Ésta es la casa de nadie, un rayo de tinta de embuste perdido en el espacio.

domingo, mayo 29

Mi perra Gaika y la situación internacional: Breve historia lumínica de un traspié

Observando fijamente los ojos líquidos negros de mi perra Gaika, pensé en los efectos de la marihuana sobre los niños desnutridos que mueren como moscas en un campo de refugiados al norte de Etiopía. Huyen del sur con la esperanza de que Bekam, cómo carajos se escribe Bekam, alguien me puede decir, les firme un autógrafo acá en el norte y les muestre sus bíceps tatuados con tinta multimillonaria, financiada por los activistas del No en el referéndum sobre la ratificación francesa de la constitución europea. Gaika, como el 54% del pueblo galo, me contestaba también que no, que no me vistiera, porque no iba a tocarle ni un pelo con el champú de matar las pulgas, ni a ella ni a su sagrada identidá. Es que me quema la piel, me dijo la muy perra de un ladrido, que se escuchó en el tope del monolito del Parque Nacional de Yosemite, piedra filosofal o huevo prehistórico que apunta geomorfológicamente por grutas volcánicas del manti-core hacia la base norteamericana que hace cincuenta años impide la paz mental de los estudiantes surcoreanos, hoy enfrentados a puños y palos contra la policía bifurcada en sectas yogi postindustrial. Hubo gases lacrimógenos, jau jau, argumentaba Gaika, nombre de cazafantasmas bombardera que le enganché a la medallita del cuello, la que le puse cuando la traje del País Vasco, una tarde lluviosa de esas en que ya resultaba insoportable la cátredra nacionalista de la historia del árbol de Guipúzcoa y el río maravilloso, río-hombre, de Bilbao. Anoche me la llevé a conocer a Sofo, el labrador de mi novio virtual. Bien adentro cociné el sentimiento de que se gustaran, que se dedicaran a chingar como perros bajo la sombra del níspero aquél, y que nos dejaran hablar un ratito a los dueños sobre la crisis de poder a nivel internacional. Todo fue en vano, Gaika no entraba en celo o no salía de él. Mi amante pianista sadotecnosexual no se enteró de nada, o más bien quiso continuar la conversación ofreciéndome tapitas de ron Bacardi hasta que las pulgas cayeran de las hebras de los ciudadanos caninos por el efecto sanador-alelante del alcohol. La otra tarde, Gaika me acompañó al Nuyorrican Café en el Callejón de la Capilla del Viejo San Juan. Allí saludamos al gran genio literario nacional que algunos folkloristas jamás han nombrado, un hombre importante invisibilizado por compromisos impostergables del periodismo y la crítica con la presidencia del club de Toyotas .8 llamado Juan Antonio Rodríguez Pagán. Gaika, con un olfato exquisito para el compromiso y el surrealismo re?novador, pasado por agua tantas veces para calmar a las masas del chinche y escozor, le dio las gracias solidarias a Juan Antonio, jau jau, gracias Juan Antonio, gracias, por contarnos en tus libros las andanzas de Federico García Lorca y sus mariposas habaneras por los alrededores del antiguo teatro de la universidad. Según él -y Gaika, que afirmaba con la lengua ensalivada afuera, jadeando de curiosidad-, los puertorriqueños fuimos los únicos que nos dignamos a complacer al poeta-dramaturgo-diva-homosexual, al estrenar, allá para los años cincuenta, su desgraciada pieza anti-delicatessen, Así que pasen cinco años, escrita después, con intención anestesiante, que El público, escándalo original también estrenado aquí por Vicky, Vicky Espinosa, que todavía no se despide de tanto actorcillo con vocación de maldito bribón que sube a las tablas en actitud crucifijo y ganas de intentar. En estos momentos, justo ahora que baja el telón del tema que precede los mosaicos de la Catedral del Municipio Autónomo de Caguas, Dulce Nombre de Jesús, un chileno cruzado con india y español yace en la cama con Antonia, título de película latinoamericana sin publicidad en Miami, y hablan. Hablan mientras Gaika se les mete en el lecho y le lame las barbas a él, una belleza bestial de pelo negro y lacio exento de liendres que abraza a la chica, a la Antonia melodramática, he dicho ya, prometiéndole que la próxima vez que salga de viaje, por asuntos de negocios, compra la tarjeta correspondiente y la piensa llamar. Gaika es exiliada, les ladra a los niños que pasean sus padres en cochecitos, vestidos con camisetitas del Che por la placita del Condado. Le he dicho que se controle: Gaika, querida, todos tenemos derecho a la excentricidad. Ella parece que no me comprende. Jau jau. Ahora, el chileno está internado en comisaría, ¿o es policlínico de tubos respiratorios para los que no dejan de fumar? Gaika le echa las medicinas por entre los labios carnosos al chilenito con un gotero que consiguió prestado de Madame de Stael. Temo que sea mercurio cromo, o tintura violeta. Llego, chequeo el panel que registra los latidos del chilenito bello en camilla de hospital, en bata sin tela por atrás, y grito: Jau jau. Me acurruco debajo de las sábanas verdes; al lado de él. recibo una llamada telefónica, me invitan a olvidar todo esto y a Antonia, todo este concepto descriptivo que analizan en el Laboratorio Clínico Las Marías de Río Piedras, donde hay tantas revistas Seventeen, escapando a un descanso vacacional hacia la playa de Luquillo, frente al mar, pero me da vértigo y náuseas reencontrarme con las cenizas de la Storni, allí en la playita de La Pared, desde donde sobresale un grafffittttti giraffe de mi linda perrita Gaika, mostrando su dentadura canina y su vagina sangrante, mordida por una serpiente azul -y alada- que se escapó del zoológico acuático de la capital (en Plaza Acuática se fabricaban las olas, según partes de prensa de la década de los noventa, una maquina alimentada de diesel las restrallaba contra el ventanal de cristal). Realmente, nada de esto me desvía de los asuntos urgentes. Mi marido virtual, el pianista, acaba de comenzar la lectura de los cuentos de Pedro Cabiya. El pintor Miguel Trelles inaugura homenaje a las rumberas olvidadas en el barrio riograndeño de Palmer, todas pintorreteadas con coloretes chinos-latinos, bailando al ritmo carnavalesco que trata de refinar otro negrito ilustrado del patio, una chulería en pote que se llema Miguel Zenón. Gaika está muy feliz a mi lado, jau jau, ahora canta una polka suicida. Digo suicida porque hace rato se sabe que los que le someten a la polka van derechito al infierno del pabellón de Polonia en Disney World, recientemente remodelado y gran adquisidor de una figura encerada con una plaquita que lee: "Karol Wojtila, peregrino del amor, nunca te olvidaremos". Eso se sabe, y Gaika no hace caso. Te lo digo, chica, deja eso, mira que Lydia Echevarría fue indultada a pesar del punzón que destilaba arsénico y curare, pero tú, con ese pedigree vasco que te precede, In The Name Of The Father, de la triple frontera sudaca Brazil-Paraguay-You-Know-Who, te va a condenar. El vengador de lo punko-posmodern-chic, Carlos Cancio, pintaba la escena, haciendo énfasis en la poliomielitis de Gaika- en un canvas tornasolado por el expendio de wasabi a través del airbrush. En ese momento mezclaba el rosado, favorito de nuestra Miss Universe Puerto Rico, Cinthia Olavarría, con el verde chatré que, como se sabe, es el color del pique japonés. El me lo dijo la otra noche: Coño, Manuel, qué chévere sería mostrarte en el lienzo, de cuerpo entero, en bikini rosado, junto a tu Gaika del alma, repelada por la acción mágico-paralizante del gel VO5 wasabi verde chatré. Le dije que conmigo no había vaina, que echara pa lante, que la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos del Norte (libertad de expresión para que se ilustren los enemigos) nos favorece, aquí no ha pasado nada, los espíritus contradictorios, y mira que yo soy partidario del semita Dreyfuss y el argelino Papillon, nos vamos a proteger. Si nos dejan...., vociferaba Gaika, nos vamos a querer toda la vida..., si nos dejan, nos vamos a fugar a un mundo nuevo... Mis colegas vascos llamaron al Lehendakari, lo llamaron a pesar de que se los prohibí. Déjen eso, déjen eso, que nos van a denunciar con el bartender del Mameyes premuñocista, que es popular, un tal Junior Tití. El tipo consultó el asunto de estado con el senador Rosselló, jau jau, y todo quedó resuelto en un santiamén: los ceniceros, de ahora en adelante, a mano derecha. Los usuarios novatos del Tren Urbano, también. Ya me siento mejor, ya me despierto, y a mi lado yace el chileno que me besa, y me raspa con su barbilla la mía, y a mí no me importa el mal aliento típico de los hospitalizados, que es cosa nuestra esta cosa, y nadie se va a interponer entre nuestras pingas, exhibidas en el nuevo Museo de Arte Precolombino del Cuzco, Perú, y la salita cus cus cus del MoMa remodelado de Nueva York. Ahora que lo pienso, Gaika, tú y yo tenemos par de cuentas pendientes con la Interpol, la agencia transatlántica que brega con los papeles de la interdicción civil o penal (no hay remedio, siempre vuelve el tema, no hay como sedhacerse de la novela de la yola), según sea el caso, y con nosotros igual, resbaladizos y enamorados del breve espacio en que no estás, canta Silvio, y como quiera te caes al cruzar la avenida, con Gaika, bien amarrada cuando me sirve de perra-guía yo cegato y caído, por culpa de una grieta en el piso de brea y un estúpido traspié. Ilustración de Brian Leo, surrealista de garage, basurero.

sábado, mayo 28

Salta al ojo e hiere la retina: Al Fondo, el Retiro del Estado

Como en restaurante fino italiano, decorado con muebles chic en plástico retro setentoso con detalles post importados de la séptima potencia mundial del G-8 y me levanto para ir al baño, que es un desastre y una verg:uenza para el dueño, una belleza de la estirpe de Eneas que ha venido a parar a esta isla, en estos días paciente de las fuertes lluvias tropicales y la plaga imperceptible por los ojos de la humedad, sí palpable por las narices debido a ese olor a pasto mojado mezclado con bóñiga fresca, el mejor de los productos de Tres Monjitas, lamentablemente descolocado en la tierra del norte costero de Hatillo; fuera del contacto de los yuppies que redactan el Caribbean Bussiness que es lo mismo que el mercado nacional. Antes, escucho una clase de Derecho Procesal Penal para estar al día sobre los últimos detalles del procedimiento criminal nuestro, según enmendado, y así poder asesorar a los intelectuales del patio luego de que regresen al cuartel general de la policía vía expreso, y esposados, por haber estado capeando la dulce hierba del desfallecimiento sin semillas en la barriada sanjuanera extramuros mejor conocida como La Perla Gardens, flor y nata del complejo residencial. Gracias a esa conferencia en manos de tratadista criminóloga erudita, me enteré que los guardias municipales necesitan tener motivos fundados para proceder a la detención pre-arresto y que la mera presencia de los poetas en la placita de los alrededores de ese bajo mundo, cerveza Medalla en mano, no es suficiente para sostener un enjuiciamiento estatal. No he visto el código "penal code" de los federales, pero según comenta el Comisionado Residente en Washington, Luis Fortuño Milhause, en un comunicado de prensa que tuve que bajar del Internet, todo está en orden en el frente y ya no se escuchan los balidos de los cabros a la hora de mayor tráfico ilegal de estupefacientes del trouppe antifilibustering (comandados por el senador demócrata por Virginia de apellido Byrd: "The so-called 'nuclear option' was pre-empted by a compromise worked out by seven Democrats and seven Republicans, who agreed that preserving the time-honored filibuster, an effective tool that gives the minority party a voice, was more important than blowing apart any hope of bipartisanship and working together as a team, on behalf of America", wittierdailynews.com) congresional. A propósito, El azul oscuro del alma es una obra de teatro del joven boricua Mikephilippe Oliveros que no trata de meterle las cabras a nadie, y esa es la relación directa de su obra con lo que estoy diciendo aquí, una diarrea lírica bien chévere entre una pareja de cualquiera que pase por la avenida de Diego y se dé cuenta, a plena vista y en pleno dominio de sus sentidos, que la expropiación del Santurce orillero nos beneficia muchísimo a todos, en la medida en que ahora se va a poder escuchar mejor el concierto sinfónico con caracoles del negrito William Cepeda a toda capacidad y sin competencia con tumbacocos de partido, sin que nadie se extrañe por la súbita aparición de una nueva discoteca gay en ese "urban cluster", según lo han denominado los planificadores urbanos, que se va a formar pronto, muy pronto, alrededor de la zona teatral de la capital y que tiene pisos de cristal simulado desde cuyo fondo de cyclone fence el administrador de la disco proyecta vídeos de la nueva cadena Pink MTV sin editar. La mejor parte del megaproyecto es la reestructuración de los restaurantes dominicanos de la avenida Ponce de León, que son ahora tres o cuatro -incluyendo a Levis, rey del churrasco, y que pronto serán veintidós. Ya no habrá que comer mofongo mojado en salsa de setas enlatadas a las cinco de la mañana. No habrá necesidad. Luis Francisco Ojeda anuncia la pronta sustitución del Presidente del Senado Puertorriqueño, sé de buena tinta que Adolfo Krans está de vacaciones del programa radial de la banda AM, Fuego Cruzado, y me imagino que el ex juez del Tribunal Supremo, Baltasar Corrada del Río, disfruta de un merecido viaje a Tailandia, para apreciar las maravillas de una tierra que todavía funciona alrededor de las horas del sunami mentado y el apagón. Mientras todo esto nos cuesta la vida, según todavía canta Silvio Rodríguez, Guillermo Cabrera Infante yace en su tumba de Londres y los gusanos se tragan lo que queda de sus dedos, aquellos instrumentos de carne con que escribió el cuento Delito por bailar el chachachá, que en estos momentos repaso para beneficio de inventario y por motivos de celebración. Un cumpleaños merecido, que se pasa de fiesta pendeja en el bar El Boricua, que nombre tan original, conversando frente al barril de tocino partido por la misma mitad donde se asa la carne de pollo al pincho en un recinto universitario repleto de chamacos en éxtasis posthuelgario, no vaya a ser que en agosto la cosa concubinaria con la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, capítulo del Recinto de Río Piedras, apriete, y haya que volverla a paralizar. Luego, ya de madrugada, como canta Cristian Castro el hijo de la Verónica, decidimos mudarnos de parking hacia los bares de la avenida Eleonor Roosevelt, centro de Hato Rey, donde los nombres de los antros comienzan a pormenorizar: El cojo y El paraíso fueron las paradas obligadas, sobre todo si se tiene en mente la necesidad común repartida de que la noche tiene que ser equitativa entre los decadentes macharranes de pelo en pecho y las locas folklóricas sin ameastrar. Por eso, sólo por eso y nada más, fue que escuché a Chichí Peralta y a Ednita Nazario a la misma hora y en el mismo canal de los dos lugares encrucijada que acabo de mencionar. Estudio el Derecho Gubernamental Puertorriqueño por aquello de que no me cuenten los periódicos cómo es que se da el proceso de contratación entre las agencias del Estado Libre y Asociado de Puerto Rico y un contratista común, digamos un apelante en el Fondo del Seguro del Estado, partes litigantes que vienen obligadas, en este caso por una disposición de la Ley de Municipios Autónomos, si es que se da el guiso de los par de miles correspondiente, a remitir copia del contrato de pica en fiesta patronal a la Oficina del Contralor para que hayan cuentas claras y se conserven amistades. No hay excepciones, la ley es diáfana en espíritu y letra, inclusive en tiempos de emergencia nacional declarada por el alcalde, el gobernador o Bush: sépanlo, como dice Noel Luna en un poema dedicado a la bufanda y al sombrero de copa de Antonio Martorell, los contratos no pueden ser verbales, no señor, ni se paga un solo centavo de la funda del erario (¿ea-rayo?) hasta que no salte al ojo e hiera la retina, como debe ser y Dios manda, la última inspección. ¡Liberen a Choco Orta, abusadores, esa negra bongocera no se merece tener que enfrentar la humillación de una Vista Preliminar!

miércoles, mayo 25

j.a. bonilla habla sobre el hierro que le falta a un post anterior

Respuesta a Suplementos vitamínicos Cabrón, casi lloro con esta cuestión que escribiste, esta paja Abstracto-cultural, esta síntesis cirquera de estas últimas semanas de esta isla donde la realidad caducó. Cuando te canses de mamarle la tranca al Derecho, o sea cuando le saques todo el jugo que quieras sacarle, te recibiré con los brazos abiertos en las grietas pestilentes de la literatura menor. Hay que retrotraerse a las filas del divertimento críptico-cultural para no caer en la trampa homogenizadora del patetismo general. Ante una trivialización extrema una buena dosis de hermetismo estético. Y si digo hermetismo también puedo decir otra-manera-de-trivializar. Hermetismo es sólo un decir, otra manera de nombrar lo que está right in your face y que precisamente por su cercanía a veces lo vemos borroso; como esas mujeres de mirada viscosa que se escurren por tu vida casi sin querer sólo para que uno termine diciendo que uno no es lo creía ser. Bukowski en tanga para principiantes; panfletos de Henry Miller para senadores infieles y tropicales; Jelinek para la liga de Feministas Unidas; William Gibson para huelguistas convencidos y militantes; Pepe Liboy para escritores en cierne y para los cernidos; We need this vitaminic suplements my friend, otherwise we will become blind through the lack of iron in our diet. Este proyecto llamado Puerto Rico fracasó, ya ni siquiera cabe decirlo desde el pesimismo, uno lo dice con cierta contradictoria alegría, es sobre ese fracaso donde glosamos una nueva forma de pensar y sentir la escritura. Blah, blah, blah, podría terminar la canción, la grabamos en ritmo gospel y se la enviamos a Rivera Schatz para que la use de yinguel en la próximas elecciones. j.a. bonilla

sábado, mayo 21

Tréboles de Marioantonio Rosa a dos voces conmigo

VIII Se abre entre mis manos el trébol desprendido sangre desde un verde pasajero tres cadencias cristalinas en la tristeza tres nombres que tuve y la libertad de callar en la lluvia del hundimiento. Abrete tres veces que pongo las compresas en la herida despierta grita mira que nuestros nombres ya después quedan registrados para olvido No llueve entre esta pequeñez tan fría; solamente tres hojas, como un luto brillante que alcanza de la tierra húmeda mortal adivinanza. Pandero escurridizo que hace su arroyo y en la paloma deja la verde quimera de un número. Como el túnel, hace esperar la luz crucificada. Los cucuyos de las palmas -verdes coronas de la esperanza- no nos dan para dejarlo todo e ir al encuentro de la nada. Más bien aúllo aquí mientras te leo y doy gracias porque has sacado la cara por la poesía difícil en plena autóctona galaxia. El alba del trébol, el diminuto oro nunca humano; se desparrama en mis manos exactas de lejanía. Voy entendiendo los silencios que nunca he llorado voy sintiendo aquel celaje entre la luz, el agua y el tiempo y escribo los rocíos de esta aparición. Belleza, el tres te queda divino: la luz, el agua, el tiempo !cuánto me he resistido a ser preso de tu estilo! !qué voy a hacer ahora, que me has dado sobredosis de rocíos? Necesito vivir en su diluvio; allí las alas visten mi hambre y mi búsqueda. Allí desde todos mis viajes se abre la carola legítima y de par en par, un mar encadenado lleva color a la voz. Ya puedo decir que los hombres alguna vez soñaron y en el ramaje de este trébol se desnudaron al crepúsculo casi venciendo el acertijo de morir. Apetitos que me vienen a la boca y la saliva que me baja por los labios de par en par has dicho y yo tan pueril, tan necesitado, tan soñoliento en tu discurso, que me abro. Y ahora, !Qué calida herida de los tréboles! !Qué panorama tan amado a esta soledad! Las gacelas de los árboles como que tiemblan en la belleza todo desaparece y estando vivo me hago un vacío un vacío que me ame y me recuerde, un vacío para otros y una carta de amor al borde de una flor sonámbula. Humana y libre nada, humana y presa del zumbido que envías a Culebra, desde San Juan, con tus alas. Colibrí: allí las playas sucias por las latas de cerveza nos esperan; claro que habrá bronceadores y mucha escarcha para que después del chapuzón yo pueda pintarte y palpar el cómo queda. La carta de amor, !tantas cosas que plantea! Mis ojos caminan hacia tu nombre caminan en sus alas, en sus maderas castizas, en sus ladrillos ocupados con llantos sin memoria me fascina el delito de lo invisible por ti dolido y sencillo triunfo. Tu promesa, Kasparov, cumplida espero, después que pase el ojo de tu verso por la piel de la tormenta Los versos de las estrofas impares de este ejercicio literario fueron publicados hace un rato por la Editorial del Istituto de Cultura Puertorriqueña en el poemario de Marioantonio Rosa titulado "Duelo a la transparencia" (2005). Los versos de las estrofas pares son invención mía en respuesta a los suyos, que me dejaron con las ganas de que ven gan más así al inventario de nuestra maricona poesía. En homenaje al poeta, que nos lanza semen negro para que gocemos su experiencia, salud y múltiples pesetas. --M.C.C.

Suplementos vitamínicos

El vecino me mira mal y fijo a los ojos, como si me quisiera decir que le dan asco la imagen sexual que le transmitieron mis gritos de anoche y mis lagañas de amanecido en un bar que llego ahora por la mañana a la casa, continúo mi camino al revés elevador abajo y me monto en el automóvil para darle comienzo a una sesión de recitales de música clásica donde yo era el clarinetista invitado, me estaciono en el Conservatorio, me aplauden, fumo detrás del teatro, a escondidas de los concertinos mayores. Aflojado, desinhibido de las cuestiones antirrelajantes de la vida, regreso al auto y acelero por la avenida Roosevelt, destino Universidad de Puerto Rico, donde hay que entregarse a la masificación de los ejercicios espirituales de la somnolencia. Una vez en el aula, el aire acondicionado, por el que han filtrado gases que reparten culpas en cada tabique nasal, comienza a producir efectos de delirium tremens, cositas aquí y cositas allá para agradar a los profesores sin que se note demasiado la presión del lambeojos. Fuera por las salidas de emergencia que dan al árbol de los mangós goteados, por donde van a pastar las vacas sagradas rumiantes, cerca de la comuna de barbudos en pie de huelga, aparece el hombre triángulo, que embiste con las famosas hueveras diseñadas para proteger los miembros hace unos años por la costurera de Dora Ricardo, que regresa de las Islas Caimán más regia de lo que salió de esta isla de mierda. Las valquirias bañan al hombre triángulo en el almíbar del mangó mayagüezano, transportado al área metro vía digital por ingenieros prestidigitafuturamáticos que bailan plena en cuchitriles al aire libre establecidos frente a la boca del Tren Urbano. Mamita llegó el obispo, decían los periodistas de la asociación que hundíamos la lengua en las botellas del tercermundismo estudiantil que nos rodeaba, porque allí vigilaba la escena el camarada almirante Scout y sus secuaces, dando tumbos de lado a lado como barriles de galera mal puestos para que los marineros meen sin tener que pedirles permiso a las tablas ni a los peces que saltan del caldero de manteca hirviente con el que torturaban a la doncella. Con voz meliflua la sirena y con garganta llena de callos hiperbólicos el madame de la cabellera rubia se disputaban al hombre triángulo, alter ego del chamaquito ingenuo que se acercaba entre los lirios para pedir autógrafos vintage y olores para coleccionar entre tanto tufo a harapos. El resto mejor me lo guardo, porque al salir me interceptó una de las guardaespaldas de la emperatriz Sila Calderón, la amante de la reina Teresa Toda Viveca, así que tuve que transformarme en superhéroe del Maestro para poder salir juyendo del Teatro Matienzo, en plena parada veintidós y media. Pobres taquitos de la Placita del Mercado, tan picosos y tan abandonados. Como complemento extra mayo, me sirvieron las dos butifarras rellenas de queso que le pedí a la secretaria glorificada del Banco Gubernamental de Fomento, una gorda con capa de frambuesa estilizada en los bordes de bronce con W40, una genialidad, casi un Fernando Botero que le muestra el culo al Museo de Arte, en plena etapa postfantasmática de las calles de Santurce. ¿Ya me comprenden, ya saben lo que siento, camaradas?

jueves, mayo 12

Huelga universitaria en San Juan y Afganistán

Estimados compañeeros: Ultima hora huelguística. La agencia de noticias EFE informa desde Kabul (Afganistán) hoy 12 de mayo de 2005: "Los disturbios comenzaron el pasado martes en la ciudad de Jalababad, cuando MILES de universitarios salieron a la calle a protestar contra EE. UU. por la profanación del sagrado libro del Corán en la base norteamericana de Guantánamo". Ya van cuatro muertos y setenta heridos, pa que lo sepan. Esa es lucha estudiantil. Lo de nosostros aquí en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, San Juan, es melonismo y charada de club 4 haches, así que, compañeros del miedo del Cuco, despójense del complejo sindical hipócrita (ya que no están dispuestos a asumirse como talibanes) y déjenos luchar desde adentro con aire acondicionado, que es lo mismo que estudiar.

A propósito de la política de no-confrontación que impide a la Policía de Puerto Rico desalojar de huelguistas los portones de la Universidad. Compañeros intelectuales: Digo intelectuales, porque no creo que estemos ligando cemento aquí. Digo compañeros, porque eso es lo que somos a pesar de las diferencias ideológicas. Pero digo también que no se puede discutir un tema como éste si a la segunda vuelta los compañeros del "comunismo democrático" van a cerrar filas detrás del blanco y el negro. El blanco y el negro son los colores descartados por el debate universitario. El blanco y el negro son los colores de la Legislatura de este país. He leído con detenimiento las posturas de J1. y de J2. Recojo que J1. llama a la última trinchera del movimiento utópico. Recojo que J2. llama a una crítica ideológica profunda desde el interior mismo de la izquierda agonizante. De esas dos posturas, favorezco la segunda. No es posible que a estas alturas la izquierda misma haya olvidado el precio de la Revolución y el sacrosanto paro nacional. No es posible. Ahora resulta que vamos a honrar al Che recortándole las barbas, que es lo mismo que forzar un cambio en la universidad sin enfrentarse a la policía. El señor Gandi estaría absolutamente avergonzado de dicha posición acomodaticia. El señor Malcom X, les escupiría la cara. De otra parte, resulta también que hay un grupo minúsculo de estudiantes que paralizaron la universidad y el país vio el espectáculo de su debilidad fasciademocrática cuando frente a las cámaras rompieron las papeletas de la asamblea del coliseíto. ¿Eso es un acto democrático? A mí me parece que se trata de una muy sospechosa retrodemocracia que se cuece al interior de un consejo de estudiantes mafutero y bellacón que desde tiempos inmemoriales se reúne a un costado del Centro de Estudiantes a ligar y a escuchar a Ricardo Arjona pisado con Bacardi y seguido por Roy Brown. ¿O es que en ese consejo se ofrecen cursos de formación política, que hay verdadero debate intelectual allí? Coors Light Silver Bullet es lo que hay allí y eso hay que aceptarlo. Negarlo sería negarnos a nosotros mismos, que lo vimos, que probamos, ese goce infantil embarrado en retórica albizuista que le hervía la sangre a los incautos que pasábamos por allí. "Fuego, fuego, el mundo está en llamas". Hello, aceptémoslo, en la universidad ya no se ven llamas ni en Pentecostés. En cuanto a la intervención de la Policía en el Recinto de Río Piedras, ahora resulta que los huelguistas, los "enemigos del capital", les piden a los "guardianes del capital", de rodillas, que no los tiren a los leones. Verguenza ajena sentiría el cristiano primitivo que habita dormido en Scott Barbés de enterarse durante sus sueños pesadillezcos que su alter ego quiere ser mártir, pero mártir pop. Quiere sangre, pero sangre de Hollywood. ¡Qué mamey! Como la memoria histórica de ese supuesto movimiento estudiantil, apegado al "comunismo democrático", es tan cortita (a la primavera de Praga asistieron con pistolas en la baqueta, dije pistolas, Cortázar, García Márquez y Carlos Fuentes convocados por Milan Kundera, dije pistolas, ¿o con florecitas es que va a ser?), permítaseme recordar en este momento una lucha social muy reciente, que no se puede comparar con este simulacro huelgístico vergonzoso de cuatro gatos que acabamos de visualizar vía digital. Se trata del caso de Vieques. Es absurdo que un pescador analfabeto y con las manos destrozadas por el trasmallo de su enana municipalidad esté dispuesto a ir a la cárcel federal 60 días por sus ideales y que un blanquito en guayabera, vestidito con botines de charol y próximo candidato al Senado por acumulación, el niño bien Ernesto Chévere, no pueda aguantar un macanazo de Toledo. Eso da pena. Al Estado de Derecho se le ataca de frente, dentro de la mejor tradición antipequeñoburguesa, digo yo. Se le ataca y se asume su precio, que es el más preciado, que es la vida y, mientras nos la arrebatan, pues qué remedio, pues hay que pagar con la libertá. "Patria o muerte, venceremos". ¿Ya se les olvidó? Venga el fronte de la dialéctica, venga, ¿no que "este movimiento no da ni un paso atrás"? A mi entender, muchísimos gases lacrimógenos nos hacen falta, muchos más que en el 81, a ver si nos devuelven el pensamiento crítico, la verguenza ajena y las ganas de madurar. En confraternización cibernética solidaria, les saluda este camarada rojo, rojísimo, ya rosa del carmín del huerto de la Escula de Derecho de la UPR. Heil! Embustes son. Firma: Manuel Clavell Carrasquillo

miércoles, mayo 11

Margarita Pintado tropieza con el matrimonio y habla de la boutique

Margarita Pintado regala una crónica de una visita prenupcial a una de las boutiques más prestigiosas de San Juan Bautista, Eleonor. http://www.derivas.net/extra/meditacionesboda.htm

viernes, mayo 6

Tuttifruti

Dos cubalibres y no precisamente los de Eliseo Alberto, más bien dos al estilo San Juan Scary Night en antro de bugarrones semiprotegido por la Policía estatal frente a la puerta y un contingente de guardias privados que la custodian del otro lado. Una comunidad que celebra la primera edición de este año del concurso de belleza de dragas Miss Eros 2004-2005 con la sonrisa a flor de labios y un optimismo de lobby de Universidad Interamericana, ese patio interior de hospital remodelado, o convento de suburbio, donde se dan los traqueteos más extraños. Ru Paul en estos tiempos y un chico passé, alto, con facciones indígenas y pelo largo, negro, chino, en T-shirt, recostado sobre un urinal y velando al tipo de al lado, que enseguida olvida las reglas mínimas de consideración del cuadro del contagio y procede a chupar frente a todos nosotros, un grupillo compuesto por par de panas que nos vamos conociendo allí de noche a noche gracias a la recurrencia de nuestros desvelos mojados y el abrir y cerrar de billeteras para sacar a tiempo los cuatro dólares que invertimos en cada trago. ¡A cinco de mayo, y yo bebiendo rones y probando colas!

Compro un libro sobre la historia del tráfico del caviar a nivel mundial y sus falsificaciones, una de las cuales es la que inventó Giovanna Huyke para el menú del restaurante boricua Amadeus en el Viejo San Juan, donde se comen las huevas negras y rojizas con tostones de plátano verde, o fufú; un despojo de temas recurrentes y provocadores de bostezos en plena función laboral crítica o gastrointerpretativa de literaturas nacionales.
Hablo contigo sobre la necesidad de lavar las ventanas de cristal que permiten la vista a la laguna, la urgencia de sacar los desperdicios sólidos del apartamento, la inminencia del calor del verano y el avance de Telenoticias donde se menciona el aumento en el precio del barril de petróleo venezolano, excepto para el mercado político-barbudo cubano. Para que rime este final, te adelanto que este verano sin ozono no pienso abandonar la habitación del aire acondicionado.
Busco mentalmente regalos para madres naturales y designadas, que son tantas y tantas, en tantos sitios y tantos abrazos de consolación matriarcal, que he perdido la cuenta de los abrigos que me han puesto para llevar a la escuela y no pasar frío. Tampoco hayo los termómetros que rompía adrede para jugar con las pelotitas de mercurio que rodaban por las losas. No recuerdo las sopitas de pollo ablandadas con limón para aplacar la gripe.
Unas movidas de aquí para allá, de piso uno a piso dos, para que el otro capte las atenciones, los movimientos de las partes de la cara y los brazos con las piernas que acusan el gusto lujurioso. Ligue, ligón, liguemos. Pero no necesariamente quedan correspondidos los íconos de comunicación "gay" en plena pista de baile y el pasillo de los fumadores, mientras un rapero vocifera a todo dar aquella nota de "tumba la casa, mami; tumba la casa".
Se reanuda la rutina estudiantil de mentiras de progresos postgraduados porque ya circulan las peticiones para someter la candidatura al Senado por el método de acumulación electoral y nominación directa de los líderes huelguistas que nos dejaron 28 días, más o menos, de escombros en el alma de la ciudad letrada de la isla, que se llama Río Piedras, sí señor, pueblo fantasma dominado por vaqueros dominicanos, intelectuales de pacotilla y prostitutos de esquina que transan con los grafiteros para que no los intoxiquen con esprey al momento de soltar prenda y apretar el interruptor que permite -o no- que se digan disparates. Tito Chévere y Nina Valedón. Robacámaras. Senadores por acumulación. Se lo merecen.
“Para formar parte de la Guardia Suiza que custodia al Papa y el Vaticano es necesario ser católico, suizo, varón, de edad inferior a los 30 años, soltero, de altura superior a 1,74 metros y tener título de escuela superior o diploma de formación profesional. Los candidatos deben haber estudiado en la escuela militar suiza. Tienen que vivir en el Vaticano y el plazo mínimo de servicio en el Cuerpo son dos años”. Me mudo mañana temprano, ya firmé los papeles del trasnfer y me han aceptado. Bye. --m.c.c.