencarnará en nueve meses, mientras otro él llorará el tiempo y la ausencia.

Dormido sobre la mesa: 8vo Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Yolanda Arroyo 7:36 p.m. Me toca esconder la marihuana entre las nalgas. Pasa la perrera de los policemen con su toldo azul y su biombo de luces rojas. No sabemos si son de los nuestros así que tomamos las precauciones. Sacan la cabeza detrás de las gafas negras por la ventanilla del auto en señal de manda mases. Marcan territorio. Nos recuerdan las reglas de su juego. Les damos la señal: un saludo. Todo bien, brother, ¿Cuál es la que?, nada nuevo. Vuelven a menear las cabezas. Murmuramos algo encojonados y con una sonrisa hipócrita los despachamos. Movemos el cogote de izquierda, derecha, derecha, izquierda, mascamos chicle, nos limpiamos los mocos de la nariz el Gómez y yo, y nos acomodamos las bolas en el calzoncillo para luego regresar al negocio. Me meto la mano en el culo, saco los cigarros de mafú en su más que bien sellada bolsita de plástico y entre corre y corre de clientes hacemos la noche. A veces pasa la Stephanie con sus trencitas y su faldita corta y a mí se me para el gusano, y me desconcentro dando espacio a cualquier error descomunal. Si el bichote pasa en la hora de supervisión y me ve pajareando me abofetea y me amenaza con no dejarme vender otra vez, entonces yo me disculpo, I’m so sorry boss, forgive me, please, I need the money. It never happen again. Me despeina el pelo como si fuera un mandulete, me dice “Recórtate, pendejo”, y añade que hace esto por mi bien y el de él, para que yo ande despierto y atento, y para que nada me cueste una bala y a él menos dinero, You know, that’s life. 9:09 p.m. Entrego la bolsita de plástico vacía con el dinero de la venta y pregunto si ya por fin me dejaran fumarme alguno de los pitillos. El nene grande de Manhattan North se ríe. Me da un golpe con la mano abierta en la cabeza y llamándome “vato de mierda, boricua cabrón” me despide. Vuelve mañana, me dice, te pagamos en el weekend. Yo solo quiero fumarme uno de esos, pero no se me es permitido. Me despido, me monto en la bici, doy la vuelta a la placita mientras saludo a doña Ana, vuelvo a ver a Stephanie y le guiño un ojo. Entonces atino a ver a uno de los cerdos azules cobrando su comisión por la veladera del punto al otro nene grande del south. Llego a la casa, saludo a mom, le hago muecas a la bebita y me baño. Mientras me limpio unos gatos verdes que se me resbalan de la nariz, me cago en la madre del catarro del Gómez, que me lo ha contagiado a estas alturas. 10:30 p.m. Ya sentado a la mesa abro la mochila de las tareas. Saco la libreta verde que lee en la portada Carlos Jusino, Mathematics Sixth Grade y me dispongo a repasar para el examen de mañana. Media hora más tarde, sin poder evitarlo, voy cerrando los ojos sobre la mesa, con una laguna de mocos y saliva emplegostada en uno de los lados de la cara.

miércoles, noviembre 2

6to y 7mo Microrrelatos Psicotrópicos Allen Ginsberg-Churumba Cordero

La areolita: cuarta versión de un mismo cataclismo Por Mara Pastor

Una muchacha va a bailar salsa a una barrita. La saca un señor borrachito borrachito. Ella dice que sí, con una gran sonrisa, por que sabe que el borrachito borrachito sabe bailar salsa como si en su vida además de borrachito borrachito hubiese sido bailarín de salsa profesional, o como si en los tragos le echaran poción mágica de salsa gorda--La muchacha no sabe que el borrachito ito ito tiene una jeringuilla sin tapa en el bolsillo, que la acaba de usar y que se le va a enterrar en su muslo durante una de las vueltas-- ¡Puf!-- El puyaso ya está, gente, y ella lo sintió, pero está tan chévere la canción que ella sólo reduce la velocidad, pero sigue bailando, porque él es una estrella que la hace girar y girar como un planeta en su órbita. Una segunda vez, ella siente un pinchazito, y le dice “algo me hincó”. El, que ya sabemos que estaba algo más que borrachito chito chito, con los ojos viraitos le dice, “eso no e’ na’, mami, una pantalla que tengo en el bolsillo”. En la falda una areolita de sangre daba vueltas en la pista de una barrita y una muchacha dejaba de bailar bonito.

Monólogo de un turista en una barra de Praga con un libro de Roque Dalton en la mochila Por Mara Pastor En el ajenjo, todos los marinos azules son sospechosamente de la República Checa. En el licor, la República Ajenjo es una checa que sospechosamente toma azules con un marino. En el azul, los marinos sospechosamente checan si hay ajenjo de la República. En la República Checa, el ajenjo es un licor sospechosamente azul marino. Ilustración: "El ajenjo", Degas, 1876.

Historial: 5to Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Gloria Carrasquillo Padró "I swing in a shaft of light, upside down, and I can see myself clearly..." -Jamica Kincaid. Para R., con profundo sentimiento Nombre: R. Edad: 12 años. Dirección: El Barrio, Harlem. Hermanos: siete. Número del nacimiento: Cuarto. Color del cabello: Como la noche e indio; negro. Ojos: Igual que la anterior. Con quién vive: Con mi abuela, mi mama murió. Ocupación de la encargada: Welfare. Padre: No vive en casa; en otro proyecto por allá, por la Clayton Powell. Ocupación del padre: Tirar billetes de mentira. -¿Y eso nada más? -No también vende playstations. ¿Dónde?: En el Proyecto, cuando los consigue, usted sabe, cuando puede dar un golpe. -Ah. Deporte: pelota. Qué quieres ser cuando grande: pelotero, de los Yankees, ¡por supuesto! Pasatiempo: -Qué es eso? -Es lo que te gusta hacer en tu tiempo libre. Jugar Uno. Experiencia más significativa: Cuando mi hermano, el segundo, le dio tres batazos a una viejita que iba en el ascensor. La misma a la que yo le hacía mandados. Fue delante de mí. Algún deseo: Desearía tener una nevera grande, con candado y ponerla en mi cuarto. Lugar del mundo donde viajaría: A Puerto Rico, nunca he ido. ¿Por qué?: Soy boricua, no ve esta sortija, es de corozo y tiene la monoestrellada. -Y usted: -Boricua también. -Algo más que decir: -Bueno Missy, no sé si decirlo o no: Que soy un crack baby.

Tortículis: 4to Microrrelato Psicotrópico Allen Ginsberg-Churumba Cordero

Por Karla Román Me levanté un viernes en la mañana con un dolor de cuello del carajo. Como muchas otras veces, me quedé dormida con los libros en la cama. Súmale eso la tensión del maldito examen de grado en dos semanas además de mi mala costumbre de acurrucarme sobre mi brazo derecho y tenemos la receta para un espectacular espasmo muscular. Sólo que no era uno cualquiera que se aliviaba con una repentina sacudida cervical. Era tan severo que apenas podía mirar a mi derecha. Afortunadamente, me recordé que tenía que ver a la ginecóloga. Maniobré como nunca con mi mano izquierda para vestirme y maniobré aún más para poder guiar hasta la oficina. Para mi alivio, no habían parturientas ni abortantes en la sala de espera por lo que no estaría mucho tiempo. A la media hora, la doctora me recibe y exclama: "¡Niña, pero qué tortícolis!" Añadió que en su experiencia médica no había visto un caso como el mío. Me miré finalmente al espejo y me percaté de cómo mi lado derecho del cuello estaba monstruosamente hinchado. "El papanicolau lo hacemos otro día" y procedió a escribir una receta de flexeril y cataflan. Me explicó que por ser restringidos los tenía que recoger de inmediato. Aún así, los recomendaba por la evidente severidad de mi espasmo. Además, me recetó sólo tres píldoras, por aquello de no fomentar vicio. Recogí las pastillas en El Amal, y fui a mi casita en Santa Rita. Busqué un vaso de leche y las tomé confiada que al mediodía estaría nueva y entraría a la una al trabajo en la biblioteca como si nada. Una vez me recosté para que las píldoras hicieran su trabajo, noté que las líneas entre la pared y el techo ondeaban como sinuosas serpientes. Mi humilde catre twin se convierte en un viscoso marshmellow en el que me hundo como trampolín inflable en casa de brincos. El aire se hace pesado y puedo ver la humedad suspendida como burbujas de jabón. Siento la brisa del abanico pasar en cámara lenta como si estuviera en parada. Todo giraba ante mis ojos como un caleidoscopio. Oigo lejana la voz de Minerva, mi vecina y gran amiga, gritar: "¡¡NEENA LEVANTATE QUE ENTRAMOS A LA UNA!!". Ni me molesté a contestar porque, total, su voz se oía como si estuviese a millas de distancia. Nada más con el testigo. Ya tengo los planes para este fin de semana.