Ésta es la casa de nadie, un rayo de tinta de embuste perdido en el espacio.

miércoles, marzo 30

Coleccionista de huevos Fabergé separa pasaje para irlos a buscar a Seattle

Dos indiecitos ochilipochili y una cámara, un edificio sobreviviente al bombradeo de la segunda mundial y un ligón que se cuela por los sueños diabólicos 666 de la falta de esperanza que abole duermevelas socialistas en proceso de desintegración de las marmotas que protestan en la esquina. Despertar, para leerte, es un placer analretentivo del que también sufren los mejores coleccionistas. ¿Has encontrado el Fabergé que te faltaba, el de las águilas imperiales invertidas que se frotan las crestas que llevan -según Jellinek- tatuadas en la cabeza? Me imagino que hace frío, pero no te preocupes, la semana que viene voy a Seattle y te juro que lo busco; si es que primero no me encuentran.Besos negros hasta el amanecer de parte de la otra.

martes, marzo 29

The Old Curiosity Shop: En las entrañas de la anónima distribuidora de libros

Uno retrocede a la niñez cuando accede a las entrañas de una distribuidora de libros. Toda la vida uno los ha visto en librerías, solitos, o mal acompañados, de dos en dos, pero casi nunca en estibas del mismo título, porque realmente uno le ha huido como el diablo a la cruz de los bestsellers. Sin embargo, de pronto, allí están todos los que no pudimos llevarnos a la casa por falta de ganas o revisión de prioridades en el renglón del presupuesto, muertos de la risa, en montañas de páginas repetitivas. La ventaja de recorrer esos pasillos es inimaginable, pero como premio de consolación puede decirse que se les revelan a las pupilas ciertos tesoros que no han querido pulir los libreros porque no, porque no venden, porque no les conviene o, simplemente, porque nada tienen que ver con lo que supuestamente les solicita su clientela que, entonces, si no quiere arriesgarse, pues, manitas, aplausos, trompetillas: para qué carajos lee. Por eso, es un placer que debe contenerse frente a los empleados, para que no vayan a acusar a uno de loco infantil retrodesquiciado, poder reconocer a este autor que ya hacíamos de las veces lamentablemente desterrado de la Isla de Puerto Rico, o aquel tomo sobre el chinto japonés, cosa mística oficial del trono crisantemo, que siempre quisiste haber leído. Es verdá que se puede ir a Amazon.com, que se puede uno conformar con lo que exhiben los estantes, y punto, pero, como dice Pedro Antonio Valdez, dominicano, hay que exigirle a cada eslabón de la cadena que haga su función carruselera. What The Hell? Si la industria de los libros es un carrusel, como ha quedado planteado, y la llegada desnudos y salivantes a la casa del libro es un gufeo, pues entonces no se pierda la oportunidad de exigirle a su librero que le traiga lo mejor de lo mejor del almacén de la empresa de los distribuidores que lo tienen mal surtido; miren que son el poder detrás del trono en el reino de los devoradores de páginas y, gracias a Dios, como saben tanto de cajas y de pedidos y de fingers y de tomos lanzados al rincón de los objetos perdidos y el olvido, han superado la mitad de sus complejos y están dispuestos a calmarnos la sed de consumo. Ahora sí, esto va a pasar. Va a llegar la hora de que los verdaderos consejeros que preparan las listas de lo que entra por la Bahía de San Juan sean intermediarios, pero sin necesidad de que queden anónimos, como les hacemos a los operarios que trabajan llevando al sur o al norte las antenas de esos shoppers teledirigidos.

jueves, marzo 24

Lávame con tu sangre: santo procedimiento para recibir la Pascua una vez más

  • Fantastik, All Porpose. "Cuts Tough Grease. No Smeary Residue".
  • Lestoil, Original. "Poderoso Corta Grasa. Contiene más agentes limpiadores que otros".
  • Fabuloso, Passion Pear. "Limpia y perfuma todo su hogar".
  • Blanqueador, Ultra Bleach (Great Value). "Limpia y desodoriza. Cleans and deodorizes".
  • Johson's Baby Wipes. "Thiker and softer. Mildness Clinically Proven. Alcohol Free".
  • Lysol, Desinfectant Toilet Bowl Cleaner. "Kills Germs. Removes Tough Stains".
  • Soft Scrub, Orange Cleanser. "Grease Cutting".
  • Tilex, Bathroom Cleaner. "Cuts Though Soap Scum Fast. Elimina sarro y residuos de jabón"
  • Dawn, Concentrated Dish Liquid, Líquido Concentrado Para Platos. Original Scent.
  • Protex, Antibacterial Liquid Soap. "Protects The Good Healt Of Your Skin".

Procedimiento:

  1. Lave sus platos y deje que sus remordimientos bejen por el desague.
  2. Lave su baño y permita que su estercolero mental ruede por la cañería. No se preocupe, los científicos han determinado que desemboque en el mar.
  3. Lave su piso y olvide sus contradicciones maléficas.
  4. Al deshacerse del agua sucia, deshágase también de las ganas de joder a los demás.
  5. Lave sus ventanas.
  6. Ábralas de par en par.
  7. Reciba la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo con la casa limpia y la conciencia tranquila; el lunes podrá volver a comer carne. The Show Must Go On. Sus heridas van a sanar.

miércoles, marzo 23

Síntesis rara de un siglo loco

LUBRICIDADES TRISTES por Amado Nervo 1. Andrógino Por ti, por ti, clamaba cuando surgiste, infernal arquetipo, del hondo Erebo, con tus neutros encantos, tu faz de efebo, tus senos pectorales, y a mí viniste. Sombra y luz, yema y polen a un tiempo fuiste, despertando en las almas el crimen nuevo, ya con virilidades de dios mancebo, ya con mustios halagos de mujer triste. Yo te amé porque, a trueque de ingenuas gracias, tenías las supremas aristocracias: sangre azul, alma huraña, vientre infecundo; porque sabías mucho y amabas poco, y eras síntesis rara de un siglo loco y floración malsana de un viejo mundo.

Yara Liceaga responde al efecto electroshock del post anterior

manu, yo te acompaño en la lectura en la butaca, e imagino los dedos finos, y pienso en que aquella podía ser mi Bilita. mami va a ir hoy a buscarla a Ponce. ya sabe, ya sabemos, que Bilita está siendo seducida por algo que ella prefiere relegar con pastillas. a mami la llama Lizzie, y le cuenta que Bilita se ha levantado temprano, ha salido a la marquesina, y ha comenzado a gesticular. mira, manu, lo peor es la escena. todos duermen, Bilita abre el sliding door, sale, lo cierra, aspira el frescor mañanero, comienza la plática, se va acalorando su argumento, la boca se le calienta, ella sigue reclamando reclamando, haciendo así con las manos (una manos hermosas que tiene mi abuela). sola. estaála guagua de mi prima Mari. está la lavadora. el portón cerrado. la ropa tendida en el cordel. Bilita pelea con alguien. ahora siente miedo de la oscuridad. de la soledad. cuando le tiemblan las manos gracias al pastilleo, recuerda su edad, su espalda con curva, el plateado en su cabello, la dentadura, la velocidad en pausa de sus pasos de a veces. ciertos días la sábana queda sobre ella hasta que llega la tarde, renoce en los colores de la habitación que su vista no va a restablecerse. pero yo te leo. cierro los ojos y aunque lejos, a destiempo, voy contigo en tu pupila repasando la grafía del libro en la butaca. escucho esos malditos bips. cuando me toque, intentaré no parecer que mi cuerpo es un alambre al que se le han aplicado ciertos chunks de carne dispar. un niño de tres años y medio ha preparado en mi cuerpo la forma. otro le pega los pedazos. entre canto y canto se cuelan corrientes de aire, y yo recuerdo que soy fragmentos. y que contigo atravesaré ese momento horrible, porque sin embargo en mi cabeza, eres la peguita que da cohesión a mis pedazos. gracias por compartirte conmigo. esta lagrimita que quiere un pedazo de mi mejilla, yo

manu responde a la respuesta efecto electroshock: Belleza bestial, pero cómo que no me existes. Las locas floripondias tienen un lema, "No more drama", que usan precisamente cuando les hacen un cuento fascinante, lleno de plasticidades y cantos de charol tipo zapatillas Marshalls. Es bien interesante, porque una loca le dice eso a la otra precisamente como una orden del imperativo anticategórico, pero en verdá en verdá quiere decir todo lo contrario: mientras más se parta su plumero, mejor, y más gozan las dos. Pero siempre hay que sacar el disclaimer a tiempo. No more.... Más en serio, recompongo en mi cerebro la escena del tendedero de ropas en Ponce, una cosa sublime si se sabe que tendiendo a pleno sol es que las telas cogen energía. Nada, las mamás de uno tratando de que se nos pegue algo calientito cuando nos pongamos las camisas. El más profundo acto de amor.

martes, marzo 22

La abuela muerta pero no su pescado en el escabeche del ayer

Siempre me pasa lo mismo con los escritores. Voy descubriendo cositas que garabatean por ahí. Ya lo dijeron y yo lo callé, por cobardía, por descuido, por un no sé qué que no está bien.
Siempre se le adelantan a la exteriorización de los sentimientos de uno, que por haberlos dejado engavetados ya están caducos y ahora, que ya es tarde, son puros mamarrachos; pequenos saltamontes refritos una y otra vez. Esos tipos con laptop vienen con el cuento de que hay gente enferma, que yace en el hospital. Le ponen a uno por escrito los quejidos, las amarguras, el sistema traqueal bien jodido por el cigarrillo, vainas así. Ficcionalizan señoras que padecen Lou Gherig Desease, paralizadas hasta los párpados, atadas a este mundo pendejo; sin poderse ir. Ese es el caso de un poema de Edgardo Sanabria Santaliz, un poeta-cuentero bonachón lleno de obscenidades, como todos nosotros, que va descubriendo los detalles de la muerte de su mamá, que también es su abuela, da la casualidad, y par de mujeres que lo han marcado para siempre jamás. !Ahgh! Qué coincidencia, digo yo. Este tipo pone en su libro la máquina que le registra a la vieja los latidos del corazón. Es una especie de televisor chiquitito en el que va apareciendo un rayo láser color verde, que sube y que baja, marcando entre bipes y bipes su tránsito hacia el más allá. Se trata de una ceremonia bien simple, que se va repitiendo de generación en generación. Los primogénitos maricones ven morir a sus matronas en este o aquel Salón de Cuido Intensivo de Cualquier Hospital. A mí me tocó a principios de este año, la vieja mía ya no aguantaba más. Mandó a llamar una ambulancia. Una vez en el recinto de salud, a donde van a morir nuestras maestras, uno se para frente a la cama, digamos, a las tres de la mañana de un día normal. La doña de tus amores infantiles, la sabia que envía consejos a tutiplén, yace dormida. Arropada con sábana blanca y en espera de una llamada trascendental. La vas chequeando mientras ronca, se mueve de cuando en vez. Tú te sientas a leer en la butaca destinada a los familiares acompañantes. No puedes enfocar bien. Pero tú sigues. No hay más nada que hacer. End Game. De pronto, la máquina esa empieza a sonar descontrolada, unos chillidos desgarradores, bipes, bipes, bipes, que no cesan de joder. Ésa es tu vieja, querido, la que está allí, mírala viva por última vez, reconoce ese gesto que la caracteriza, una forma particular de llevarse los dedos finos a la barbilla, porque el rayo láser y todos esos bipes seguidos indican que ya se fue. Entonces, hay dos opciones: le das gracias a la vida / que te ha dado tanto / te dio dos luceros / que cuando los abres / perfecto distingues / lo negro del blanco, /dicha de quebrantos, // etcétera, etcétera, o, como buena nube que choca con la protuberancia que antecede al precipicio, empiezas a llover. Que son tus ojos, Sancho, y que no son molinos, chico, los que lloran el último viaje que emprende tu recuerdo. Un trayecto olfativo salino que tiene que ver con el mejor pescado en escabeche, que por supuesto preparaba tu abuela del alma; apodada por tus balbuceos de niño, allá para 1978, simplemente, Tetén. Hay escritores que con sus vainas te invitan a comer hostias otra vez los viernes santos pasados, aquellas jornadas pantagruélicas en las que nos alimentábamos con la penitencia, que era -nada más y nada menos- aquel pescado en escabeche, pisado con el arroz con gandules y la leche de c0co del ayer. Bibliografía consultada:
Poema: Capilla ardiente Autor: Edgardo Sanabria Santaliz Libro: El arte de dormir en una silla de hospital San Juan, Editorial Plaza Mayor (2005) p. 41-42.

sábado, marzo 19

Sin plástico. Derechito por la vaginal

Hay como cuatro paredes fijas de las que no se puede salir cuando a una le da la gana de pegar un grito, dar una vuelta por el vecindario a ver qué hay más allá de la verja que ha erigido el tipo de la esquina, el amante, los amigos, la familia, los compañeros de trabajo, toda esa gente a la que hay que explicarles tanto de la vida y del imaginario y del todo menos la parte yo no fui, a mí me acaban de informar que el pana X tiene VIH, uno cualquiera, de esos tantos, y entonces cómo explicar, caballero, que la vida es dura y que el tipo se jodió, pero yo jodido con él hasta lo último, allí, chata en mano, dando apoyo telefónico a ver si se ha bebido las pastillas a tiempo, que si fue a la cita de seguimiento en el Dispensario de la Capital o en el Centro Latinoamericano de Enfermedades de Transmisión Sexual, el CLETS, así le llaman al sanatorio de sidosos hepáticos en negación de la contaminación de la carne con la carga viral en pleno 2005, porque las brican, saben, brincan las citas cuando entran en negación ("hoy, nada de pastillas") y una, pues, ante eso, tiene que seguir aparentando que todo bien, todo bien, todo bien, como cuando se extiende el saludo ocasional o rutinario de todos los días y el día quince, todo bien, que es el mejor día del mes laborado porque nos pagan, y no hay contagio posible a la vista -ni a la orden- aunque se las envíen erectas a una justo y en punto a la hora cero por la vaginal, sin plástico que valga la pena, y sin fuego a la jicotea, blin, blin, que mami, chula, yo te amo y eso así a cuero pelao no muerde; agárralo que mirarlo, may, eso de por sí son vainas claras que conservan pellejos y amistades, eso no se pudre, ni se baja. Mamita: vente, eso no hace na.

miércoles, marzo 16

El Sublime Espacio de la Cultureta Boricualizada: Nota de duelo

Nota de duelo por la salida de Johana Rosaly del Sublime Espacio de la Cultureta Boricualizada Queridos amigos: Desfallezco de tristeza al soportar en mis entrañas el peso cruel de la terrible noticia de la salida de nuestra primerísima actriz Johana Rosaly del mejor programa de TUTV, Cultura Viva. Tantas noches han pasado desde que entró a casa a las siete en punto que no sé si ahora, a la misma hora y por el mismo canal, podré soportar su ausencia. Como televidente fiel, desde los orígenes, hipócritas intelectuales la criticaban por lo bajo, pero luego se sentaron en su sofá digno de Cocó Chanel para ser entrevistados, la apoyé incondicionalmente. (Véase la carta Brava, Johana, Brava, del 23 de octubre de 2001 publicada en el próximo post). Hoy, a pesar del desasosiego que me abruma, doy fe de que su trabajo no ha sido en vano. Soy más feliz y mucho más culto. Amo la patria y he aceptado al arte como mi propio y personal Salvador. Johana, tenemos una deuda eterna de gratitud. Gracias por permitirnos asistir a la exhibición de tus hermosas máscaras. Brava, Johana, brava. ¡Viva el arte!
¡Viva la televisión intelectual! ¡Viva la cultura viva!

Brava, Johana, brava

“Bueno recueldese de escrivirme y contarme todo lo que pasa por alla”. -José Luis González, "La carta". Amigos: esta carta que les forwardeo con mucho cariño la encontré en el piso del ascensor del caserío glorificado en donde habito parcialmente. La comparto con ustedes con mucho cariño porque, como el autor, yo también defiendo a TUTV y a Johana. Olvídense de los errores ortográficos y ¡que viva la Cultura Viva! Un abrazo, Manuel Armando Clavell 23 de octubre de 2001 Linda Hernández Presidenta Corporación para la Difusión Pública de Puerto Rico Calle Hostos, Hato Rey (más abajo del Condominio El Monte y antes de llegar a Magno Pizza, por si acaso se pierde el cartero). Estimada Sra. Hernández: Me dirijo a usté porque estoy indignado con los comentarios negativos que escucho todos los días y en todas partes sobre nuestra primerísima actriz y diva Johanna Rosaly. Mire, usté como Presidenta de Mi Universo Televisión tiene que hacer algo y es ya, porque esos comentarios negativos están afectando mi conección con ustedes todos los días a las 7:00 de la noche. Mire, yo me he puesto a pensar y, ¿sabe qué?, bueno pues que la señora Rosaly es necesaria en nuestra televisión. Esa mujer es cultísima y, además, me gusta muchísimo la forma en que ilustra a sus invitados, que muchas veces no saben ni la hora que es y ella tiene hasta que hablar por ellos. Mire, lo que pasa es que aquí todo el mundo se queja de que la cultureta esto, quesi la cultureta lo otro y que no hay cultura, pero no saben apreciar lo que esa señora está haciendo por la cultura high joyeity de este país, que mucha falta que nos hace. Pues sí, como le iba diciendo, yo creo que usté no ha sabido reconocer lo que tiene como presentadora de Cultura Viva. Arrecuéldese que esa señora la gente la critica porque habla lindo, pero mire que nos hace falta gente que hable lindo en este país a ver si se acaba la pocavergüenza de una vez. Bueno, lo que le decía es que la Rosaly es una diva divina; esa señora canta ópera, esa señora ha salido hasta en las películas aburridísimas del Jacobo ese pa hacerle un favor porque, si no es por ella y sus ocurrencias, la gente se le dormiría en el cine. También le arrecuerdo que doña Rosaly canta ópera (que eso no lo hace to el mundo, aunque yo no la oigo porque es muy chillona) y que nos ha regalado a la nunca bien ponderada Alfonsinita Molinari, que hace unos años na más vino de Holanda para deleitarnos con uno que otro concierto de zarzuela, ¡puritita madre cará! Y todavía la gente se atreve a criticar a la doñi porque de vez en cuando se pone unos trajes estrambóticos y se pone a hacer papeles de Cocó Chanel. Mire, si pa eso son los teatros, pa inventarse cosas aunque sean "comemierderías", como dice la gente. Yo tengo una teoría que quiero compartir con usté porque yo sé que usté es una mujer culta que salió de las bibliotecas llenas de hongo de este país pa enderezar el noticiero ese del canal 11 y ya usté ve, que después de tanto tratar de mejorar a Liza Lugo y a la bruta esa del tiempo la Susan Soltero, pues le han pagado con creces y usté a enderezao eso del seis que lo que tenía el Inserni ese era un desastre con Loubriel y el Yoyo Boing y Toni Dastro y la sarta e republicanos arrimaos como el que sale al lao de la Gloria Soltero que es un alcaguete (oiga, digame algo ahora que hay confianza: acá entre nos, a la Gloria esa qué le pasó en las bembas ¿le salió malo el estirón o es que a ella, por hablar así con esa voz 45, le salieron esos tronco e bembas?). Ah, lo que le iba diciendo, pues que la gente se queja dizque polque la Yohana es afectá, que si es comemielda, que si la tipa no deja hablal, que si se quiere robar el show, que si esto, que si lo otro, pero no ven que pa Lucy Boscana, Johana. Y no ven tampoco que pal peluquín de Loubriel y la ridícula de Hilda Hadock o la chillería batatal que había en ese canal antes que usté lo arreglara pues que hable una mujel que sabe lo que tiene entre manos y que ha visto Europa y que se codea con la crema y nata, que eso es lo que le hace falta a este país señora, que hay tanto cafre. Mire, yo le voy a contar una anécdota paque usté vea como es que to el mundo quiere a esa mujel: yo estaba en el lobby de Bellas Artes polque iban a dar un concierto de la sinfónica y como a mi donde me invitan voy, pues yo estaba comprando la taquilla y aparece la Rosaly vestida de rojo completita y hasta una boa de plumas rojas finísima tenía en el cuello y esa mujer sí que brillaba por encima de aquella chusma y, ¿usté sabe qué?, bueno pues pa demostrarle y usté vea como la gente la quiere pues yo vi con estos ojos que se comerán los gusanos que ella llegó allí sin taquilla (porque ella parece que salió a dar una vueltita pa despejarse) y, pues, de momento llegó a Bellas Artes y en el lobby se vio sin taquilla y dijo con esa voz de ella tan mefilua: "Hay Virgen, si yo no tengo taquilla". Doña Linda, y usté me puede creer que de momento aparecieron como diez taquillas para la diva. ¡Usté ve, usté ve! Bueno, para terminar yo le quiero decir una cosa bien íntima, pero yo sé que usté va a podel bregar porque usté es una señora que hasta ha podido bregal con Rayné Alce y con Felipe Gómez to los días, así que lo que yo le tengo que decil no es ná. Bueno, pues pa cerrar con broche de oro yo le pediría que diga por el canal públicamente que yo estoy bien agradecío de doña Johana porque ella me ilustra, pero más que eso, porque esa señora hasta le hizo el favor de hacerle el amor a Wilfredo Gómez cuando él estaba bien nececitado de cariño, y yo estoy seguro que eso fue lo que llevó a Wilfredo a la gloria, porque imagínese usté cómo sería tener a Johana esnuita al lao suyo antes de una pelea, tan blanquita y flaquita ella con una baby doll de Oscar de la Renta y más ná, pa que ella le cuente con esa voz tan divina que ella tiene sobre cómo se vive en el mundo de la cultureta de Madrid y sobre los encantos de la putita esa (pero con caché) de las Mil y una noches y ella le habla a uno de sus encajes y de las vajillas que ella trajo de Bélgica y de los cuadros de los paisajistas franceses de finales del siglo dieciocho y de las danzas que se bailaban en los salones de lujo de antes y de toas esas cosas que yo nunca viviré y que yo estoy seguro que Wilfredo tampoco, pero ella está ahí pa eso y eso yo lo respeto, lo apoyo y lo recomiendo. Bueno, doña Linda yo me despido, pero antes le pido encarecidamente que me haga ese favor porque hay que hacerle justicia a Johana y es ya. Cordialmente, Un televidente de Borinquen Towers

Esta carta forma parte de la colección Cursi, kitsch y queer: Correspondencia cibernética, que pronto será publicada en San Juan por Ediciones Vértigo.

jueves, marzo 10

Puentes

Ese día el país entero se paralizó. Desde el Parque Central hasta la Montaña de la Virgen, los carros fueron abandonados en filas interminables, porque ya no tenía sentido seguir esperando. Habían pasado diecisiete días y tres horas desde que el último puente desapareció sin dejar rastro.
Este cuento breve fue publicado por el compañero cuentista Nelson Perdomo Paz en la página de internet de la BBC Mundo. El único requisito para participar en esta iniciativa es tomar en cuenta la foto de los camiones para inventar el relato.

miércoles, marzo 9

Sundance Gay Documentary Festival: Phone Sex, the Difficult Category

La colegiala solicita break para que hermano mayor le publique primicia en espacio literario codiciado ahora que reivindica pasado irresponsable con migajas de buen comportamiento. Nomines nones, contesta el periodista con ínfulas de autoridad vengadora de silencios trasnochados a la hora de masturbarse frente a la pantalla, vestidito de niña escucha de la cintura para abajo, falda verde y botines de charol, pero con gabán y corbata enrredados en el pecho lampiño de su decadencia trentaytantos. La sesión cronológica de los espasmos distribuidos frente al ordenador, computadora portátil Dell 3497.23 y medio, ocurrió de la siguiente manera: Uno, lo llamó cantito de carne con señal digital a mi servicio telefónico que es lo mismo que quedarse ammarradito del otro lado del auricular a mis deseos más bellacos. “Te vas a quedar quitecito mientras repaso con mis labios virtuales la hebilla que cierra el pantalón, que ahora es falda de algodón color esperanza, por aquello del servicio comunitario que nos toca en honor a las efemérides de la semana de las mujeres tristes, y te lo voy a desgarrar hacia abajo los pellejos de tela sin ápice de bad trip misericordioso, eso, cosa de que te estremezca la crisma mi violencia incontenida y te vayas acostumbrando a mis intenciones de bugarrón libertario en plena desinsaculación de hormonas justas e imparciales. Una vez desabrochados los amarres del banquillo de los acusados, el ligón hizo pausa frente a los calzones de hilo blanco tipo boxers para cuadrar una visión mucho gusto en cámara lenta con sonrisa pasmada ante la reacción de la pupila dilatada al notar el canto de carne al pincho en dron de asar erecto. Qué rica la protuberancia ahora encabritada de latidos, confundida entre un reguero de transparencias underware. Qué chavienda que se pierda los anuncios Pfizer VIH. El otro, un manojo de voluntades complacientes que declara su preferencia, casi derecho inalienable, a estar abajo y él, pedacito de carrucho en escabeche (tierno por fuera, duro por dentro) exigiendo la necesidad de la falsedad de la premisa: “Bottom será la madre tuya, que tú te revuelcas encima, detrás por el culo afeitadito o como sea”. Una vez establecido el protocolo, las voces empezaron a chistar contradicciones, pausas molestosas en un concierto de tipos asustados por virginidades reinventadas antes de replantear la rabia ensayada para conquistas atravesadas o subordinadas por la competencia entre locas muy hambrientas. Frente a frente, congelados en las butacas que usan para escribir cada uno en su propia casa, se dieron una segunda oportunidad de relajación de respiraciones tan psicoanalíticas; tan quiroprácticas: como la yoga, el phone sex anormal junto a desconocido que pide verga imaginada y besitos de coco en almíbar de semental ahora castrado debe conducir a viajes, atajos, rajaduras amistosas. La cosa es que antes de que salgan los créditos del Gay Sundance Documentary se comportan mal de ahora en adelante, pues habían jurado escalar las vainas de las ganas de darse duro con la nada sin máscaras de gases estupefacientes: raw, a cuero pelao en la distancia de los dedos escindidos de sus neurotransmisores sin retoques o modificación moral de tactos. “Así es más difícil, men, así quizás no me estrujo igual y casi no me puedo mirar contigo en tus gritos si me vengo”, dijo la niña escucha macharrán con cuerpo regio cirujano, eso dijo así en el segundo en que el verdugo tocaba botones rojos para convertirlo en animal felino (ahhhhhh), en un cuero malo vía DDD AT&T escapado en fibra óptica más allá de lo perverso.

lunes, marzo 7

Adiós al capullo de alelí: Carta urgente al editor de mis amores

Querido editor de mis amores: SOS. Hoy es lunes, y repaso la obligación de entregarte los escritos que pactamos. En ese proceso de la memoria y el olvido, rebobino y suelto, acho, pero no encuentro el camino adecuado para someterte un tema. Así que, chulería en pote extra mega crispy, te solicito encarecidamente ayuda alguna. Puede ser que la culpa del impasse este del tapón la tenga un grupo local de rock en español llamado Circo. Esta mañana venía escuchando la voz de Fofé por radio y el reguero de las baterías y las campanitas metálicas que sonaban detrás de las guitarras y ese desastre que se forma en el teclado que manga blanco y negro mi pesimismo y mi vagancia. SHHHHH. Se oía hasta la estática. El tipo, cantante calvo él, me dice de cantazo "¿Qué es lo tuyo?", "¡Muestra tu orgullo!", "¡Lánzate, sal del capullo de alelí!", y yo me quedé pasmado frente al guía del Toyota, como quien no quería la cosa, renegando de todo ese mejunje rosa viejo que aprendí. No sé, más arriba dice él que ha sembrado un árbol místico en el cielo de mi boca, y que en esta depre mala carretera puede ser que no tenga nada; nada en mente letras por encargo para ti. Manny, Piel de Cristal Aujourd'hui

jueves, marzo 3

Encubierto avergonzado de la cima mira desde abajo

¡Qué ilusos todos!, todavía dábamos la vuelta a la montaña para apreciar la nada desde el palco de la cima. Íbamos callados, sumisos, a pesar de que el diesel de los camiones nos tenía mareados. No sé, a mí como encubierto me daban vergüenza las cosas tan altas que nos inventábamos para el lente desde aquí abajo.
(Foto BBC Mundo)
Sometí este relato breve a la segunda bitácora de cuentos cortos de la BBC Mundo. Sólo se requiere escribir tomando como inspiración la foto de la montaña y los camiones.

miércoles, marzo 2

Hija de la chingada, maestra puta vida

"El poder mágico (de la frase "Hija de la Chingada") se intensifica por su carácter prohibido. Nadie la dice en público. Solamente un exceso de cólera, una emoción o el entusiasmo delirante, justifica su expresión franca. Es una voz que sólo se oye entre hombres, o en las grandes fiestas. Al gritarla, rompemos un velo de pudor, de silencio o de hipocresía. Nos manifestamos tal y como somos de verdad. Las malas palabras hierven en nuestro interior, como hierven nuestros sentimientos. Cuando salen, lo hacen brusca, brutalmente, en forma de alarido, de reto, de ofensa. Son proyectiles o cuchillos. Desgarran".
-Octavio Paz en el ensayo "Los hijos de la Malinche" de "El laberinto de la soledad".
"Si la obscenidad había sido tradicionalmente empleada para degradar y humillar a la mujer, también podía ser doblemente efectiva para redimirla. Si en mis cuentos 'Cuando las mujeres quieren a los hombres' o 'De tu lado del paraíso' el lenguaje obsceno ha servido para que una sola persona se conmueva ante la explotación sexual de la mujer, no me importa que me consideren una escritora pornográfica".
-Rosario Ferré en el ensayo "La cocina de la escritura", incluido en la antología de Alfaguara "A la sombra de tu nombre".
"Yo no soy un escritor eufemista, creo que soy un lírico violento porque soy un ser violento. Y lo soy porque provengo de una sociedad y una cultura que enaltecen la violencia. Eso lo manifiesto con mi necesidad de ruptura con las formas literarias establecidas: con el buen gusto social, con las palabras decorosas y las situaciones estáticas" -Manuel Ramos Otero en "Réquiem para Manuel", entrevista del gran periodista Jorge Rodríguez publicada en su libro "La nación con rostro", 1985.
(Foto de Mara Pastor, "Caníbal hawaiano estancado en la barriada La Perla")

Saliva de caracol o la lentitud que cae y nunca cesa

Estancado en la baba de paso lento de la boca mía hacia tu cuerpo prohibido, un chamaco que se seduce de carro a carro en medio del expreso y nada que hacer con los poros suyos al momento de reimaginarlos por el retrovisor Toyota Echo 2005, pequeño maquinón para la derrota de la transportación pública que nos negamos ambos en el ascensor hasta llegar al apartamento, justo después de estacionarnos en la posibilidad de que fuésemos lo únicos con antenitas de vinil, y que no importaran los demás, ni allí, ni por teléfono, ni en el proceso de desamarrarnos las correas de la lujuria remojada en vino rosé servido en copa de cristal de roca barata; nueva adquisición de dildos de carne y hueso durante los paseos jogging Todo a Peso para poner en pausa soledades aburridas, muy ejercitadas con puntualidad absurda en el Parque Luis Munoz Rivera del Viejo San Juan a la hora del almuerzo. Una cama bien tendida y los trapitos al sol frente a frente un alarido de sorpresas reprimidas por aquello de las enfermedades contagiosas que no retiene el látex ni soporta fuerza de cara; esa virtud puertorra sata de estirar la confianza hasta que dé asco por las mañanas laborales con prohibición de cervecitas frías. Hoy, alabé la escritura desencajada de una tipa santurcina que decía más o menos esto mismo en página de semanario socialista, crónica de infidelidades y retahíla de arrepentimientos que no lo son si no fuera porque me espera en casa un macho desprendido de complejos penitentes pero muy cuidadoso de poner en orden las toallas -que conste- siempre exprimidas a máquina junto a un lío de papelitos de lavanda. (Ellas siempre salen muy calientes y felices; pero hay que doblarlas para que no provoquen alergias vespertinas o se arruguen). El cómplice marido. Eso es así, un contrato de por vida hasta que canse; un pacto de miradas puestecitas más allá de axilas bien cuidadas, labios pequeñitos que piden más babilla lean y cositas decoupage en las mesitas de la sala. Cómo va a ser, preguntaste, y yo te dije pues..., parados, por supuesto. Uno frente al otro verticales en el piso con losetas a la vista y un caracol pereza debajo de las grietas: un amante acorazado con silencios adornados a la usanza de miradas tiernas y la lentitud de esta muerte en vida que no cesa. (Foto del huerto bonsái del amigo Scherzo)

Testigos del contagio

Hay un cuarto oscuro lleno de sidosos y entro yo, el sano, a ofrecer mis amores frustrados a los natimuertos. Estoy decidido a dejar que impregnen mi verga con su saliva virulenta. Ingreso, me recuesto contra el lavamanos, y modelo veitinueve pulgadas de cintura para hacer ruido en las tinieblas. Segundos más tarde, he sido escogido por el macho bello de la camisa de rallas blancas. Me mira fijamente y dice con los ojos que será un placer desabrocharme. Así lo hace. Cierro los párpados, siento su mano decidida sobre mi pellejo lubricado. Se agacha. Abre la boca. Me transfunde. Los demás han hecho un alto. Se acomodan a nuestro alrededor para ser testigos del contagio.

Este fragmento pertenece a una carta inédita de la colección Cursi, kitsch y queer: correspondencia cibernética, que será publicada en San Juan pronto por Ediciones Vértigo.